20 de Oct de 2021

Planeta

Ambientes verdes: entornos vinculados a la salud mental

La OMS sugiere 150 minutos de actividad física para contribuir al equilibrio de la salud mental, lo que puede realizarse por medio de caminatas en parques con bosques urbanos. De esta manera se disminuye el estrés y se logra recuperar la sensación de bienestar emocional

El parque Omar es uno de los pulmones naturales más significativos de la ciudad de Panamá. Está enclavado en la urbe.Archivo / La Estrella de Panamá

Para la Organización Mundial de la Salud (OMS), la salud mental se define como “un estado de bienestar en el cual el individuo es consciente de sus propias capacidades, puede afrontar las tensiones normales de la vida, puede trabajar de forma productiva y fructífera, y es capaz de hacer una contribución a su comunidad”.

Según la OMS, la salud mental está relacionada con la promoción del bienestar, la prevención de trastornos mentales, y el tratamiento y rehabilitación de las personas afectadas por dichos trastornos.

La Federación de Asociaciones de Familiares y Personas con Enfermedad Mental de Galicia (Feafes) indica que es fundamental entender la enfermedad mental como una parte de nuestra vida y como una circunstancia más de la persona; no como un elemento que anula el resto de nuestras capacidades.

La Feafes define el trastorno mental como una alteración de tipo emocional, cognitivo y/o del comportamiento en el que quedan afectados procesos psicológicos básicos como la emoción, la motivación, la cognición, la conciencia, la conducta, la percepción, el aprendizaje y el lenguaje, lo cual dificulta a la persona su adaptación al entorno cultural y social en el que vive y crea alguna forma de malestar subjetivo.

Este estudio concluye que el contacto con los elementos naturales promueve la salud mental y que la proliferación de escenarios urbanos debiera ser equilibrada con el acceso a espacios naturales.

Verde y equilibrio

En la entrega anterior de Huella Verde destacamos que los bosques urbanos inciden positivamente en la salud pública, al brindar acceso a áreas naturales consideradas como fuentes de recreación y reflexión para las personas.

En la Revista Interamericana de Psicología, Joel Martínez-Soto, María Montero y López-Lena, José María de la Roca Chiapas publicaron en 2016 su investigación sobre los 'Efectos psico ambientales de las áreas verdes en la salud mental'. En esta determinaron que los bajos niveles de contacto con la naturaleza que experimentan los habitantes urbanos puede incidir en una mayor presencia de patologías sociales y problemas de salud.

Adicionalmente para los autores, la presencia de la naturaleza puede marcar la diferencia en el bienestar físico y mental en poblaciones urbanas, puesto que se ha encontrado que aquellas personas que viven en áreas construidas con acceso a jardines o espacios abiertos con cobertura vegetal tienen una menor prevalencia de desórdenes mentales, en contraste con personas en áreas construidas sin tales accesos.

En este estudio científico se demostró que el contacto con la naturaleza impacta positivamente en la presión sanguínea, niveles de colesterol en la sangre, actitudes en la vida y reducción del estrés.

El desarrollo urbanístico debe buscar un equilibro con los espacios verdes que sirvan de recreación.

Efectos positivos del medioambiente

El estudio también confirmó que cuando se cuenta con recursos ambientales como paisajes, bosques, parques y jardines públicos, las plantas y vistas de naturaleza en escenarios construidos, los efectos favorables en la salud mental potencian el poder de restauración de la mente, reducen la fatiga mental, mejoran el funcionamiento cognitivo, apoyan en la recuperación del estrés e impulsan los cambios positivos en los estados emocionales.

Además, mejoran la cohesión social, incrementan la productividad laboral y optimizan el desarrollo cognitivo de los niños al propiciar una mejora en la concentración y autodisciplina.

Recuperación en pacientes hospitalarios

En ambientes urbanos construidos como los hospitales y clínicas, las áreas con altos valores paisajísticos (rasgos arquitectónicos, construcciones bioclimáticas) y con rasgos biofísicos (cuerpos de agua, como las fuentes naturales de agua, estanques, ríos, afluentes) tienden a incrementar el bienestar en las personas.

Este estudio concluye que el contacto con elementos naturales promueve la salud mental y, que, la proliferación de escenarios urbanos debiera ser equilibrada con el acceso a espacios naturales, que promuevan el óptimo funcionamiento tanto del individuo como de las comunidades.

El 5 de junio es el Día Mundial del Medio Ambiente. Además, el Colegio de Profesionales en Psicología de Costa Rica indica que es imperante reflexionar en el sentido amplio del concepto de medio ambiente, pues se requiere la visión holística acerca de cómo influyen la flora y la fauna, los seres humanos y las interrelaciones existentes en la salud mental.

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) considera que el miedo, la preocupación y el estrés son respuestas normales en momentos en que nos enfrentamos a la incertidumbre, o a lo desconocido o a situaciones de cambios o crisis. Así que es normal y comprensible que experimentemos estos sentimientos en el contexto de la pandemia.

Al temor de contraer el virus en una pandemia, se suma el impacto de los importantes cambios en nuestra vida cotidiana provocados por los esfuerzos para contener y frenar la propagación del virus. Ante las nuevas y desafiantes realidades de distanciamiento físico, el trabajo desde el hogar, el desempleo temporal, la educación de los niños en casa y la falta de contacto físico con los seres queridos y amigos, nuestra salud mental puede verse afectada.

La OPS recomienda que, si debemos permanecer en casa, mantengamos un estilo de vida saludable, lo que incluye seguir una dieta adecuada, dormir, hacer ejercicio y mantener contactos sociales con los seres queridos en casa, así como por correo electrónico y teléfono con otros familiares y amigos.

La actividad física regular y adecuada, incluido cualquier movimiento corporal que requiera energía, puede reducir el riesgo de muchas enfermedades y trastornos no transmisibles, como la hipertensión, la enfermedad coronaria, los accidentes cerebrovasculares, la diabetes, el cáncer de mama y colon, y la depresión.

La OMS sugiere 150 minutos de actividad física de moderada intensidad para contribuir al equilibrio de la salud mental, lo que puede realizarse por medio de caminatas en parques con bosques urbanos. De esta manera se disminuye el estrés logrando recuperar la sensación de bienestar emocional, es decir, el equilibrio en la salud mental.

Paisajismo y equilibrio

En la ausencia de caminatas el estímulo en la salud mental se puede lograr por medio de nuestros sentidos. Podemos visualizar los parques en vídeos de relajamiento o meditación, además de crear jardines verticales que nos permitan conectarnos desde nuestras casas con la naturaleza.

Una simple jardinera colgante nos puede llevar al bienestar emocional por su color y olor, es decir, podemos innovar la forma en la que nos conectamos con la naturaleza al crear nuestros propios bosques urbanos en casa.

El ambiente es sin lugar a dudas un factor determinante en el equilibrio, tanto de nosotros como individuos, como de nuestra sociedad.

Desafíos

Como lo señalado en la entrega anterior de Huella Verde, las ciudades en Panamá están en crecimiento; por lo que si incluimos en los planes de ordenamiento territorial los bosques urbanos como el eje verde de las ciudades, construiremos una sociedad democrática, participativa e inclusiva, porque contribuimos con la sostenibilidad de su salud mental.

A nivel mundial, las mujeres son menos activas (32%) que los hombres (23%) y la actividad se reduce a mayores edades en la mayoría de los países. Además, las poblaciones más vulnerables, las personas con discapacidad y con enfermedades crónicas y las poblaciones marginadas y las indígenas tienen menores oportunidades de mantenerse activos.

En América Latina y el Caribe los niveles de inactividad física aumentaron del 33% al 39% entre 2011 y 2016.

La autora es investigadora científica en recursos hídricos e ingeniera civil. También es doctora en ingeniería agrícola con mención en recursos hídricos en la agricultura (Chile).