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15 de Dec de 2019

Planeta

La rana dorada, aún resignada al cautiverio

Pese a los esfuerzos y avances en materia de conservación, estos anfibios todavía no podrán ser reintroducidos a su hábitat natural. Actualmente se avanza en la crioconservación de tejidos y esperma y en la eliminación del hongo que los amenaza

El Proyecto de Rescate y Conservación de Anfibios de Panamá (Parc, por sus siglas en inglés) y el Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales invitan a celebrar el festival de uno de los tesoros nacionales más icónicos de la fauna panameña, la Atelopus zeteki , comúnmente llamada rana dorada de Panamá, una especie representativa de la biodiversidad y la historia cultural del istmo.

El Día de la Rana Dorada se festeja anualmente el 14 de agosto, con el fin de promover la conservación de estos anfibios, actualmente extintos en estado silvestre; el único lugar donde se le puede observar es en la instalación expandida del Smithsonian en Gamboa.

‘No se tienen registros de avistamientos en el medio silvestre de ranas doradas desde el año 2009, a pesar de que los investigadores han visitado sitios históricos en donde comúnmente eran observadas. Al parecer esta especie ha desaparecido en la naturaleza, pero se recomienda seguir monitoreando estos sitios y visitar otros lugares dentro de su ámbito de distribución conocido para estar seguros', detalla Roberto Ibáñez, director nacional del Parc.

Aunque los últimos avances en cuanto a su protección apuntan que a través de la reproducción en cautiverio y la creación de poblaciones estables se minimiza el riesgo de extinción, ‘aún no estamos listos para ponerlas en su estado natural', apunta Linette Dutari, del Smithsonian.

‘No se tiene cifras exactas, se han reproducido en cautiverio por varios años y se busca continuar haciéndolo de manera continua, estable y segura para la salud de estos anfibios. La cantidad en que se pueden multiplicar depende de cuántos huevos pone el animal, es algo más natural que científico', señala Dutari.

La pérdida de sus hábitats, la contaminación ambiental, el cambio climático, sumado a la severa amenaza del hongo quítrido, tienen bajo riesgo a más del 30% de cinco especies de Atelopus , incluyendo la rana dorada.

‘En estos momentos, el principal enemigo es el hongo quítrido de los anfibios. Las ranas del género Atelopus , incluyendo la rana dorada, son muy susceptibles a este hongo que las enferma y causa su muerte. Existen otros enemigos naturales de estas ranas, como una especie de serpiente que puede alimentarse de ranas venenosas', añade Ibáñez.

Estudio

Según un artículo publicado en la revista Biological Conservation , en el que participaron los científicos del Smithsonian Roberto Ibáñez y Brian Gratwicke, investigaciones realizadas en Panamá contribuyen a mejorar la expectativa de vida de estas especies.

Los estudios realizados a ranas enfermas traídas de la naturaleza permitieron mejorar los protocolos para la detección y el tratamiento de la enfermedad. También, se descubrió que las ranas toleran mejor la infección en condiciones cálidas y secas, que en climas templados.

El Parc establece que uno de sus objetivos principales es la eventual reintroducción de las especies amenazadas en su hábitat natural y el restablecimiento de poblaciones silvestres en el país. Con ello en mente, los científicos han creado mapas que identifican las regiones más apropiadas para la supervivencia de las ranas.

Para estudiar la transición de las Atelopus cautivas a la naturaleza, se han realizado liberaciones de prueba con las ranas excedentes. Estas han permitido a los investigadores experimentar con distintos métodos de reintroducción y de monitoreo posliberación.

‘Se han hecho dos ensayos con la rana dorada. En 2017 y en 2018. Se le pusieron transmisores para ver cómo se comporta en su hábitat. Todavía hace falta, aún no estamos listos para ponerlas en su estado natural. La misión de los científicos es primero lograr vencer el hongo quítrido para luego devolverlas a su hábitat. ¿Cuándo pasará? No lo sabemos, son procesos naturales', dice Dutari.

Aunque los científicos reconocen que es difícil de hacer, el monitoreo después de la liberación de las ranas les permite conocer qué otras amenazas enfrentan en la naturaleza, en qué etapa del desarrollo es más conveniente liberarlas para su supervivencia, o si logran recuperar la toxicidad natural que pierden en cautiverio.

‘Se han hecho dos ensayos con la rana dorada. Se le pusieron transmisores para ver cómo se comporta en su hábitat. Todavía hace falta, aún no estamos listos para ponerlas en su estado natural. La misión de los científicos es primero lograr vencer el hongo quítrido para luego devolverlas a su hábitat'

A finales del mes de mayo, el Parc publicó que un reciente y prometedor descubrimiento, por algunos científicos del Smithsonian y de otras instituciones, demostró que algunas poblaciones de anfibios han desarrollado secreciones de piel que resisten el hongo quítrido. Las ranas con este rasgo evolutivo podrían introducirse en hábitats donde existe el hongo.

Otro enfoque posible sería criar ranas resistentes al hongo, aumentando las secreciones antifúngicas en su piel, pero se requiere de más investigación para progresar en esta dirección.

Finalmente, en el laboratorio se está avanzando sobre la crioconservación de tejidos y esperma de las Atelopus panameñas, un proceso de preservación a temperaturas muy bajas para su uso en el futuro, que permitiría incorporar eventualmente la reproducción asistida entre las estrategias para salvar a las ranas de Panamá.

Festival de la Rana Dorada

Con el objetivo de crear conciencia sobre los esfuerzos de rescate de las ranas de Panamá, el Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales realiza el Festival de la Rana Dorada, donde se llevan a cabo diversas actividades con fines didácticos y de esparcimiento para toda la familia.

Hasta el 31 de agosto, instituciones y grupos como el Proyecto de Rescate y Conservación de Anfibios de Panamá, entre otros, tendrán espacios de charlas, exhibiciones y otras actividades interactivas, que se desarrollarán principalmente en la ciudad de Panamá.

Las actividades se iniciaron con visitas a la exhibición de ranas, al mariposario y la noche de los murciélagos, el domingo 4 de agosto.

El miércoles 14 de agosto, de 11:00 a.m. a 3:00 p.m., el Busito de la Ciencia hará un recorrido en varios colegios en El Valle de Antón, para llevar información científica a los estudiantes con el apoyo del grupo ‘Ranas Doradas al Rescate'.

Del 27 al 31 de agosto, toda la familia podrá disfrutar de una actividad en el Centro Natural Punta Culebra, en la Calzada de Amador, donde habrá juegos didácticos, arte para niños y la exhibición las Fabulosas Ranas de Panamá, entre otras atracciones.

El miércoles 28 de agosto, el Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales hará una presentación sobre la importancia de la conservación de anfibios, de 6:00 p.m. a 8:00 p.m., en el local La Rana Dorada, ubicado en Vía Argentina.

La charla contará con la participación de científicos especializados que explicarán su trabajo de investigación para proteger a estos anfibios en el territorio nacional.

Por la conservación de un ícono de la fauna panameña

HÁBITAT

En mayo de 2019, el Centro de Rescate y Conservación de Anfibios de Panamá cerró sus instalaciones en el Zoológico El Níspero a fin de consolidar sus operaciones de reproducción en cautiverio en un solo lugar en Panamá. La colección viviente de animales ahora reside en la instalación expandida del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales en Gamboa. Conocedores de tema destacan que el macho adulto de la rana dorada tiene medidas de 35 a 40 milímetros, con un peso de 3 a 5 gramos. La hembra oscila entre los 45 y 55 milímetros y los cuatro a siete gramos de peso. Se comunican mediante un lenguaje corporal. Según estudios se socializan con otras ranas usando sonidos guturales y movimientos de las manos.