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30 de May de 2020

Salud

Las consecuencias ocultas de la hiperplasia

La enfermedad inicia regularmente en el hombre que ha superado los 45 años de edad

Los médicos han calificado a la hiperplasia prostática como benigna, para únicamente diferenciarle del temido cáncer de próstata, aclarando que dicho término no le asegura la expiación de malestares a quien la padece.

La enfermedad inicia regularmente en el hombre que ha superado los 45 años de edad, específicamente cuando su próstata finaliza su proceso de natural de crecimiento y emprende un crecimiento inusual.

‘Aunque no parezca causar daños graves, la hiperplasia puede, en un momento, convertirse en insuficiencia renal crónica’, sentencia el urólogo panameño, Giuseppe Corcione.

Según explica Corcione este fenómeno se debe a que al crecer excesivamente, la próstata chocará con la uretra hasta cerrarla definitivamente impidiendo la expulsión de orina y dañando paulatinamente los riñones.

A pesar de la inexistencia de un examen que detecte la enfermedad de manera precoz, la ciencia ya ha inventado algunos métodos que ayudan a detenerla una vez sea diagnosticada.

‘Inicialmente, optamos por una terapia médica con drogas, con ella buscamos relajar la próstata para que el paciente pueda ir al baño, sin embargo en algunos casos la próstata ha crecido tanto que es necesario entrar al quirófano’, señala el urólogo colombiano, Mauricio Plata.

LA ELIMINACIÓN

La operación de extirpación de próstata puede realizarse de dos formas: mediante la prostatectomía transuretral, que consiste en la introducción de un pequeño tubo por medio de la uretra hasta llegar a la obstrucción provocada por la próstata para liberarla.

El otro procedimiento es la cirugía propiamente dicha. Ella necesitará una incisión desde el ombligo hasta el hueso púbico para cortar la parte que impide la salida de la orina.

En ambas operaciones el paciente no pierde la próstata, sólo una parte de ella, por lo que se prevé que no se afecten ninguna de sus funciones.

A lo largo de la evolución de la enfermedad, los médicos han descubierto algunos factores no científicos que aceleran el proceso de crecimiento de la próstata, entre ellos la dieta.

‘Se cree que la glándula prostática almacena parte de la grasa de nuestro cuerpo, por lo que una dieta rica en colesterol puede aumentar la posibilidad de padecer a temprana edad esta enfermedad’, explica Plata.

De igual forma, la revisión del árbol genealógico brinda una especial ayuda para determinar las probabilidades de posteriormente padecer la enfermedad.

‘Si en nuestra familia existe alguien ha sufrió hiperplasia, es muy probable que su generación pueda sufrir dicha enfermedad, por lo que una alimentación adecuada y la adopción de estilo de vida saludable, pueden ayudar a retardar el procesos’, asegura, por su parte, Corcione.

En este sentido, la revisión periódica de los niveles de colesterol se convierte en una potencial arma para contrarrestar la enfermedad.

Del mismo modo, la visita habitual al urólogo después de haber cumplido los cuarenta años, es vital para un control directo de todas las partes que involucran el sistema excretor masculino.