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20 de Jan de 2021

Planeta

La ola de calor prende el país con 347 incendios

PANAMÁ. Llegó el verano, temporada de calor. El sol radiante sobre el país, cielo azul brillante. Las playas se llenan de turistas, los ...

PANAMÁ. Llegó el verano, temporada de calor. El sol radiante sobre el país, cielo azul brillante. Las playas se llenan de turistas, los campos de visitantes que se abanican y tratan de protegerse con sombreros, tratan de aminorar el calor, de no quemarse. La tierra arde. La temperatura aumenta y las plantas se secan, cada vez más. Se deshidratan, incapaces de obtener líquido del suelo, presentan un vapor de agua por debajo de 30% que, según la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM), es un nivel que puede influir para iniciar el fuego. Pajas secas, por todas partes, temperaturas altas, de norte a sur. Cambio climático haciendo sus estragos. La mano humana colaborando con el proceso natural de sequía. Y alguien grita ¡Fuego! Se extiende por la vegetación, más allá del control humano, a veces por horas y horas en las que acaba con todo. No discrimina. En lo que va corrido de esta temporada de calor, el Cuerpo de Bomberos de Panamá ha atendido 347 quemas de herbazales e incendios forestales. Las provincias más afectadas son Panamá, Chiriquí y Coclé.

‘LA MANO DEL HOMBRE’

En Panamá año a año los gritos de alerta de fuego aumentan. ‘Las influencias de incendios forestales y de herbazales tiene proporciones enormes en esta época’, dice el capitán Jorge Carreño. Por eso, al finalizar el verano de 2012 hubo más de 4 mil 611 casos de quema de herbazales y 14 incendios forestales, mientras que en el 2011 se atendieron alrededor de 2 mil 800 quemas de herbazales y 8 incendios forestales, que destruyeron 2.550 hectáreas. En años pasados solo se daban en el día, pero en los últimos dos años no importa si es de día o de noche, la alerta de fuego se materializa.

Esto implica daños irreversibles en el medio ambiente. Las quemas de herbazales y los incendios forestales causan daños a la fauna, flora y suelo, y efectos colaterales en la salud de las personas que los padecen, enfermedades respiratorias, intoxicación y problemas dermatológicos.

Los vecinos de Clayton, que vivieron el incendio de enero de 2012, lo saben. Ellos vieron las llamas propagándose por el bosque, hasta llegar muy cerca a sus casas y los osos perezosos morir calcinados en sus patios, sus niños y ancianos fueron afectados por el humo y el recuerdo de la impotencia no se borrará de sus memorias.

‘Un incendio forestal puede darse en cualquier lado y por su carácter se propaga libremente por la vegetación sin estar sujeto a control humano’, explica Carreño.

El humano, que provoca la mayoría de los incendios forestales, con la quema agrícola no autorizada, ilegal e incontrolada, que en Panamá está prohibida por decreto alcaldicio y representa un 60% de los orígenes de incendios, o con las quemas agrícolas autorizadas por la ANAM y en las que a veces se pierde el control, que representan un 15% de los orígenes de incendios, no logra escapar del avance del fuego, que además se lleva a su paso a muchas otras especies.

¿Y las colillas y botellas?

Algunos casos, solo el 5% de incendios se originan por estas negligencias, responde el capitán. Lo que sí es peligroso son las fogatas que se hacen en los campamentos y recomienda sumo cuidado con las visitas a los bosques porque ‘una vez iniciado el fuego, escapa a todo tipo de control humano’.

Prueba de ello son las estadísticas que los bomberos expusieron en la rueda de prensa realizada el pasado viernes para analizar el fenómeno del incremento sistemático de las quemas de herbazales en todo el país, desde enero de 2012: la mayor emergencia panameña es la de incendios de herbazales.

De los 347 fuegos de este año 51 corresponden a Panamá Centro, 77 a Chorrera 76 a Coclé y 44 se registraron en David.

Para evitarlos, la ANAM regula la quema de herbazales, pero la gente debe tomar conciencia de la ‘gravedad de este problema que en el fondo nos afecta a todos’, concluye el capitán Carreño.