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28 de May de 2020

Mia Voces Activas

Fernanda González: 'El feminismo actual es un movimiento complejo que está perdiendo fuerza'

La activista y escritora de 16 años de edad inició su lucha contra la desigualdad de género durante la infancia. Hoy, tras un acto de violencia contra su persona, recorre países del mundo proclamando el valor de la juventud y del hombre en la batalla por la igualdad

“Valoro tener en mis manos la responsabilidad de utilizar mi voz para promover mensajes de esperanza”, dice Fernanda González Viramontes. Con solo 16 años de edad, su discurso impacta a miles de jóvenes en México y el mundo. Desde su infancia supo cuál era su anhelo y compromiso social; emprendió la lucha contra la desigualdad de género, tras un acto de violencia contra su persona. Lejos de victimizarse, se armó de gallardía. “Azul o rosa, el primer libro que escribí y publiqué, comenzó como un sueño a mis ocho años para ser publicado a los nueve”. Durante ese periodo, Fernanda, embajadora de buena voluntad de World Vision y representante de Unicef en la campaña He for She, dio su primera conferencia y “transformé mi vida por completo”. “Hoy puedo asegurar que, a pesar de llevar ya casi la mitad de mis años en esta corta trayectoria, lejos de quitarme la infancia me ha traído satisfacción personal, y permitido cumplir metas que jamás habría imaginado”. Con su mensaje, diseminado principalmente en América, busca “inspirar a más jóvenes, esperando fortalecer y despertar ese espíritu que todos llevamos dentro para sobresalir y desarrollar nuestro propio proyecto de vida”. Desde temprana edad la lectura le resultó fascinante, por ello sus padres procuraban tenerla rodeada de libros. De lectora pasó a ser escritora y es autora de otros dos libros: Atención, ya estoy en las redes, en el que aborda los riesgos que enfrentan los infantes en la era digital y Caminando juntos hacia la igualdad, páginas en las que plasma el valor de incluir a los hombres en la lucha de igualdad de género.

Fernanda González es autora de tres libros.Cedida

¿Cuál es el episodio más fuerte o desagradable que has vivido?

Me gustaría hacer una excepción en esta entrevista atreviéndome a mencionar este acontecimiento a grandes rasgos, ya que por lo regular suelo evitarlo porque detesto victimizarme. Cuando tenía ocho años de edad, poco antes de escribir mi primer libro, sufrí de la privación de mi libertad en un acto de violencia. Justo a partir de aquí fue que nació en mí la necesidad de buscar una manera de aportar al mundo real, un mundo lleno de injusticias, en ocasiones desgarradoras. Reitero, odio que se me vea como una víctima, pero creo que es un ejemplo para buscar nuestra motivación, y principalmente, para mantener siempre una resiliencia que nos ayude a transformar las caídas de la vida en oportunidades.

¿Fue este acto de violencia lo que despertó en ti ese espíritu luchador?

Aunque creo que la situación de violencia en la que alguna vez me vi inmersa fue el 'parteaguas' (momento decisivo) para comenzar a buscar problemáticas sociales en las que pudiese poner mi granito de arena para ayudar, creo que todos tenemos una misión predeterminada en esta vida. Es curioso, incluso parecería un cuento; pero cuando nací, mis padres me escribieron una carta, una pequeña pero significativa carta en la que me decían que me tocará un mundo difícil por ser niña, pero que esperan que pueda ser fuerte y hacer algo para cambiarlo. Hoy, quizá no esté cambiando el mundo. Pero estoy segura de que así sean 10 personas de 100 que logre tocar con el mensaje, ya habré avanzado mucho. Y de ese compromiso cada vez me alimento más para seguir adelante, siempre luchando.

“En este momento tenemos mucho trabajo por hacer para contrarrestar la idea profundamente interiorizada en la psique cultural de que el feminismo es antihombres”

¿Cuál es tu estandarte en la vida?

Hay una frase por ahí que me encanta, y que me define. “No soy la única, pero aun así soy alguien. No puedo hacer todo, pero aun así puedo hacer algo. Y justo porque no puedo hacer todo, no renunciaré a hacer lo que sí puedo”. Hoy escuchamos, leemos y vemos tantas injusticias en las noticias, en nuestra escuela, en las calles, en el trabajo... Y ante todo esto yo me pregunto, ¿cómo no gritar? ¿Cómo no levantarse? ¿Cómo no estar aquí?

¿Qué es la igualdad de género para una adolescente de 16 años?

Aunque es una palabra que engloba muchísimos temas, para mí la igualdad es tan simple como lograr un equilibrio de oportunidades y derechos tanto en la esfera pública como privada para hombres y mujeres. Y será como mi eslogan, pero para darle un toque personal me encantaría agregar también que esto siempre va a comenzar trabajando en las actuales generaciones.

¿A qué edad ves la realidad en cuanto a las desigualdades entre hombres y mujeres?

Mi lucha comenzó a partir del día que observaba cómo era mi mamá la que se encargaba de las tareas del hogar, cuando no me dejaban jugar fútbol por ser niña, o cuando entraban los varones al aula empujando a las niñas y diciendo que “el último que llegara era niña”. Todo esto tenía un nombre, y ese nombre es desigualdad de género. Hoy en día, y después de explorar libros, opiniones y charlas del tema desde todos sus ángulos, tengo una perspectiva mucho más amplia.

¿Crees que algún día se logrará esta igualdad?

Claro que sí. La igualdad de género no es un sueño, es completamente posible, y aunque no se logre de la noche a la mañana, sí se logrará uniendo esfuerzos. Todos debemos encaminarnos hacia una sola meta: un mundo mucho más íntegro y justo para todos. Aun así, no existe un camino único hacia la igualdad actualmente. Las personas de distintos orígenes necesitan teorías con perspectiva de género que se refieran directamente a sus vidas y se adecúen a su contexto tomando las medidas para lograrlo.

¿Cuál es el principal enemigo de esta lucha?

Aunque en general me parece que la cultura con la que crecemos es en su mayoría la que nos impide llegar a una igualdad real, me gusta acentuar ciertos valores que para mí atrasan mucho más llegar a la meta. Entre ellos, uno de los más importantes (incluso me llevó a escribir un libro acerca de ello) es el excluir a los hombres en esta lucha. Sin los hombres como aliados, el movimiento feminista no avanzará. En este momento tenemos mucho trabajo por hacer para contrarrestar la idea profundamente interiorizada en la psique cultural de que el feminismo es antihombres, y por lo menos, en mi caso, es uno de mis más grandes objetivos.

¿Cómo pueden los adolescentes y jóvenes combatir la desigualdad?

Se necesita, desde mi punto de vista, una educación con perspectiva que les lleve a entender que son agentes de cambio, y son la clave para lograr una verdadera transformación. Una vez que entendemos esto, y comprendemos bien la importancia que tienen las actuales generaciones en saber que no son el futuro, son el presente y lo están cambiando, deben comenzar por actividades cotidianas con “lentes violeta” en acciones simples, como dejar de permitir chistes machistas, cooperando en las tareas del hogar, compartiendo el mensaje, y claro, informándose constantemente de este tema

¿Qué hace feliz a Fernanda

En el transcurso de mi pequeña carrera en el activismo, no puedo negar que me siento contenta cuando soy parte de la portada de una revista, o primera plana de un periódico. También me hace muy feliz viajar a muchos lugares y conocer a líderes de opinión, pero siento que mi gran satisfacción está en escuchar los comentarios de la audiencia al terminar un evento y mostrarme la manera en la que se identificaron con el tema con un alto interés por cambiar. Ahí está mi corazón. En escuchar y darme cuenta de que es posible vivir en un mundo mejor, y también en escuchar a jóvenes diciéndome que es posible, que se pueden empoderar a temprana edad y que nunca es tarde para iniciar.

¿Cómo te ves en cinco años?

Creo que esta pregunta es un poco difícil porque la vida siempre me sorprende. Recuerdo perfectamente la primera conferencia que di, y recuerdo que aunque yo me sentía casi realizada con ella, comenzaron a llover las oportunidades para compartir mi idea, primero en los 32 estados de México, y posteriormente en muchos países alrededor del mundo. Aun así, si de algo estoy segura es de que mi sueño no cambiará, y de que en la medida de lo posible seguiré buscando los medios para hablarle al mayor número de personas posibles del tema. Esto quizá será en algún grupo, o representando a mi país ante algún organismo internacional importante.

¿Qué actividades realizas en la actualidad como activista?

Creo que mi activismo se basa principalmente en mis charlas, mis libros, y por supuesto trabajo de campo. A lo largo de los años, eso sí, debo mencionar que no ha sido una tarea fácil y que el papel de los activistas en este siglo XXI debe estar lleno de compromiso, valor, coraje y entrega.

¿Qué opinas del feminismo?

El feminismo actual es movimiento complejo que creo está perdiendo fuerza como política, porque está perdiendo definiciones claras las cuales debemos reivindicar y compartir. Volvamos a empezar. Nuestro objetivo principal es la renovación del movimiento, se debe crear y recrear constantemente una teoría feminista con visión de futuro y considero que es nuestro momento para renovarlo.

¿Has sufrido algún tipo de discriminación?

Todo lo que vale la pena lleva consigo un esfuerzo y un sacrificio. En ocasiones, esto incluso implica aceptar que hay personas (adultos incluso, en muchas ocasiones) que ponen obstáculos intencionados para que fracases; increíble, pero cierto. Claro que he sufrido discriminación. Hubo alguna época en la que de hecho me afectó, hasta que decidí dejar de contar las veces que esa discriminación me hacía caer, y comenzar más bien a contar las veces que me levanté; y decidí demostrarles a esas personas lo fuerte que puedo ser. Actualmente, esas personas me sirven nada más como un motor para seguir adelante con más dedicación y fortaleza.