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17 de May de 2022

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A riesgo de su salud

Cuando un boxeador resiste el paso del tiempo, sólo hay dos explicaciones que lo pueden justificar: (1). Que tenga problemas económicos ...

Cuando un boxeador resiste el paso del tiempo, sólo hay dos explicaciones que lo pueden justificar: (1). Que tenga problemas económicos y necesite el dinero de las peleas para pagar deudas; (2). Que piense en su interior que aún es capaz de vencer sobre el cuadrilátero.

Ambos señalamientos parecen tener su punto de convergencia en la persona de uno de los boxeadores más ilustres de la categoría pesada en todos los tiempos. Evander Holyfield combina una situación económica precaria con lo que su mente y su corazón de guerrero le han dicho en su ilustre carrera.

La empresa donde embarca este sábado el titán del pugilismo norteamericano es por demás riesgosa. Con 46 años, y más de un año sin calzarse los guantes, Holyfield se entrega a la que puede ser su última guerra en los entarimados.

Una en la que ganará algo cercano al millón de dólares, lejos de las grandes bolsas que recibió cuando peleó con Tyson, Bowe, Lewis y otros. Ese botín que sudó en los gimnasios y ganó sobre el ring por tantos años, está ahora en otras manos.

La economía de Holyfield se fracturó al anunciarse que no podía pagar su casa de 10 millones de dólares, ni pasar la pensión mensual de 3 mil dólares a la madre de uno de los once hijos, ni hacer frente a un compromiso de préstamo por medio millón de dólares. Esa es la realidad de "The Real Deal". El hombre está quebrado.

El orgullo de Atlanta enfrenta al gigante de San Petersburgo, Nikolai Valuev, el titular mundial pesado que reconoce la Asociación Mundial de Boxeo.

Un púgil de 35 años de edad que tiene modesta técnica, pero que con siete pies de estatura y más de 300 libras de peso, se convierte en una especie de montaña humana, difícil de escalar para cualquiera.

Comparar los registro de uno y otro no me parece justo, porque Holyfield supera con amplitud al ruso en ese renglón; sin embargo, la actualidad revela que el norteamericano transita por el final de la ruta, mientras que a Valuev aún le resta kilometraje en el tacómetro boxístico.

En mi mente aparece la escena del 26 de octubre de 1951, cuando Joe Louis, uno de los más grandes pesos pesados de la historia, subía al ring del Madison Square Garden para recibir la vapuleada del joven Rocky Marciano.

Louis peleó por dinero, tal y como lo hará Holyfield. Fue la última vez que el "Bombardero Café" combatió. Las secuelas de aquel exhabrupto surgieron años después en la salud del gran campeón.

¿Pasará igual con Holyfield...?. Ojalá nos diera una sorpresa y venciera a Valuev, aunque si llegase a suceder, sería alargar el suplicio de un boxeador que merece todos los elogios y no un final de tristeza y amargura, peleando por su vida y por la vida de los suyos.