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- 03/11/2008 01:00
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Agrega La Estrella en Google ↗️PANAMÁ. En una carrera épica, Lewis Hamilton se consagró como el trigésimo campeón en la historia de la Fórmula 1 en el 2008, al terminar en la quinta posición. El británico, aparte de consagrarse como el mejor del año, también entró en la historia del deporte motor por dos razones. Es el primer campeón de raza negra, y a su vez, el más joven en lograrlo.
Felipe Massa fue el ganador de la carrera, donde estuvo al frente desde la largada al final. Lastimosamente para el brasileño, su victoria lo dejó a un paso de ser el campeón. Si Hamilton terminaba del 5º lugar hacia atrás, el oriundo de Sao Pablo hubiera sido el mejor del 2008. Finalmente, sumó 97 puntos, uno menos que el británico.
El clima en Sao Pablo quería dejar registrada su presencia en el circuito de Interlagos. En los días previos a la carrera, amenazantes nubes rodeaban el autódromo. Las pruebas de clasificación se corrieron con la pista totalmente seca, pero en el día de la verdad todo cambió.
En el inicio de la carrera, la lluvia condicionó a las escuderías a cambiar los neumáticos de sus bólidos por los de pista mojada.
Unos minutos después de iniciada la competencia, la lluvia cesó y la pista se secó parcialmente. Este hecho obligó a que los dos coches de cada equipo ingresaran a boxes a cambiar sus neumáticos por unos “semi-blandos”, para sobrellevar los sectores aun húmedas de la pista.
El brasileño, quien había largado desde el primer lugar, se mantuvo en su posición durante toda la carrera, a la espera de que el británico no superara el sexto lugar. Si esto sucedía, ambos quedaban con 97 puntos en la tabla final, pero el de Ferrari, al ganar en Brasil, contaba con una carrera ganada más en su haber.
A falta de siete vueltas para que terminara la carrera, y de que Hamilton se hiciera con el título, el clima dijo presente por segunda vez y hacer aún más emocionante la definición. Las amenazantes nubes negras que vieron la largada y luego desaparecieron, volvieron para no perderse el desenlace de la carrera.
Hasta ese momento, Massa, Alonso y Räikkönen ocupaban los tres lugares del podio. Más atrás venía el alemán Glock, fundamental en el final de la carrera, y más atrás Hamilton y Vettel.
Nuevamente, los pilotos debieron ingresar por tercera vez a los boxes, dos para cambiar los neumáticos, para que les coloquen las gomas de lluvia otra vez.
Después de que todos hicieron la modificación, llegó el momento del clímax en toda la carrera.
Hamilton y el joven de 19 años, Vettel, se encontraban 5º y 6º respectivamente, por lo que el británico era el transitorio campeón. Dos vueltas separaban al británico de su primer título en su segundo año en la F1.
Para la alegría de los de Ferrari y la frustración de McLaren, el joven alemán pasó a Hamilton, dejándolo en el sexto lugar y aguándole, aún más, la fiesta.
El de McLaren salió desesperado en busca de su preciado quinto lugar. El título parecía que se quedaba en manos del brasileño.
Brasil y Ferrari comenzaban a festejar el título que se acercaba por la vuelta de la esquina, hasta que Glock, en cuarto lugar, dobló la última curva demasiado abierto y Hamilton culminó en quinto lugar para la locura del equipo británico.
Con lo justo y necesario, Hamilton se tomó revancha de lo acontecido en el 2007 y pudo gritar “¡Champion!” en Brasil.