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18 de Oct de 2019

Planeta

‘Ecosólidos regresa la dignidad a las personas'

El programa para resocializar a la población penal del Centro Penitenciario La Joyita se fundamenta en la segregación, reducción y reutilización de desechos, como una oportunidad valiosa para impactar el medio ambiente

No es sencillo imaginar que desde la oscuridad de una cárcel sea posible escribir nuevas historias. En Panamá, los reclusos del Centro Penitenciario La Joyita marcaron la diferencia buscando la reivindicación con un impacto positivo en el medioambiente. Como resultado de la voluntad y el deseo de transformación de un pequeño equipo, el programa Ecosólidos ha evitado que nueve metros cuadrados de contaminación vayan al ambiente semanalmente.

La historia nació en el centro penal que, según datos oficiales, en la actualidad cuenta con más de tres mil privados de libertad. A la fecha, Ecosólidos involucra a 500 reclusos que preparan materiales para su segregación y posterior reciclaje,

De acuerdo con información del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), ‘Panamá produce 4,800 toneladas de basura por día, cada ciudadano coopera con 1.2 kilogramos diarios y solo el 5% de esa basura es reciclada'.

Así, en un año, Ecosólidos ‘contribuye con el 9.25% del total de la basura que se recicla y el vivero Sembrando Paz —que también es parte del proyecto— en tres años, ha donado 5,000 plantones para la reforestación de parques nacionales, principalmente los ubicados en la cuenca del Canal de Panamá'.

Se trata de un programa basado en la segregación, reducción y reutilización de los desechos para promover la resocialización. En este laboran unas 500 personas privadas de libertad, procesando de 36 a 38 toneladas de basura al mes, de las 45 que genera el penal, para lograr disminuir la basura que va al vertedero de Cerro Patacón.

Con el objetivo de transformar un problema real en la oportunidad de conmutar y reducir la pena, además de evitar que los residuos se transformen en desechos, se dio vida a la iniciativa. Así lo explica Franklin Ayón, creador y coordinador del proyecto. ‘Antes no había trabajo, era un penal con alrededor de seis mil personas con tan solo 200 plazas de empleo', además ‘vivíamos, literalmente, sobre la basura. Cuando íbamos a comer teníamos que ponernos una toalla sobre la cabeza para evitar que los alimentos se llenaran de moscas', expone.

Ayón, ingeniero agrónomo y zootecnista, cumplió 49 meses de prisión, pero desde hace dos años goza de libertad tras haber recibido un indulto presidencial. En La Joyita, supo dejar una huella importante al desarrollar un programa que le ‘regresa la dignidad a las personas y en el tiempo, les da la libertad'.

Una de sus grandes motivaciones era transformar la experiencia en un orgullo para su familia. ‘Tengo tres hijos y quería que ellos dijeran: ese es mi papá', comparte.

El camino hacia la aprobación del proyecto estuvo lleno de dificultades; requirió insistencia y perseverancia. ‘Nos cerraron las puertas hasta que llegamos a la Dirección y coincidimos en que ni las autoridades podían comer dignamente por la cantidad de basura', explica.

Era tal la insalubridad en la prisión, que con una producción promedio de 6.6 kilogramos diarios de basura por persona, era necesario tomar acciones. ‘Tuve que llevar la propuesta a números para sustentarla ante las autoridades y demostrar que sí era justificable el trabajo de las más de 200 personas que iniciarían el programa', subraya.

Uno de los mayores desafíos fue el manejo de las pandillas; ‘se hizo necesario presentarle la idea a los jefes de bandas, pabellón por pabellón, hasta lograr un acuerdo de paz', destaca.

Así, el 4 de septiembre de 2014 Ecosólidos inició su recorrido, con 225 reos que se rotaban en diferentes jornadas. ‘Ecosólidos se planteó porque había basura, con la firme necesidad de resocializar implantando cosas positivas a través de la huella ecológica', afirma.

‘Cada miembro del programa debe entregar tres botellas de un litro de soda llenas de plástico semana a semana y cada una, al ser abierta, contiene tres metros cuadrados de plástico', explica.

‘A través de Ecosólidos abordamos una de las primeras fases del reciclaje, como lo es la segregación, que consiste en la separación de materiales que cuando se unen, contaminan. Posteriormente, son enviados a plantas recicladoras para compactarse, ser fundidos y transformados en materiales de uso', anota.

Plástico, cartón, metal y desechos orgánicos son reciclados (la composición de los desechos generados en La Joyita consta en un 37% de metales, 28% de plástico, 20% de orgánicos, 1% papel y cartón, además de un 14% de otros materiales no reciclables).

¿Y cómo es el proceso? La dinámica se inicia con la segregación fuera de los pabellones y la recolección de la materia biodegradable que se dirige a unas pilas de compostaje, para fabricar fertilizantes y dar apoyo al proyecto de viveros Sembrando Paz, una arista de Ecosólidos que ha logrado producir alrededor de tres mil plantones mensuales y de quien Jorge Santos, también exrecluso, es el responsable.

El manejo de aguas negras y de malos olores también es parte de la cadena; para ello emplean microorganismos eficientes, como levaduras y bacterias que biodegradan los desechos sólidos y contaminantes, dando el primer tratamiento a las aguas negras.

Por otra parte, mediante el control de plagas, realizan fumigaciones con productos orgánicos, sin químicos tóxicos ni efecto residual.

‘Hoy en día también se desarrollan artesanías y fabricación de mobiliario, hemos logrado la diversificación para obtener más plazas de empleo siendo productivos y sustentables', reconoce.

UN IMPACTO REAL

Manuel Rodríguez, delegado de Comunicación del CICR recalca que ‘antes de iniciar el programa se generaba más basura en el penal de la que la brigada y la empresa de aseo podían gestionar. La Joyita estaba saturada de desechos de todo tipo. Los malos olores, los gases de fermentación, los insectos y roedores habían convertido el centro penal en un gran vertedero, afectando a más de 5,000 privados de libertad y a centenas de funcionarios, custodios, policías y visitantes'.

‘Literalmente vivíamos sobre la basura. Cuando íbamos a comer teníamos que ponernos una toalla sobre la cabeza para evitar que los alimentos se llenaran de moscas',

FRANKLIN AYÓN

CREADOR DEL PROGRAMA ECOSÓLIDOS

Remarca que con Ecosólidos se logró un impacto positivo inmediato en el centro, se obtuvo condiciones de vida más salubres y dignas, se promueve el respeto y la seguridad del personal de la brigada de limpieza, disminuyen las tensiones entre grupos no afines y mejora la disposición de los trabajadores.

Según Rodríguez, ‘a inicios de este año, 625 privados de libertad laboraban en las diferentes secciones de Ecosólidos, número que representa el 15% de la población total de La Joyita y el 23.5% de la población del sector de mínima seguridad, donde se desarrolla el programa'.

Alma De León, jefa del Departamento de Planificación y Proyectos del Sistema Penitenciario, refiere que las condiciones de salud no eran las apropiadas, además de la rivalidad entre las pandillas. ‘El éxito ha sido integral en todos los aspectos. Se recicla entre 45 a 50 toneladas mensuales de los desechos, lo que se traduce en una disminución en la recolección de la basura que se traslada a Cerro Patacón'.

‘Lo inédito de la iniciativa despertó el interés del Comité Internacional de la Cruz Roja, que ha colaborado con la Dirección del Sistema Penitenciario en la divulgación, perfeccionamiento y crecimiento del programa',

ARMANDO MEDINA

DIRECTOR SIST. PENITENCIARIO

Asegura que actualmente La Joyita ‘es el único centro en el que se realiza este tipo de programa y una vez que se dio a conocer, se despertó el interés del Municipio de Panamá, algunas fundaciones, diferentes organizaciones no gubernamentales, la empresa privada, el Ministerio de Ambiente, el Ministerio de Desarrollo Agropecuario, el CICR y otros penales de Centroamérica'.

‘Es un programa debidamente autorizado por la Dirección General del Sistema Penitenciario (DGSP), válido para la conmutación de pena (dos días trabajados, un día menos de pena)', indica.

‘En la práctica, el plástico es encapsulado en botellas y estas se utilizan como bloques para construir áreas comunes en el penal; con las cajas de huevo se hacen manualidades y con las llantas, elementos ornamentales', subraya.

De León añade que ‘el Sistema Penitenciario supervisa toda la organización. Las personas privadas de libertad tienen diversos roles, se les encargan secciones de acuerdo con su comportamiento y evaluación. Están siempre bajo la vigilancia y supervisión del personal custodio y la seguridad externa, además el Departamento de Planificación y Proyectos de la DGSP, que coordina que se cumplan las funciones establecidas'. Las personas privadas de libertad se organizaron por celdas, pabellones, pasarelas, luego se va a la planta, donde se dividen latas, plásticos, hierro, aluminio y los desechos orgánicos'.

INTERÉS Y APOYO

De acuerdo con Armando Medina, director del Sistema Penitenciario, ‘el CICR ha brindado asesoría Técnica y financiera a Ecosólidos, como programa innovador que contribuye a la reinserción de las personas privadas de libertad y al cuidado del medio ambiente'.

Lo inédito de la iniciativa despertó el interés del CICR que ha trabajado para colaborar con la DGSP en la divulgación, perfeccionamiento y crecimiento del programa.

Si bien se abrió soluciones a una problemática desde el pensamiento creativo, repercutiendo además en el escenario ambiental, es válido destacar los vacíos en el ejercicio de la responsabilidad de los entes gubernamentales, ya que el irrespeto hacia los derechos humanos de los privados de libertad, a quienes se les debe garantizar condiciones de salubridad, alimentación y espacio acordes, fue uno de los detonantes, tal y como lo reconocieron Ayón y De León.