Temas Especiales

28 de May de 2022

Economía

Bienes raíces se van calentando

CHINA. Cuando se ha dejado atrás una burbuja financiera, los analistas y economistas del mundo comienzan a especular sobre cuál será la ...

CHINA. Cuando se ha dejado atrás una burbuja financiera, los analistas y economistas del mundo comienzan a especular sobre cuál será la próxima.

Una burbuja es básicamente un desalineamiento entre las percepciones sobre el valor de algún activo y el valor subyacente apropiado, y muchos acusan que el sector inmobiliario chino está mostrando señales de tal desacoplamiento.

James Chanos, administrador del fondo de cobertura (hedge fund) Kynikos Associates, con sede en Nueva York, y quien se hiciera famoso al acusar irregularidades en empresas como Enron y Tyco International, acaparó titulares al decir que China estaría pronta a colapsar.

“Es Dubai, pero multiplicado por 1,000 o peor”, dijo en una entrevista en la cadena CNBC.

El debate está encendido. Quienes dicen que no estamos frente a una burbuja apuntan a que no hay un exceso de crédito hipotecario y que de hecho la gente en China compra bienes raíces, por lo menos las residenciales, prácticamente al contado. Toda burbuja se define por el apalancamiento desmedido, argumentan. Sin crédito excesivo, no hay burbuja y se acaba la discusión.

Pero no siempre ha sido así. El estadounidense Patrick Chovanec, economista de la Universidad de Tsinghua en Beijing, menciona que algunas grandes burbujas, como la Manía de los Tulipanes en 1637, o la del Mar del Sur de 1720, no fueron causadas por el crédito desmedido, sino por inversionistas que pusieron su dinero en commodities o empresas que prácticamente no entendían.

En cambio, muchos chinos compran al contado y lo hacen porque al tener pocas opciones de inversión, compran casas como reservas de valor e inversión. Pero los desarrolladores de proyectos sí se endeudan. Por suerte, el gobierno chino está reaccionando y está fijando mayores restricciones para el crédito hipotecario. Además, los bancos chinos que aportan estos créditos mantienen sus créditos en sus libros, por lo que si hubiera un colapso, el daño estaría relativamente contenido y el gobierno chino no tendría problemas para rescatar de sus instituciones.