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08 de May de 2021

Tecnología

La emisora ‘made in’ Kusapín

La primera radio de la comarca (y la única), la primera radio comunitaria de Panamá y el único aparato en su clase en el mundo

J ey Juan Concepción es el responsable de recaudar los impuestos del municipio de Kusapín, una labor bastante delicada, como todo lo que tenga que ver con manejo de dinero, de dinero ajeno. Pero luego del formalismo que supone su trabajo, Juan se da el lujo de cumplir uno de sus sueños, bien podría decirse su gran sueño.

De seis de la tarde a once de la noche, este joven de la comarca Ngäbe Buglé se convierte en la voz de su comunidad, Tobobé. Allí donde una vez soñó con ser un célebre animador de bailes o de actividades culturales, ese chico de 23 años ha llegado a ser algo más que el DJ del pueblo, y aparte de DJ también es inventor.

El deseo de este muchacho fue tal que buscó la forma de crear su propio espacio, esto en sentido figurado y literal. Sus ansias lo llevaron a pensar que la mejor forma de animar con un micrófono a una masa de personas era haciendo su propia radio, y aunque en un tiempo se fue a practicar a una emisora de Bocas del Toro, sus orígenes pesaron más y volvió a ellos.

Por suerte no solo tenía un sueño, también tenía unos ahorros y con la ayuda del profesor Alexander González, quien tiene conocimientos en electrónica, emprendió la tarea de hacer una antena de radio. Gracias a principios básicos en la materia crearon un aparato similar a un router transmisor de internet, el que les permite enviar señales que son percibidas por radioescuchas a 7 km a la redonda.

EL SUEÑO DE UNO, EL SUEÑO DE MUCHOS

Fue así que en el año 2010 Kusapín tuvo su primera y única radio. Este jovencito estaba en su tierra, entre su gente y tenía más tiempo para hacer las veces de DJ . Los residentes de Tobobé lo llamaban, le pedían saludos. La gente lo apoyó, incluyendo el señor Andino Archibod, alcalde del distrito. Esos 7 km mencionados pueden parecer poco si se comparan con las grandes radioemisoras, pero para un pueblo donde ni cableado eléctrico hay, es bastante. Tanto que Juan se encontró con contrarios que intentaron opacar su sueño, acusándolo de ilegal. Al verse presionado, sintió un poco de miedo, confiesa. Entonces bajó la frecuencia con la que salía al aire.

LOS COLATERALES DEL SUEÑO

A toda buena idea le llega su padrino. En el año 2012, el profesor Juan Pérez Archibold, un promotor de los derechos indígenas, visitaba Kusapín y mientras escuchaba un programa de radio descubre que ese pueblo indígena contaba con una emisora. Inmediatamente contactó al joven para saber cómo lo hacía. Al ver las dos cajitas grises le pareció asombrosa la hazaña.

Este mismo profesor le ayudó al dj a legalizar su condición. Consiguieron dos frecuencias (94.9 F.M. y 96.7 F.M.).

Con la intervención del promotor de derechos indígenas formalizó no solo el estatus de su radio, sino su contenido. Aparte del aspecto musical y de los saludos, comenzó a emitir noticias de todo tipo e información de impacto en la comunidad. Ya no era la radio de Juan, ahora se trataba de la primera radio comunitaria en Panamá.

La verdad es que Jey Juan no solo soñaba con hablar a sus anchas por el micrófono, él quería lucrar y para eso pensaba en una radio comercial. Pero el profesor Pérez Archibold vio el poder de los pequeños aparatos, y le insistió en quedarse en la categoría de radio comunitaria. No, Jey Juan no quería, él deseaba facturar. Luego de insistir, el profesor —que trabaja con la Organización Internacional de Trabajo (OIT)— logró hacerlo recapacitar.

Entonces vino otro paso importante. La emisora de Kusapín pasó a ser parte de la Asociación Mundial de Radios Comunitarias (AMARC). Incluso se amplió el personal que ahí labora, y le da la oportunidad a otros jóvenes de la región para que se sumerjan en el mundo de la radio.

Al tener el respaldo de AMARC, otros ojos se fijaron en el aparato. Representantes de pueblos indígenas de Panamá y de otros países vinieron a conocer el logro de Juan y del profesor Alexander. Ese chico ngäbe quizás no tenía idea de lo que representaba el fruto de su genio hasta que vio a otros llorar de emoción tras conocer lo que había hecho.

FRUTOS DEL SUEÑO

La pequeña antena de Kusapín ha cruzado el gran charco. Fue presentada en congresos de pueblos nativos realizados en Europa, y representantes africanos se interesaron. Le hicieron un pedido.

UN NUEVA RUTA

El nativo de la comarca no solo está satisfaciendo un placer personal, ahora son cientos de personas los que podrán tener acceso a las telecomunicaciones, gracias a su sueño. Es que estar comunicado es tener conocimientos, es educación, y la educación es progreso.

El profesor Pérez Archibold y Jey Juan, con asesoría de AMARC, trabajan en estos momentos en un anteproyecto de ley, en el que proponen la democratización de las frecuencias de radio. Dicen que les parece injusto que solo las grandes empresas puedan disponer de ellas a su gusto y antojo.

También instauran una fundación para la comunicación y el desarrollo comunitario, cuya meta es velar por el sistema de radio y por las necesidades que tengan las comunidades, que sabemos que son muchas, indica el joven, que anhela [al menos] mejorar la calidad de vida de sus similares.