07 de Ago de 2022

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Rep. Dominicana y Panamá, grandes decepciones

PUERTO RICO. Quizás cualquier banco del mundo con problemas económicos hubiese apostado todo, a que República Dominicana clasificaría a...

PUERTO RICO. Quizás cualquier banco del mundo con problemas económicos hubiese apostado todo, a que República Dominicana clasificaría a la segunda fase del II Clásico Mundial de Béisbol. Sí, esa era la jugada más segura para salvarse de la quiebra.

En tanto, en Panamá nadie se imaginó, ni en su peor estado de embriaguez, que su selección no iba a anotar, al menos una carrerita en 18 entradas (dos partidos completos). Hoy el banco estaría en quiebra y los panameños continuarían tomando más licor para que nunca les llegue a pasar por sus mentes actuaciones ridículas de su equipo de béisbol.

Pero la realidad beisbolística para estos dos países, es que República Dominicana, con su prematura eliminación, a pesar de tener un equipo repleto de Grandes Ligas, y Panamá por su deslucida participación, fueron las dos decepciones del Grupo D, que tuvo como sede el estadio Hiram Bithorn, de San Juan, Puerto Rico.

Por su lado, Holanda fue la gran sorpresa en la Isla del Encanto y los boricuas le cumplieron a los miles de aficionados que nunca los dejaron solos en el remodelado coliseo de la capital puertorriqueña, ubicado en la Avenida Roosevelt, a unos 15 minutos de la zona turística de Isla Verde, al igual que del Viejo San Juan.

QUISQUEYANOS EMBARCARON A SUS FANÁTICOS

La debacle del equipo de República Dominicana fue tan grande, que ahora miles de aficionados quisqueyanos viajarán a Miami, obligados y contra su voluntad, ya que compraron sus boletos de partidos y de avión para ver a su equipo en la segunda fase del torneo.

“Y usted cree que es fácil asimilar no solo que nos eliminaron con ese equipo que teníamos, sino que además perdidos dos veces con Holanda, en Santo Domingo se los tienen que estar comiendo vivos”, comentó un vendedor de gorras y suéteres en las afueras del Hiram Bithorn.

República Dominicana llegó a San Juan con la etiqueta de tener una ofensiva explosiva, pero sus bateadores nada más detonaron ante Panamá y en los dos partidos ante Holanda fueron anulados, para terminar el torneo con un anémico promedio de bateo de.221, si se toma en cuenta su plantilla cargada de Grandes Ligas.

DE PANAMÁ NI HABLAR

De lo que hizo la selección panameña en San Juan hay poco de qué hablar. El equipo defraudó casi en su totalidad, con las excepciones de Luis Durango, que dejó un buena impresión en la Isla del Encanto; Javier Castillo, Ángel Chávez y Carlos Luis, quienes entre los cuatro sonaron 10 de los 11 imparables istmeños en la cita.

Panamá acumuló el décimo- cuarto promedio de bateo más bajo de toda la primera ronda, con.177 de averaje, gracias a 11 hits en 64 turnos oficiales y solo superó a Sudáfrica.172 y Holanda.151.

Sumado a la débil ofensiva a un pitcheo golpeado, la dirección del equipo canalero, comandada por Héctor López, se dedicó a esperar los batazos que nunca llegaron, sin montar jugadas.

RUMBO A MIAMI POR MÁS

Puerto Rico, campeón del Grupo D con marca de 3-0 y Holanda (2-2) segundo clasificado, partieron ayer a Miami con hambre de ganar más cosas, en el II Clásico Mundial.

José “Cheíto” Oquendo, timonel de los boricuas dijo que todo lo que lograron en la primera fase en San Juan fue gracias a la disposición y la entrega de sus peloteros, pero añadió que ahora eso es borrón y cuenta nueva.

Por su lado, el técnico de Holanda, Rod Delmocino, comentó que ayer viajaban a Miami, hoy realizarán una corta práctica para estar listos con Venezuela.

Luego de la derrota ante Puerto Rico la noche del miércoles, en el Hiram Bithorn, el dirigente aseguró que la clave de este equipo holandés está en la preparación, la cual comenzó a mediados de noviembre en Curazao.

Randall Simon, un veterano y líder de los holandeses, comentó que si en Puerto Rico demostraron que saben jugar buena pelota, en Miami no será diferente. “Con pequeñas cosas ganamos los partidos, buen pitcheo y buena ofensiva”, agregó Simon en un buen español.