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19 de Apr de 2021

Planeta

La historia de Lydia, el tiburón blanco que cruzó el Atlántico

El viaje forma parte de un estudio que busca mejorar la situación de los escualos.

La historia de Lydia, el tiburón blanco que cruzó el Atlántico
Momentos en que los científicos capturaron al tiburón blanco Lydia en La Florida para colocarle el microship de rastreo satelital.

Con el objetivo de mejorar los planes de conservación de los tiburones, hace un año un grupo de biólogos del proyecto de rastreo global de tiburones Ocearch emprendieron una iniciativa de seguimiento satelital para estudiar a los escualos.

Para desarrollar la iniciativa, los expertos le colocaron un sistema de microchip a un tiburón blanco hembra llamada Lydia, de aproximadamente 20 años, y que pertenece a la especie Cacharodon carcharias; el mismo ejemplar de la película Tiburón.

Según la revista National Geographic, esta no es la primera vez que los científicos rastrean a los tiburones, pero sí la primera que le dan seguimiento a un tiburón de esta especie mediante un rastreador satelital; y aunque ellos son famosos por sus maratónicas migraciones de miles de kilómetros, Lydia hizo historia hace unos días cuando fue observada cruzando el Océano Atlántico.

EL VIAJE DEL TIBURÓN

El histórico viaje de este escualo empezó el 3 de marzo del 2013, en Florida, Estados Unidos, cuando fue capturado cerca de las costas de Jacksonville en una operación con un buque equipado con una plataforma hidráulica que lo subió por encima del mar. Esto con el objetivo de colocarle un chip en su aleta dorsal, y que según detalla una nota de BBC Mundo, fue un trabajo difícil por los fuertes movimientos de la especie. Luego de haber sido sedada para realizarle varios estudios (ecografía y un análisis de sangre), Lydia fue liberada en un tiempo récord de quince minutos.

El tiburón, que ha sido monitoreado desde su partida mediante un sistema de rastreo satelital, emprendió su viaje rumbo al sur, sin embargo, pronto cambió de dirección. Después de recorrer, las islas Bermudas, volvió casi al lugar exacto de su partida: la Florida, para luego dirigirse al norte.

Posteriormente, después de realizar varias vueltas, el escualo se aproximó a Nueva Escocia y Terranova, donde permaneció por más de un mes (octubre del 2013). Para los científicos esta ruta fue inesperada, puesto que siempre habían creído que al tiburón blanco no le agradan las aguas frías de esas latitudes, pero el líder del proyecto de rastreo Chris Fisher, lo puso en duda. ‘Una de las cosas que aprendimos con los tiburones en el Atlántico es que lo que pensábamos era demasiado frío, simplemente no lo es’, dijo el científico, añadiendo que ‘Lydia viene desde Nueva Escocia (Canadá)… Estos tiburones son capaces de lidiar con temperaturas del agua muy bajas durante largos períodos de tiempo’.

En enero, Lydia continuó su travesía penetrando en las profundidades del Atlántico, con dirección a las Azores, cruzó la dorsal oceánica que separa América de Europa y, cuando parecía lanzada hacia las costas de Irlanda, decidió tomarse un tiempo. Su destino final es una incógnita e incluso no se descarta que vuelva atrás. Por su parte, Fisher presume su destino podría ser el Mediterráneo y sospecha que la viajera podría estar embarazada. ‘Si tuviera que adivinar, diría que Lydia está gestando a sus futuras crías y que la próxima primavera nos conducirá a donde nacerán’, señaló el biólogo.

Después de recorrer 31 mil 834.6 kilómetros, Lydia está ahora más cerca de Europa que de América del Norte, a aproximadamente mil 600 km. de la costa occidental de Irlanda y Reino Unido, y a unos 4 mil 800 km. de Jacksonville, Florida, el mismo lugar donde fue capturada para colocarle su rastreador.

A través del proyecto de la organización Ocearch se ha rastreado a cerca de 150 tiburones, como el tiburón blanco, el mako, el tiburón martillo y el tigre. Uno de estos importantes seguimientos de rastreo se hizo a la tiburón blanco hembra apodado Nicole, que viajó desde Sudáfrica hasta Australia, ida y vuelta, en un recorrido de más de 20 mil km, en nueve meses, entre 2003 y 2004.