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29 de Sep de 2020

Planeta

Una pista contra el hongo mortal

PANAMÁ. Parece irónico pero no lo es. Los anfibios podrían tener la clave para evitar su propia extinción.

PANAMÁ. Parece irónico pero no lo es. Los anfibios podrían tener la clave para evitar su propia extinción.

Sí. Los científicos han encontrado un eslabón en la cadena para encontrar la cura contra el hongo mortal que está acabando con las ranas, los sapos y las salamandras. Y es que un estudio reveló que la rana de cristal panameña tiene en su piel microorganismos para combatir hongos y bacterias patógenas.

Una de estas bacterias inhibe la quitridiomicosis, que es la enfermedad que amenaza con extinguir a más del 41% de los especies que hay en el planeta.

La primera pista en el camino por encontrar la clave para erradicar el hongo se halló mientras el biólogo Douglas Woodhams, ayudante de investigación en el Instituto de Investigación Tropical Smithsonian, tomaba muestras de los microorganismos de la piel de 14 ranas y de sus huevos. Así se descubrió que once de ellas tenían al menos una bacteria anti el hongo. La misma bacteria fue hallada en los huevos.

Panamá se ha convertido en el laboratorio perfecto para el estudio de esta enfermedad y la cría en cautiverio de anfibios en peligro de extinción. Y es que el país tuvo hasta el 2007 la única zona libre del hongo patógeno: Darién.

Sin embargo, para el 2010 se descubrió que el 2% de 93 ranas colectadas en esta región tenían el hongo. Ahora los científicos trabajan contrarreloj para colectar los anfibios sanos para reproducirlos en cautiverio al tiempo que estudian la enfermedad para encontrar su cura.

INVERSIÓN

Para apoyar en esta causa la National Science Foundation ha otorgado una donación de $2 millones. Con esto los investigadores intentan descubrir cómo los microbios en la piel de las ranas responden al hongo quítrico. El próximo paso es identificar la bacteria que lo inhibe, lo cual puede llevar a crear tratamientos, de acuerdo a una publicación del portal digital del Smithsonian en Panamá. Es paso importante tomando en cuenta que hasta ahora no existe una medida efectiva para el control de la enfermedad en zonas silvestres.

‘Esta investigación es la primera en estudiar la importancia de la diversidad microbiana de las defensas de los anfibios en contra del mortal hongo,’ comenta Myra Hughey, investigadora post doctoral del proyecto y becaria de la Encylopedia of Life en el Smithsonian en Panamá.

HOLOCAUSTO ANFIBIO

A la quitridiomicosis se le atribuye el declive dramático e incluso la extinción de algunas especies en el Norte, Centro y Sur de América, y en el este de Australia.

El hongo llegó desde África a través del comercio de la rana del género Xenopus, que se usa en estudios de biología específicamente para segmentación embrionaria.