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24 de May de 2022

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Teresa Argüelles 'La Wachi': 'El estudiante de antes leía más; al de ahora la tecnología lo tiene bobo'

La docente panameña educa a sus alumnos de una manera muy peculiar: bailes, discursos crudos y cantos protagonizan sus clases. Argüelles, optimista ante la presencialidad pero crítica ante la gestión del gobierno en torno a la educación, evoca cómo impartió clases remotas, uno de los momentos 'más duros' de su carrera

Teresa Argüelles 'La Wachi': 'El estudiante de antes leía más; al de ahora la tecnología lo tiene bobo'
Teresa Argüelles 'La Wachi', durante la entrevista con 'La Decana'Erick Marciscano | La Estrella de Panamá

Muchos la conocen por su atípica manera de liderar los salones de clase. Es punzante, coloquial y guapachosa. ¿Quién no recuerda ese polémico video, que uno de sus alumnos grabó y que se expandió como pólvora, cuando ella hablaba de educación sexual en plena aula? Teresa Argüelles 'La Wachi' (Panamá, 1961) es esa docente, que en las voces de quienes la conocen, rompe con lo lineal y lo tradicional…

Con su carcajada alegre y ruidosa, Teresa contagia el swing que rezuma en cada frase. Cuando habla del sistema educativo y sus falencias, se le agolpan las ideas y quiere decir tantas cosas a la vez que el tiempo juega en su contra.

En marzo de 2019, Teresa tuvo que cambiar la manera como generalmente educaba en su tan querida Escuela Profesional Isabel Herrara de Obaldía, pero nunca perdió su norte: tratar de desarrollar la creatividad de sus muchachos y convertirlos en seres “críticos con pleno conocimiento del pasado”. Se convirtió en uno de los 63 millones de profesores del mundo que vieron sus actividades afectadas por la pandemia de covid-19, según la Unesco. “Este fue uno de los momentos más duros que he pasado durante toda mi carrera”, evoca.

Teresa se hace llamar también una “influencer educativa”: crea canciones y produce videos que cuelga en su cuenta de Instagram (@profelawachi) en la que presume casi 40 mil seguidores, pero lo cierto es que pasa el tiempo dedicada a aportar a su país y utiliza su carisma para cautivar a esos que ya ven todo perdido. Se subraya como un referente educativo de la generación de antes y de ahora. Ha venido a esta vida a pasarla bien, a gozar el camino, a revitalizar este mundo tan carente de imaginación, a poner de los nervios a las mentes conservadoras y a tirar dardos a las autoridades que “no se han preocupado por hacer brillar la estrella que prometieron”.

Teresa Argüelles 'La Wachi', ¿es cómo la conoce la gente?

Me defino como una mujer feliz y te lo digo cantando: 'Pase lo que pase, la vida continúa' (canta). Así como le digo a todos mis estudiantes: '¡Azúcar, arriba!' Y como dice la canción, sacude lo que tiene arena. Otra cosa, no creo en el matrimonio, pero con mi actual pareja llevo más de 35 años , tengo tres hijos y todos hablan varios idiomas y eso también se lo inculco a mis estudiantes; si tú tienes otra lengua eso te va abrir puertas.

Soy profesora de historia y ciencias sociales. Cuando mis estudiantes me dicen que no saben historia, yo les digo: 'Cuéntame cómo naciste tú, esa es una historia'. Es importante enseñarles a leer, a expresarse, a narrar, a tener argumentos: a no ser borreguitos.

¿Cuánto de lo que es usted se lo debe a la herencia familiar?

Mi papá siempre me marcó porque a él le dio clases Sara Sotillo, una de las grandes profesoras de Panamá . Mi papá nada más llegó hasta sexto grado. Mi papá era autodidacta, tocó guitarra, le dio clases a mucha gente; a presidentes como Demetrio Lakas y Aristides Royo y muchos lo llamaban para que les cantara y además para que les hiciera zapatos, mi papá también era zapatero. Éramos dos hermanos y mi papá nos decía: 'Estudien, edúquense que eso es lo único que les va abrir puertas' y 'Teresita estudia, es lo único que te pido'.

Y, ¿cuánto de lo que somos se lo debemos a nuestros maestros?

¡Uy!, a los buenos, mucho. La juventud debe marcar la diferencia y creo en ella, por eso estoy en el sistema. De mis 15 niños en un salón, 10 quieren ser policías, 'porque de una vez me pagan, profesora', me dicen. Esto me preocupa.

¿Cómo se educa a los niños y niñas en la ciudadanía?

Con educación emocional, interacción y honestidad. También hay que ser incisivo. Veo a cada estudiante como un ser individual. Los veo, hablo con ellos, los conozco. Les hablo como hablan ellos: 'Te estoy chequeando, juega vivo', les digo (ríe). Y así gano su confianza. Para educar tienes que encender una llama no enchecherar un chorizo.

¿Qué aprende usted de sus estudiantes?

Ellos me enseñan su mañas… Me enseñan sus mentiras (carcajadas).

La pandemia de covid-19 ha ocasionado interrupciones importantes en la educación y ahora estamos a días de volver a las aulas, tras dos años de clases virtuales, ¿en qué fallaron los docentes cuando se les exigió impartir clases remotas?

No se adaptaron al cambio, no querían. Cuando llegó la pandemia, tú qué crees que hicieron, puro Whatsapp... no se metieron en la película. Yo me puse tecnológica, enviaba las listas, a los niños que estaban perdidos, les decía pollitos en fuga… Trataba de llegar por Whatssap, por Instagram y por todos los medios para que los papás se dieran cuenta. Tuve creatividad e imaginación para hacerle llegar a algunos padres el mensaje de que los estudiantes no se estaban conectando, que estaban faltando a clases. El educador debe dar el ejemplo, debe marcar el parámetro, no mandar todo por escrito y listo... Y eso me cae tan mal. Mientras yo me levantaba temprano, me arreglaba, me ponía bonita, para dar mis clases para motivar al muchacho, otros ni encendían la cámara y mandaban todo escrito. Eso me derrotaba. 'La Wachi' explica su material y hace que el muchacho haga cosas. Tuve la suerte, el año pasado, de llevar a 150 estudiantes al Museo del Canal Interoceánico. También quiero decirte que hubo padres de familia sin vergüenzas que me llamaban para preguntarme cuál es la tarea, cómo y dónde se enviaba. Yo tengo 13 grupos en la escuela, ¡imagínese!

“Trabajar en tiempos pandémicos ha sido uno de los momentos más duros que me ha tocado, a todos nos ha tocado duro cuando hay niños que no aparecieron más. Muchos se fueron al interior, otros no tenían internet, otros tuvieron que trabajar”.

Los docentes hemos perdido, y ya no digo la vocación, el amor a hacer las cosas. Esas emociones que ningún robot, ninguna computadora va a poder reemplazar.

¿Qué ha sido lo más duro de estos tiempos pandémicos?

Trabajar en tiempos pandémicos ha sido uno de los momentos más duros que me ha tocado, a todos nos ha tocado duro cuando hay niños que no aparecieron más. Muchos se fueron al interior, otros no tenían internet, otros tuvieron que trabajar.

¿Cuántos estudiantes no continuaron?

¡Uf! esto es también parte de las mentiras del Ministerio. De una lista de 20 estudiantes, se conectaban 10 o nueve. Había salones en los que se conectaban cuatro estudiantes, y con esos cuatro yo trabajé. Las tareas por Whatssap nos hicieron un daño muy grande y el ser humano siempre es cómodo. Al final, ¿qué se aprendió? Ya lo veremos pronto. La educación tiene que ser un intercambio: de allá pá aca y de aca pá allá.

¿Qué le preocupó más allá de la pandemia y de la exclusión de los estudiantes del sistema ?

Tuve nueve estudiantes embarazadas. Un lunes me salió una: 'Profesora ya me estoy pariendo'. Yo casi me caigo. Y como solo las veía de los hombros para arriba por la webcam, no me di cuenta. El martes, me llegó otra: 'Profesora tengo seis meses', yo tomaba agua y tragaba grueso. El jueves, otra. Digo, ¡Dios mío!

¿Cómo cree que ha afectado la salud mental en los estudiantes?

Han perdido la interacción. Cuando entramos en clases virtuales, muchos me preguntaban cuándo íbamos a regresar a la aulas. Pero la salud mental de los niños, también se ha visto afectada antes de la pandemia, por ejemplo, ahora no hay hogares: hay parejas que se arrejuntan y se separan así no más. Hay padres que dejan a los niños por ahí y no les dan tiempo de calidad.

Durante la pandemia tuve muchachos que murieron por covid-19, por diabetes y otras enfermedades, muy doloroso.

El año escolar inicia el 7 de marzo... ¿cómo evalúa la gestión del Ministerio de Educación en cuanto a la reparación de las escuelas para lograr habilitarlas?

Tuvieron dos años para acomodar todas las escuelas del país y no lo hicieron. Esto no se justifica. Hay dinero en Panamá y no pueden decir que no. Pero para pagar a los diputados y alcaldes sí hay plata, dígame ¿qué aporte trae esto para el país? Educar al pueblo, no paga. Porque cuando tú le abres los ojos al pueblo, ahí es cuando viene la revolución. La educación ha sido la estrella que nunca brilló, porque hay para unos pero para otros no. Ellos sabían que la conectividad no iba a ser para todos ¿El gobierno sabe el sacrificio que tenía que hacer un niño en zonas apartadas para comprar una tarjeta y conectarse? Lo dudo. Las autoridades no están pensado en el bien común, sino en el bien de ellos.

Me ha dicho que es jubilada, ¿ha pensado en divorciarse de la educación?

A veces siento que quiero tirar los guantes, pero siento que mis muchachos me necesitan más.

¿Cuál es la mayor diferencia entre el alumno de ahora respecto al de hace 15 o 20 años?

El estudiante de antes leía más y era más confrontativo. El de ahora es parco, se metió en la tecnología y lo tiene bobo. Hay mediocridad.

Por último, el Panamá que añora...

Que seamos felices y educados… Si tú no tienes educación, no tienes libertad. La educación te abre las puertas en todos lados.