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23 de Jan de 2021

Economía

Décadas perdidas de Japón

WASHINGTON. Desde la crisis financiera, una sombra pende sobre la economía norteamericana: Japón. ¿Podría ocurrirnos a nosotros lo que o...

WASHINGTON. Desde la crisis financiera, una sombra pende sobre la economía norteamericana: Japón. ¿Podría ocurrirnos a nosotros lo que ocurrió allí? La explosión de las burbujas de bienes raíces y del mercado de valores a principios de los años 90 tuvo consecuencias duraderas: una ‘década perdida’ (en realidad, dos) de crecimiento escaso y mercados laborales débiles.

Aunque no es precisamente una depresión, la prosperidad de Japón ha sido parcial e insatisfactoria; algunos la han disfrutado y otros se la han perdido.

OPTIMISMO

Dejemos en claro que algunos economistas piensan ahora que Japón podría salir de este deprimente patrón. El siguiente es un reciente comentario de John Makin, del American Enterprise Institute: ‘Tras muchos años de falsos comienzos, la economía japonesa podría finalmente estar preparada para un auge —o por lo menos para entrar en un período de crecimiento sostenido con un mercado de valores en agudo ascenso’.

Con unos 9,900 puntos, el índice de valores Nikkei de Japón representa un cuarto, aproximadamente, de su récord histórico de 39,915.87, en 1999.

El optimismo de Makin surge de la reciente decisión del Banco de Japón (el BJ es el equivalente de la Reserva Federal de Japón) de facilitar el crédito hasta que la inflación, ahora prácticamente inexistente, alcance un 1%. Si tiene éxito, el BJ terminaría con los brotes periódicos de deflación —caída de los precios— que, sostienen Makin y otros economistas, perjudicaron la economía.

La caída de precios hace que la gente postergue las compras, esperando que los artículos se abaraten. La deflación también disuade los préstamos, porque las deudas debe pagarse en moneda más cara.

REVERSIÓN

La decisión del BJ, adoptada el 14 de febrero, podría revertir esas tendencias. Para generar una inflación más alta, el BJ inyectaría dinero en la economía. Parte del efectivo extra iría a los gastos del consumidor; otra parte iría al mercado de valores, reviviendo las exportaciones al abaratarlas. Combinado con la reconstrucción posterior al terremoto del año pasado, todo esto podría reactivar la economía. Ésa es la teoría.

La experiencia de Japón es relevante para la tibia recuperación de Estados Unidos. ¿En qué medida la política fiscal (la política del presupuesto gubernamental) y la política monetaria (tasas de interés, condiciones de crédito) pueden compensar los problemas estructurales subyacentes? Desde comienzos de los años 90, Japón ha sostenido políticas monetarias poco estrictas y grandes déficits presupuestarios. No han resucitado la economía plenamente. Algunos economistas sostienen que estas políticas fueron siempre demasiado poco, demasiado tarde; otros alegan que hay límites para lo que las políticas de manual pueden lograr.

‘Japón tiene un sistema político inquietantemente similar al de EEUU’, expresa el economista Marcus Noland del Petersen Institute.

‘Las élites políticas electas parecen no poder formular acuerdos que redunden (positivamente) en la economía.’ Cita la rezagada reconstrucción de la región de Tohoku, que fue azotada por el terremoto.

Japón enfrenta tres problemas estructurales serios —y, lo que es interesante, hay un homólogo norteamericano para cada uno.

Primero, el modelo económico básico del país no funciona. Ese modelo era el del crecimiento basado en las exportaciones. Funcionó bien hasta mediados de los años 80, cuando el ascendente valor del yen encareció mucho las exportaciones. Japón aún no ha creado un sustituto adecuado. El homólogo de EEUU es el crecimiento económico impulsado por el consumo.