Retos y objetivos de la política exterior de Rusia en su día nacional

Actualizado
  • 12/06/2024 00:00
Creado
  • 11/06/2024 20:24
Cada 12 de junio la Federación de Rusia celebra su principal fiesta nacional, el Día de Rusia

Hace exactamente 34 años nuestro país aprobó la Declaración de su Soberanía Estatal. Con aquella decisión trascendental, recuperamos simbólicamente el vínculo histórico con el legado multisecular de la cultura y las tradiciones rusas, sin abandonar los importantes avances adquiridos durante la época soviética. De ahí proviene el profundo significado de esta festividad que evoca una de las máximas de la Constitución de Rusia: cuidar “la memoria de nuestros antepasados, que nos han encomendado el amor y el respeto por la patria” como condición indispensable para garantizar el bienestar, la prosperidad y la seguridad de nuestro pueblo.

Un instrumento crucial que nos ayuda a alcanzar estas metas primordiales es la política exterior. A través de la diplomacia, Moscú fomenta el diálogo constructivo y la cooperación recíprocamente provechosa con una amplia gama de socios en diferentes rincones del mundo. Frente a la tendencia irreversible a la redistribución del poder político y económico a favor de los países del sur global, adquiere suma relevancia la construcción de un nuevo orden mundial de carácter democrático, equitativo y verdaderamente multipolar, sin injerencias en asuntos internos de Estados soberanos ni prácticas neocoloniales depredadoras.

No obstante, trazar el camino hacia este nuevo sistema no es fácil. Ciertas viejas potencias del llamado occidente colectivo no están dispuestas a ceder ni una pizca de su influencia desmesurada en los procesos internacionales. Por eso han desencadenado una guerra híbrida total contra Rusia, siendo su elemento central el sangriento conflicto militar en Ucrania. El régimen neonazi de Kiev sigue recibiendo armas, inteligencia satelital y mercenarios disfrazados de “instructores militares” de parte de la OTAN y la Unión Europea.

Más recientemente se autorizaron ataques con municiones de precisión occidentales contra objetivos ubicados en la profundidad del territorio ruso. Tales acciones, según subrayó el presidente Vladímir Putin, no se pueden emprender sin que se involucren directamente las fuerzas armadas de la OTAN. De esa manera, Washington y sus secuaces no cesan de “subir las apuestas” en su aventura geopolítica, empujando a la humanidad al borde de un abismo nuclear.

En este contexto resultan particularmente ridículos los planes de convocar este fin de semana en Bürgenstock, Suiza, la denominada “cumbre de paz”. Consideramos dicha actividad –a la que nuestro gobierno ni siquiera fue invitado– una pérdida de tiempo contraproducente que promueve exclusivamente los ultimátums unilaterales de la “fórmula de paz” de Zelensky y hace la vista gorda de las numerosas propuestas pacíficas más equilibradas de los países del sur global.

En las últimas semanas, la agenda de la “cumbre” se redujo a un número limitado de temas más neutrales que suscitan el interés prioritario de la mayoría mundial. Entre ellos, la seguridad alimentaria y nuclear, los asuntos humanitarios tales como el retorno de las personas detenidas y los niños afectados por el conflicto. Frente a este subterfugio del régimen de Kiev, que solo pretende atraer más participantes al evento y fingir el apoyo supuestamente “universal” a su causa, cabe recordar que ya existen plataformas especializadas y probadas por el tiempo donde ya se están debatiendo cada uno de los asuntos mencionados, incluidos la FAO, el OIEA y la Cruz Roja. En este sentido, merece atención la postura consecuente y constructiva de China que se negó a participar en la “cumbre”, al abogar por una conferencia de paz más inclusiva que afronte las verdaderas raíces del conflicto.

Por lo agobiantes que sean los retos y amenazas, la Federación de Rusia seguirá impulsando el diálogo abierto e interacción fructífera con cada uno de sus socios internacionales. En Latinoamérica estamos profundizando la cooperación comercial, académica y cultural, al abordar tales temas palpitantes como la ampliación del grupo BRICS+ y la desdolarización de las transacciones financieras.

En 2024 celebramos el 30 aniversario de la Declaración de Principios de las Relaciones y Cooperación entre la Federación de Rusia y la República de Panamá, que fue firmada en 1994 por el presidente electo de Panamá, José Raúl Mulino, entonces ministro de Relaciones Exteriores. Este año también dimos pasos para consolidar la base jurídica de nuestros vínculos bilaterales. Entre otros documentos, se firmaron el memorando de entendimiento entre los ministerios de Salud de ambos países, así como el convenio marco de colaboración entre la Universidad de Panamá y la Universidad Estatal del Suroeste de Rusia. Albergamos la esperanza de que nuestro diálogo bilateral sostenga la misma dinámica prometedora en los próximos años, en particular, en el contexto de la reciente elección de Panamá a miembro no permanente del Consejo de Seguridad de la ONU para el período 2025-2026.

El panorama del siglo XXI ofrece múltiples oportunidades a todas las naciones del planeta. En estas condiciones, la Federación de Rusia, siendo uno de los pilares del emergente sistema multipolar, continuará defendiendo los principios de paridad e igualdad en la palestra internacional para que cada país pueda determinar libremente su propio destino, sin intromisiones ajenas, en beneficio de sus ciudadanos.

¡Feliz día de Rusia!

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