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18 de Apr de 2021

Salud

La mente infantil

PANAMÁ. Un simple sombrero, camión o una caja de cartón son suficientes para que Daniel se adentre a un mundo lleno de aventuras. Pueden...

PANAMÁ. Un simple sombrero, camión o una caja de cartón son suficientes para que Daniel se adentre a un mundo lleno de aventuras. Pueden transcurrir horas y horas haciéndose pasar por su superhéroe favorito, profesión, o en avión, y no se cansa de jugar.

Al igual que Daniel, cuando llega el momento en que los niños logren expresar sus deseos, necesidades y experiencias propias de su etapa de desarrollo, la fantasía actúa como el mecanismo para ayudarlos a lograrlo.

De acuerdo con Sarah Sasso, psicóloga clínica-terapeuta familiar, ‘la fantasía es un espacio para ‘expresar’ y ‘crear’. Se trata de una actividad que se presenta no solamente en los niños, sino también en el adulto; no obstante, en los niños está mucho más presente y ‘permitida’. Utilizar la fantasía como un medio de expresión del pensamiento y de las emociones, va de la mano con la capacidad de imaginación que el infante tenga así como también de la creatividad’.

Si como padre se ha preguntado si debe ponerle límites a las fantasías de sus hijos, la psicóloga señala que éstas no se tienen que ver confinadas, siempre y cuando no representen un peligro para los niños, como por ejemplo, que se crea Superman y quiera lanzarse por una ventana porque piensa que puede volar.

Contrario a lo que algunos pudieran pensar, por lo general el uso de la fantasía no es un indicador de problemas en los niños y mucho menos debe verse como algo ‘raro’. No obstante, Sasso señala que es importante que los padres siempre escuchen y estén pendientes de las cosas que los pequeños puedan hacer y decir, pues existe la posibilidad de que estén frente a una pauta de conducta que sea necesario evaluar para entender su significado. La psicóloga recomienda que busque ayuda profesional para su niño si éste sólo es capaz de manejarse a través de fantasías y no a nivel de la realidad.

MI AMIGO IMAGINARIO Y YO

Para los niños pequeños, un amigo imaginario es un buen compañero que acepta todos sus pensamientos y con el cual se sienten libres para expresarse. ‘Los amigos imaginarios se presentan en algunas personas y puede representar una necesidad o una relación con algo o alguien que le hace falta al niño’, explica Sasso.

La idea de tener esta clase de amigos es parte del desarrollo saludable del niño siempre y cuando esto sea algo pasajero. Según Marjorie Taylor, autora del libro ‘Imaginary companions and the children who create them (Compañeros imaginarios y los niños que los crean), en los niños en edad preescolar, por ejemplo, los que tienen amigos imaginarios son más creativos, tienen un mayor entendimiento social y comprenden mejor el punto de vista de los demás.

Cabe señalar que, ‘si el pequeño no logra expresarse o relacionarse con otras personas excepto con dicho ‘amigo’, entonces podrían verse preocupados los padres’, apunta Sasso.