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18 de Oct de 2019

Planeta

‘Redes fantasmas', depredador silencioso de la diversidad marina

En los océanos hay unas 640,000 toneladas de redes de pesca abandonadas que amenazan la vida marina.

Las redes fantasmas son una amenaza para las especies que habitan en el mat y contaminan los océanos.

En los últimos años, las llamadas ‘redes fantasmas' se han convertido en un problema para la salud de los océanos, sus ecosistemas y su biodiversidad, pero también en un enemigo que se pretende erradicar.

Las ‘redes fantasmas' son aquellas abandonas o perdidas por los pescadores en el mar y que son consideradas como el depredador silencioso de la biodidiversidad marina. Tortugas, peces, cangrejos, focas, delfines y hasta las gigantescas ballenas mueren atrapadas por esta mala práctica de la industria pesquera.

Según cifras de la Organización de las Naciones Unidas (FAO), este material de pesca constituye alrededor de un 10% de los residuos marinos; es decir, 640,000 toneladas.

‘El acceso a más recursos sigue siendo una necesidad, ya que remover redes no es una tarea fácil',

ZULEIKA PINZÓN

ADMINISTRADORA DE ARAP

Su impacto no solo es ambiental, sino también económico. La industria ha calculado pérdidas por unos $250,000 millones al año.

‘Las redes fantasmas limitan los bancos de peces y coartan una de las principales fuentes de ingresos y de alimento, la pesca. Pero también ensucia las playas y restringe las actividades turísticas por las que apuestan muchos de estos archipiélagos', apuntan los informes especialistas.

Las tortugas marinas, al igual que otras especies, quedan atrapadas, lo que significa que terminan muriendo en el fondo de mar , señaló Jacinto Rodríguez, biólogo y presidente de la Fundación Agua y Tierra.

ESFUERZOS DE PANAMÁ

Unas 7.1 toneladas de redes de pesca han sido retiradas de los mares panameños en los últimos ochos años, reveló la administradora de la Autoridad de los Recursos Acuáticos de Panamá (ARAP) Zuleika Pinzón, durante su presentación en la Conferencia sobre los Océanos, organizada por la ONU.

Pinzón explicó que el retiro de las redes de los mares ha sido parte de las acciones del gobierno panameño dentro del programa integral para el manejo y extracción de la basura marina, particularmente artes de pesca abandonados, perdidos o descartados en zonas costeras y en comunidades pesqueras, así como en áreas protegidas del país.

El programa ha sido implementado y dirigido por la ARAP, con el apoyo del Ministerio de Ambiente, el Servicio Nacional Aeronaval (SENAN) y la colaboración de organismos no gubernamentales dedicados al tema marino.

El Estado panameño invierte $100 mil por año en el programa, dijo Pinzón.

La funcionaria también hizo referencia a la meta país para desarrollar un programa estratégico conjunto, con la participación de los pescadores artesanales, el sector privado y otros actores claves para extraer y recolectar basura marina, específicamente redes fantasmas y apoyar en la recuperación de áreas de interés pesquero, en varias comunidades costeras, a través de un proceso participativo e incluyente.

Pinzón indicó que actualmente, con apoyo de las comunidades, se está tratando en identificar y georreferenciar los sitios donde se han ubicado redes fantasmas para monitorear cuáles han sido los impactos sobre los ecosistemas.

Agregó que también se está trabajando en la elaboración del Plan Nacional de Acción para minimizar el problema de equipos fantasmas y así contar, por primera vez, con una ruta definida para atacar este problema. El plan consiste en un sistema de alerta para equipos fantasma que propicie una respuesta institucional oportuna.

‘Aun cuando este programa está siendo un éxito y que ha llamado a la conciencia a nivel nacional, el acceso a más recursos sigue siendo una necesidad, ya que remover los equipos de pesca fantasma no es una tarea fácil', puntualizó la administradora de la ARAP.

La Iniciativa Global de Redes Fantasmas es la primera dedicada a afrontar el problema de los equipos de pesca fantasma a nivel mundial, y enfoca sus esfuerzos en levantar evidencia, definir buenas prácticas y políticas, y catalizar y replicar soluciones.