27 de Feb de 2020

Salud

Niños, los más vulnerables ante el sol

El verano es una época de diversión para los pequeños de la casa, pero es importante tomar las medidas necesarias

Los efectos del sol son acumulativos. Lamentablemente esas insolaciones que nos dimos en la niñez y adolescencia nos pueden pasar la factura en la edad adulta. Por si fuera poco, el cáncer de piel es el más común de todos. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), uno en cada tres cáncer diagnosticados es de piel, basándose en estadísticas de la Skin Cancer Foundation. Y el riesgo de desarrollar melanoma —el más peligroso—, está relacionado a la exposición recreacional al sol o a un historial de insolaciones.

Para la dermatóloga Gioconda Gaudiano sigue siendo un desafío hacerle entender a la población que la exposición al sol presenta graves riesgos a la salud, especialmente en países como el nuestro donde hace calor.

‘Mientras más calor hace, mayor es la penetración de los rayos ultravioletas', explica. Además, las altas temperaturas provocan que la gente exponga más la piel al salir a la calle.

Igualmente, Alfonso Pino, director del Laboratorio de Física de la Atmósfera de la Universidad de Panamá, resaltó en una entrevista para La Estrella de Panamá en noviembre pasado, que para esta estación seca, los índices de rayos UV probablemente alcanzarían un valor de hasta 16 (arriba de 11 se considera extremadamente alto).

PRIORIDAD EN LA NIÑEZ

Para Gaudiano es fundamental concientizar a los niños desde temprano sobre la necesidad de protegerse del sol. ‘Un hábito que se aprende desde niño ya se va a seguir toda la vida', sostiene. ‘Los niños son los que tienen la piel más sensible y pasan más tiempo bajo el sol'.

La dermatóloga sugiere que los niños salgan temprano en la mañana o en la tarde, cuando los rayos del sol son menos fuertes. En cualquier caso, recomienda que se utilice ropa protectora, de manga larga y pantalones largos.

Suena descabellado en un país tan caliente como el nuestro pero ella aclara que hoy en día se confeccionan prendas con nuevas fibras más frescas y que transpiran fácilmente.

‘A la larga sale más barato porque te compras una camisa y un pantalón y es lo que usas para salir', precisa. ‘En cambio, el protector solar es costoso y nada más dura dos horas cada aplicación'.

El Centro de Control y Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos (CDC), advierte que los niños no solo están sobreexpuestos al sol cuando van a la piscina o la playa, por lo que se deben tomar medidas para proteger su piel de los rayos ultravioleta cuandoquiera que estén al aire libre.

Sus recomendaciones concuerdan con las de Gaudiano: resguardarse en la sombra durante las horas más calientes del día, utilizar ropa protectora —la ropa mojada protege menos que la seca y los colores oscuros podrían ofrecer más protección que los claros—, utilizar sombreros de ala ancha y gafas de sol con protección UV (para reducir el riesgo de cataratas), y aplicar bloqueador solar cada dos horas.

A TOMAR MÁS AGUA

Por su parte, la nutricionista Denise Abouganem considera que además de la protección a la piel, es importante estar pendientes de la hidratación de los niños y adolescentes durante el verano.

‘El riesgo de deshidratación es más alto, por el calor y la humedad, pero también porque pasan más tiempo afuera', explica.

¿Cómo saber si el niño está deshidratado? ‘Si tiene sed, la boca seca, si la orina está muy amarilla o tiene olores'.

La cantidad de agua que necesitaría el niño depende de su edad, sexo, la temperatura y humedad del ambiente, como también del nivel de actividad física. ‘Sin embargo, está la regla de seis a ocho vasos de agua diarios, lo que puede aumentar si se va a hacer actividad física', indica.

En este caso, Abouganem recomienda tomar un vaso de agua antes de comenzar la actividad física, otro durante —aunque no tengan sed—, y otro al terminar. ‘El agua siempre es una mejor opción por encima de las sodas, jugos y tés fríos', concluye.

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FACTORES DE RIESGO

Características que propenden al cáncer de piel

  • Piel blanca, ojos claros y cabello claro
  • Tendencia a quemarse en lugar de broncearse
  • Historial de insolaciones graves
  • Múltiples lunares o pecas
  • Historial familiar de cáncer de piel Fuente: OMS