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10 de Aug de 2020

Boxeo

Julio César Alvarado, un árbitro que sentó cátedra

Alvarado ha estado involucrado en el boxeo istmeño, tanto aficionado como profesional, en 50 de sus 77 años de vida, constituyéndose en uno de los más longevos oficiales con que cuenta la Comisión de Boxeo de Panamá

El matrimonio de Alvarado con el boxeo aficionado duró catorce años.Cedida

El boxeo panameño ha tenido excelentes actores en sus diferentes renglones. El primero de ellos definitivamente es el de los pugilistas, donde un exclusivo grupo ha sido reconocido entre los mejores de todas las épocas.

Otro ha sido el de la dirigencia, donde sobresalen los ya fallecidos Rodrigo Colón Sánchez y Elías Córdova, quienes como presidentes de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB) la encaminaron por derroteros de excelencia y estabilidad.

Otra de las facetas bien ganadas, es la de los oficiales, donde brillaron con luz propia los ya fallecidos Isaac Herrera, Servio Tulio Lay y Carlos Berrocal, y el veterano y aún activo Julio César Alvarado.

Alvarado ha estado involucrado en el boxeo istmeño, tanto aficionado como profesional, en 50 de sus 77 años de vida, constituyéndose en uno de los más longevos oficiales con que cuenta la Comisión de Boxeo de Panamá.

Julio César Alvarado, un árbitro que sentó cátedra

A casi dos años de haber colgado las zapatillas de réferi, tras 35 de actuación combinada con la de juez, Julio César Alvarado nos habla un poco sobre su trayectoria y abundante vida sobre los cuadriláteros.

El boxeo, un accidente

Alvarado, un modesto jugador de baloncesto en sus mocedades, llegó al boxeo casi que, por casualidad, aunque él lo cataloga como “accidente de la vida”.

“Venían los Juegos Centroamericanos y del Caribe del 70, y estaban reclutando personal para ser oficiales en diferentes deportes, y como quiera que había jugado baloncesto, me inscribí en esa lista, pero había que apuntar uno opcional y me decidí por el boxeo”, recordó.

“Sin embargo, el seminario de boxeo se inició primero y cuando me llamaron para entrar al de baloncesto, ya estaba entusiasmado con las charlas de Alfonso Castillo y Carlos de la Flor”, añadió.

Julio César Alvarado, un árbitro que sentó cátedra

El matrimonio con el boxeo aficionado duró catorce años, en los que Alvarado se constituyó en una de las primeras figuras a nivel internacional, hasta que decidió dar el salto al profesionalismo.

Y, como ocurriera en el deporte aficionado, Alvarado se constituyó en uno de los más respetados oficiales en todo el país y después de la AMB, entidad con la que estuvo involucrado por alrededor de tres décadas.

Luego fue acogido por la Organización Mundial de Boxeo (OMB), donde ha trabajado en los últimos años.

En total, el veterano oficial istmeño ha actuado de manera ininterrumpida por 37 años, ahora solo como juez.

Su andar por los cuadriláteros lo han llevado a 18 países, siendo el Japón, donde más ha actuado con un total de nueve ocasiones, después siguen México (6), Francia (5), Corea del Sur (5) y Argentina (4).

En Estados Unidos, Italia, Inglaterra, Colombia, Perú y Costa Rica ha intervenido en dos oportunidades, y una vez en Brasil, Tailandia, Venezuela, Puerto Rico, Alemania, San Martín, y Rusia.

Árbitros con buen nivel

Alvarado considera que el oficial panameño, en términos generales, tiene un muy buen nivel, aunque algunos sobresalen más que otros, debido a su capacidad individual.

“Tenemos un buen nivel, porque hemos mantenido un estilo. No obstante, siento que podría perderse por la influencia de los oficiales estadounidenses”, señaló.

Julio César Alvarado, un árbitro que sentó cátedra

“Nosotros generalmente nos movemos bastante, pero la influencia de la televisión ha hecho que algunos árbitros imiten a los estadounidenses, que tienen su manera de trabajar y que inclusive, han cambiado los léxicos de las instrucciones”, abundó.

En su exclusiva lista de lo mejor en el arbitraje panameño están Gustavo Padilla, Guillermo Pérez Pineda, Héctor Afú y Abdiel Barragán.

Un réferi con carácter

Julio César Alvarado considera que, a lo largo de su trayectoria como árbitro, nunca tuvo peleas difíciles o comprometidas, aunque acepta que en algunas ocasiones pudo haberse equivocado.

“La verdad es que no tuve peleas difíciles, creo que las supe manejar. Generalmente hago algo de ejercicio y dos días antes de la pelea, me leo el reglamento totalmente y, por cuestiones de rutina, el día del compromiso vuelvo a repasarlo”, explicó.

Sin embargo, recuerda que, por una decisión, “tildada” de controversial, en un pleito entre dos venezolanos, es que fue separado de la AMB por su entonces vicepresidente Gilberto Jesús Mendoza.

“El púgil A le estaba dando al B y lo tumbó (…), detuve el pleito. Tomé por el brazo al boxeador agresor y me lo llevé a su esquina, cuando doy la vuelta, el boxeador B estaba de pie y quería seguir, pero la pelea había terminado”, recordó.

“Me citaron en la Comibox y di mi versión, haciendo énfasis en que nunca debes cambiar tu decisión porque puedes quedar peor. Los comisionados me dieron la razón y la cosa no pasó de allí, pero Mendoza hijo no lo vio así y me sacó de la AMB”, dijo.

Sin embargo, la OMB le dio otra oportunidad para estar en los estadios internacionales y así lo ha estado haciendo en los últimos años.

Alvarado espera que cuando llegue la hora de su retiro, su paso por el boxeo sea recordado como el de una persona que fue honesta en sus decisiones, aunque eso conllevara la posibilidad de equivocarse.

“Nunca me consideré el mejor árbitro, ni el mejor juez, pero siempre estaré agradecido del boxeo, porque como accidente que se dio, que Dios me lo tenía en el camino, no me puedo quejar”, matizó.

Alvarado precisó que siempre fue fiel a su filosofía que, quizás para algunos era un defecto. “Nunca me interesó conocer el nombre de los boxeadores, para casualmente no tener afinidad con ninguno; y así subí siempre, con la mente clara, claro en los reglamentos y sin compromisos”.