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30 de Mar de 2020

Tecnología

La generación de los siempre conectados

Para bien o para mal, la tecnología ha cambiado por completo nuestras vidas en tan solo un par de décadas. ¿Qué ganamos y qué perdemos?

La generación de los siempre conectados
La generación de los siempre conectados

Esta semana escuché una cuña de radio en la que una cliente rechaza la idea de llamar por teléfono para solicitar un servicio, por ser un método de contacto ‘arcaico', y en su lugar recurre al Twitter de la compañía.

En los últimos años, la tecnología nos ha cambiado radicalmente la vida. Aquellos que crecimos en los noventas, seremos la última generación que conoció el mundo de las cartas a mano, los teléfonos públicos, las enciclopedias, las máquinas de escribir, las cámaras de rollo, los cassettes y CDs, y las películas alquiladas en Blockbuster .

‘Los jóvenes de ahora tienen la vida más fácil' es común escuchar, pero lo cierto es que a pesar de esto, la tecnología en exceso también tiene sus consecuencias, sobre todo en el ámbito social.

Las nuevas generaciones no sabrán qué es una agencia de viajes o hacer cola en un banco. Probablemente no tendrán libros de recetas ni comprarán los periódicos en el semáforo, y la mayoría de sus lecturas será en línea o por eBooks .

No experimentarán la emoción de probar un nuevo restaurante, pues podrán ver de antemano las críticas en Internet y a la hora de buscar pareja, lo podrán hacer a través de una aplicación en su celular. ¿Qué tan lejos estamos yendo?

LAS VENTAJAS

Para empezar, las redes sociales y herramientas de comunicación como Facebook, Whatsapp, Skype y Facetime, nos han acercado a amistades o familiares que no veíamos frecuentemente o que solo podíamos contactar a través de costosas llamadas a larga distancia.

Las investigaciones son mucho más rápidas y completas, pues no tenemos que pasar horas en la biblioteca. Todo lo que querramos saber probablemente lo encontremos con una simple búsqueda en Google.

Con los eBooks y la cantidad de información y noticias en formato digital o en redes sociales estamos generando un impacto positivo en el ambiente.

Con Waze ya no tenemos que detenernos a pedir direcciones en la calle, y podemos estar al tanto del tráfico, los accidentes y los policías que nos quieran multar a lo largo de nuestra ruta.

LAS DESVENTAJAS

Nos hemos hecho sobredependientes en la tecnología para la mayoría de las tareas diarias. ¿Qué ocurriría si hay un apagón global del Internet algún día?

‘Viviremos oleadas de pánico mundial', en las palabras de Dan Dennett, filósofo y catedrático de la Universidad de Tufts, en una entrevista para El País en 2014. ‘Nunca hemos sido tan dependientes de algo... es bastante irónico que lo que nos ha traído hasta aquí nos pueda llevar de vuelta a la edad de piedra', agregó.

Somos expertos malabaristas, haciendo múltiples tareas a la vez con la web y los teléfonos inteligentes. Sin embargo, no somos más eficientes.

Un estudio de la universidad Carnegie Mellon demostró que estos malabares entre diferentes tareas reducen nuestra productividad en un 20%.

Por otra parte, ya no nos es tan fácil desconectarnos del mundo digital. En 2011, Google encontró que un 40% de las personas con teléfonos inteligentes los usan hasta en el baño. ¿Qué pasó con eso de leer revistas o un buen libro en el trono?

Además, con los celulares siempre estamos ‘disponibles' y si nos envían un email o nos ‘chatea' el jefe en nuestro tiempo libre, nos sentimos obligados a contestar.

Este exceso de conección puede llegar a arruinar nuestras relaciones sociales, pues estamos distraídos y dejamos de vivir en el momento.

En 2014, una encuesta en línea a 2 mil 25 personas reveló que 9 de 10 personas reportaban que sus amigos o familiares dejaban de prestarles atención para atender algo más en sus dispositivos móviles, por lo menos una vez por semana.

Un 67% de ellos reportó observar este comportamiento frecuentemente en la mesa, a la hora de comer. ¿Para qué salir a un restaurante con alguien si vamos a pasar la mitad del tiempo pendientes de una pantalla y no de la conversación?

¿CÓMO DESCONECTARNOS?

Un artículo del NY Times en 2014, explica que varios líderes del mundo tecnológico, incluyendo a Steve Jobs cuando vivía, limitan la cantidad de tecnología que sus hijos usan, pues no quieren que se hagan adictos a ella tan temprano.

‘No es malo que los niños estén expuestos a la tecnología, pero sí se debe controlar la cantidad de tiempo que están frente a una pantalla', explica Ana Elisa Villalaz, psicóloga y directora de Logros, Centro Terapéutico Integral. ‘Cuando estás estimulando a un niño no puede ser en una sola área. Hay que estimular el desarrollo del lenguaje, del pensamiento, la motricidad fina y gruesa. Yo haría énfasis en las actividades al aire libre, como salir al parque, ir a montar bicicleta, caminar en la playa, bañarse en el mar, ir al zoológico. La estimulación en ambientes diferentes lo va a ayudar a que esté más despierto'.

Los adultos podemos establecer nuestras propias pautas para desconectarnos un poco del mundo digital y estar más pendientes de lo que nos rodea.

Por ejemplo, no utilizar el celular en ocasiones sociales ni a la hora de comer y enfocarnos más en las interacciones con las personas que están presentes; o dejar de lado cualquier pantalla por lo menos una hora antes de acostarnos, pues estudios han demostrado que este tipo de estimulación puede arruinar nuestra calidad de sueño.

Incluso podemos estipular ciertas horas al día o un día a la semana en que no utilicemos ningún dispositivo tecnológico.

Este tiempo lo podemos dedicar a actividades ‘anticuadas', como visitar a un ser querido y conversar sin distracciones, hacer actividad física, leer un libro de papel, escribir, meditar, hacer un rompecabezas, aprender un nuevo hobby o compartir en familia.

Aunque resulte un ejercicio difícil inicialmente, en especial para los más ‘adictos' al mundo digital, a la larga puede contribuir, entre otras cosas, a menores niveles de estrés, renovadas relaciones sociales o familiares, y a unas neuronas mejor estimuladas.

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Ana Elisa Villalaz

‘ No es malo que los niños estén expuestos a la tecnología, lo malo es que estén expuestos solo a eso'

DIRECTORA DE LOGROS, CENTRO TERAPÉUTICO INTEGRAL

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DATOS CURIOSOS

Estar pegados a la tecnología podría afectar nuestra salud y relaciones

Un estudio de Google en 2011 encontró que aproximadamente el 40% de las personas utilizan su teléfono inteligente en el baño.

Un estudio de Virginia Tech en 2014 encontró que la sola presencia de un celular durante una conversación en persona, disminuye la calidad de la interacción y la empatía entre amigos.

La Agencia Internacional para Investigación de Cáncer (IARC por sus siglas en inglés) categorizó los campos electromagnéticos producidos por los teléfonos celulares como ‘posiblemente carcinogénicos para los humanos'.