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06 de Jul de 2022

Familia

“Tips” para que el infante ame la comida

Profesionales del área explican los motivos, consecuencias y soluciones para mejorar los hábitos alimenticios de los niños y niñas.

“Tips” para que el infante ame la comida
“Tips” para que el infante ame la comida

Muchos niños con dificultades de alimentación en realidad pueden estar en el rango normal de conductas alimentarias, sin embargo, la persistencia de estas pueden terminar en problemas médicos significativos.

Inevitablemente los padres y cuidadores se preguntan: ¿por qué no come mi hijo o hija?, ¿está comiendo lo suficiente?, ¿está en riesgo de no crecer adecuadamente?, ¿qué puedo hacer?

Profesionales del área explican los motivos, consecuencias y soluciones para mejorar los hábitos alimenticios de los niños y niñas.

MOTIVOS

Debido a que la alimentación es una actividad influida por el comportamiento del niño y la técnica de alimentación de los padres, ‘el apetito limitado, la ingesta selectiva y el miedo a la alimentación son los tres principales motivos por la que un pequeño se niega a comer, indicó la pediatra Patricia Ramírez.

‘Entre las 17 y 26 semanas de vida empezamos a introducir los sólidos en la dieta de los niños, para esto hay que conocer los diferentes reflejos de nuestro hijo', señaló la pediatra.

Ramírez explicó que en ocasiones ‘interpretamos el reflejo de expulsión, es decir que se saca los alimentos de la boca, como que no les gusta, y no es que no les gusta. Es un reflejo que el niño tiene en el proceso de adaptación'.

Según la doctora Irene Chatoor, creadora del programa La identificación y gestión de dificultades de alimentación para Niños (IMFeD), el apetito pobre o limitado puede ser debido a enfermedad crónica: son lactantes o preescolares que no comen porque tienen una enfermedad asociada. El tratamiento en este caso es parte de la enfermedad principal.

También puede ser una percepción de los padres, afirma el doctor Francisco Lagrutta, pediatra nutriólogo experto en problemas de alimentación en niños.

LOS SELECTIVOS

‘El cuándo y dónde, lo determinan los padres, pero el cuánto, déjelo a su hijo o hija', argumenta Lagrutta en referencia a la cantidad que debe comer el pequeño.

Dentro de los que tienen una ingesta selectiva, está el grupo sensorial. ‘Hay niños que tienen una alta sensibilidad a olores, colores, sabores, texturas, apariencias, etc. Saben qué les gusta y qué no, y claramente, es difícil convencerlos a probar', explica la pediatra Ramírez. ‘Se nace con esto, es parte de uno, eso vive conmigo. Cuando se es adulto se puede superar', agregó.

LOS TEMEROSOS

Un niño o niña puede tenerle miedo a la alimentación debido a una situación traumática. ‘Puede haberse quemado o probado algo muy salado', señala Ramírez.

Añade el doctor Lagrutta que el temor a comer ‘sigue después de una experiencia de dolor durante o después de comer, sea náuseas, ahogamiento, vómito, alimentación forzada o traumas emocionales'.

CONSECUENCIAS

A nivel mundial entre el 40 y el 70% de los padres y cuidadores han reportado que experimentan problemas para alimentar a los ninos y niñas.

Una mala alimentación de los infantes puede generar deficiencia de minerales como el hierro y de vitaminas, indicó Ramírez.

La falta de hierro y vitaminas afecta al crecimiento y también al desarrollo cerebral de los niños, que es muy importante en los cuatro primeros años de vida.

SOLUCIONES

Los padres pueden trabajar para crear las condiciones a la hora de la mesa. Estas medidas son útiles para lograr que un niño caprichoso se convierta en un niño con hábitos alimenticios saludables.

Para el manejo de la selectividad se puede emplear técnicas para incrementar la disponibilidad a probar comidas. Pueden ser: ofrecer salsas con verduras, ‘ocultar' las verdudas en salsas, ofrecer comidas de manera atractiva.

Ofrecer comidas y snacks o refrigerios de forma regular. Esto es mejor que dejar que el niño vaya ‘picando' todo el día. Si es posible, comer al mismo tiempo que el niño.

Otras soluciones prácticas que aconseja el doctor Francisco Lagrutta para lograr que su hijo coma, es evitar distracciones durante la comida, como televisión y celular. Hay que mantener una actitud neutral y agradable durante la comida.

Alimentar para motivar el apetito, limitar la duración del tiempo de comida entre 20 y 30 minutos, son otras técnicas que se pueden emplear.

El profesional también recomienda de 4 a 6 comidas/meriendas al día solo con agua entre tiempos de comida y servir alimentos acorde a la edad.

Introducir sistemáticamente nuevos alimentos y fomentar la auto alimentación, le ayudará en esta labor diaria.

Por último, ‘dos aspectos sumamente importantes. No obligue al niño a comer algo que no desea y siempre pregunte sobre peso, talla y alimentación de su hijo en las consultas con su pediatra' puntialñizó la doctora, Patricia Ramírez.