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07 de Mar de 2021

Planeta

Nuevos eslabones en cadena evolutiva

WASHINGTON. Dos esqueletos de casi dos millones de años desenterrados en Sudáfrica son parte de una especie anteriormente desconocida qu...

WASHINGTON. Dos esqueletos de casi dos millones de años desenterrados en Sudáfrica son parte de una especie anteriormente desconocida que, según los científicos, coincide con la transición entre los simios antiguos y los seres humanos modernos.

Los fósiles presentan características de ambos linajes y los investigadores les han dado el nombre Australopithecus sediba , que significa “simio sureño, manantial”, para indicar tanto su relación con formas simiescas anteriores como con las características halladas más adelante en seres más modernos.

“Estos fósiles nos permiten dar una mirada notablemente detallada a un nuevo capítulo de la evolución humana y proporcionan una ventana a un período crítico cuando los homínidos cambiaron su dependencia de la vida sobre los árboles a la vida en tierra”, dijo Lee Berger, de la Universidad Witwatersrand en Sudáfrica.

“ Australopithecus sediba parece presentar un mosaico de características que demuestran un animal cómodo en ambos mundos”, agregó.

Los seres humanos modernos, conocidos como Homo Sapiens , descienden después de millones de años de grupos como el Australopithecus , cuyo ejemplo más conocido es el fósil Lucy, que vivió aproximadamente un millón de años antes que el recientemente descubierto A. sediba.

Berger calculó que los nuevos fósiles datan de entre 1,95 y 1,78 millones de años. Algunos han caracterizado el hallazgo como un “eslabón perdido”, pero éste ya no es un concepto aceptado por la ciencia.

Los dos nuevos fósiles fueron hallados en un foso que alguna vez fue una cueva, con los huesos preservados por el sedimento endurecido que los enterró en una inundación poco después de su muerte, dijeron los investigadores.

Uno era una hembra de 25 a 35 años y el otro un varón de 8 ó 9 años, según el informe.

El tamaño del cerebro del más joven era probablemente de entre 420 y 450 centímetros cúbicos, un tamaño pequeño si se compara con el cerebro humano, de entre 1.200 y 1.600 centímetros cúbicos, dijeron. Desde este hallazgo se descubrieron otros dos, pero Berger no quiso detallarlos.