Temas Especiales

08 de May de 2021

Farándula

Más allá del encuentro guitarrístico en Panamá

Investigaciones sobre rasgos del folclor, teoría musical y expresiones contemporáneas. Un diálogo personal con el fundador y organizador...

Su tesis doctoral fue sobre la mejorana. El maestro Emiliano Pardo Tristán había llevado una grabadora al Festival de Guararé —la cita más importante del folclor en Panamá— allá por el 2008. El evento que precede las fiestas patronales de la Virgen de La Merced, donde se erigen concursos de interpretación instrumental, danza, y hasta se escoge una reina, era en aquel entonces objeto de estudio que se consumaría en una ponencia frente a catedráticos de la Universidad de Temple, en Filadelfia (Estados Unidos).

Pardo-Tristán había recogido grabaciones y entrevistas a los mejoraneros incluyendo al ocúeño Toñito Rudas, quien le había grabado todos los torrentes que se bailan y se cantan. ‘Me gustó mucho porque el mejoranero en Ocú tiene una forma de tocar muy sui géneris —recuerda el también docente—, hacen la melodía y el acompañamiento al mismo tiempo'. Toda esta documentación se tradujo en una tesis y un concierto para guitarra y orquesta, en el que también se adaptó aquella técnica ocúeña.

Entre los apuntes que comparte hoy el profesor está que la mejorana necesita renovarse. Por un lado, como instrumento musical, por tratarse de uno difícil de afinar, destacando por eso la labor del mejoranero Augusto Broce, quien cambió las clavijas de madera por las de metal, para facilitar la entonación. Sin embargo, solo lo hizo con su instrumento, por lo que el resto sigue encerrado en la disonancia. ‘Lo que percibí —en las grabaciones— es que los niños tocaban desafinados, con la mejorana desafinada, es por el problema del instrumentos, entonces eso es un gran problema: si tú le educas el oído a un niño de una manera desafinada, después ya eso es muy difícil corregirlo', dice.

Por otro lado, refiriéndose a la música folclórica como tal, sugiere que podría enriquecerse si los mejoraneros, que ya los hay, estudiaran más música. Identifica al mejoranero con la naturaleza empírica, pero resalta que empírica es también una persona que se enseña música a sí misma. ‘El empirismo no tiene que ser repetir lo mismo que se ha hecho hace 50 o 60 años —advierte—, se puede mantener la tradición, pero también se puede crecer en cuanto a la parte musical, porque la música mejorana es muy simple, una música que tiene tres acordes, que no va a otras tonalidades'. Esta característica, añade, es el motivo por el que a mucha gente le guste, provocando que quienes la escuchan aprecien solamente esos tres acordes. ‘Todo el mundo quiere escuchar ‘La bamba' o yo que sé, canciones que todo el mundo sabe que gustan y son para bailar, pero creo que se puede hacer más, el músico folclórico puede hacer más y ojalá que se haga', aduce Pardo-Tristán.

Este planteamiento, de que por medio de una incidencia teórica en el folclor se pueda abrir el espectro de composición musical tradicional de este género, no aparece literalmente en su tesis doctoral. Pero sí de forma técnica, porque el concierto que compuso utiliza los elementos básicos de la música floclórica, y de ahí empieza a expandir todo lo demás. El repertorio se extiende 30 minutos, cuando un torrente dura 2 o 3 minutos. Todo recae en la educación musical; no obstante, señala que no hay que tener tanta para conocer cómo es el funcionamiento de los acordes, cómo se va a otras tonalidades, cómo se puede enriquecer, cómo se puede cambiar un poquito el ritmo sin cambiar lo esencial. Que siempre exista lo esencial, porque lo que no se quiere es salirse de la mejorana, aunque se podría, ya que el profesor revela que en la mejorana se puede tocar bossa nova y otros géneros, que no atenta con el foclor.

‘Lo que pasa es que el músico folclórico es muy cerrado, y todavía está en ese estado de que piensan que si la mejorana cambia un poquito ya se va a desvirtuar todo, ya estamos dañando el folclor, y no es así, porque el folclor no se daña, existe, ahí, y se puede hacer y seguir haciendo, pero la mejorana como instrumento debe crecer, debe de salir de los guetos, de los toldos, del interior, como hizo el cuatro venezolano. El cuatro venezolano ahora anda por todo el mundo, los cuatristas tocando conciertos porque ellos sacaron el cuatro de los llanos de Venezuela, ahora el cuatro está enriquecido por una armonía de jazz, entonces, ya es otra cosa, y todavía conserva el sabor', apunta.

UN FESTIVAL QUE DEJA HUELLA MUSICAL

En 1989 se realiza el I Encuentro Internacional de Guitarra de Panamá. Fueron tres días en los que participaron todos los músicos de guitarra que habían en Panamá, según Pardo-Tristán. Incluso vino un guitarrista de Argentina a dictar una semana de clases y tocar su recital.

Para la situación musical en el Istmo, es bastante esperanzador que el festival sea realidad, comenta el profesor de la Universidad de Temple. ‘Estamos enriqueciéndonos con otras cosas, por ejemplo hay un festival de música contemporánea que acaba de terminar, ‘Musicaarte', que trae músicos excelentes; tenemos el Saint Malo, el festival de percusión, el festival de guitarra y en enero el Panama Jazz Festival', agrega.

Con esto se cierra el ciclo de música artística en el Istmo. Una opción para todos aquellos que no están conformes con lo que el dial de la radio tiene para ofrecer. Emiliano Pardo-Tristán sugiere la creación de una o dos estaciones de radio que se dediquen a transmitir música distinta a lo habitual en el espectro comercial, que por lo menos la audiencia tenga derecho a escoger. Sin embargo, confía en que iniciativas como este festival no solo susurren al oído géneros distintos interpretados con instrumentos de cuerda, sino que también enriquezcan el conocimiento de los más jóvenes gracias al ciclo de talleres que inicia mañana.

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1989

PRIMERA EDICIÓN

En enero de este año se realiza el I Encuentro Guitarrístico Internacional del Istmo.

5

DÍAS

Durará en total este festival entre conciertos de músicos ilustrados, clases y talleres.