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27 de May de 2020

Economía

Desde las entrañas del Metro

PANAMÁ. El día escogido para hacer el recorrido por los túneles que constituyen la parte soterrada de lo que será la ruta de la línea U...

PANAMÁ. El día escogido para hacer el recorrido por los túneles que constituyen la parte soterrada de lo que será la ruta de la línea Uno del metro de Panamá - mucho antes del que hizo la semana pasada el Presidente Martinelli -, amaneció oscuro, presagiando una tormenta que nunca llegó pero que dejó una humedad que hacía el ambiente casi irrespirable.

Vestidos con jeans, camisetas frescas y botas, como nos habían exigido nuestros anfitriones, la Secretaría del Metro de Panamá, a las 9 de la mañana Joselevy, el fotógrafo y yo estábamos listos para partir al encuentro fijado para las 9:30 en la estación 5 de Mayo – la tercera del recorrido o la antepenúltima dependiendo de como se mire – y esperando al presidente de nuestro grupo editorial, quien también estaba invitado.

El plan era empezar por dicha estación y caminar los casi mil metros entre esta y la siguiente, la de la Lotería, para salir a la superficie en ese punto. Pero como se verá más adelante el recorrido varió y se hizo más largo de lo que tanto invitados como anfitriones habíamos calculado, para entusiasmo y disfrute de ambas partes.

Después de dar varias vueltas en el endiablado tráfico de un viernes por la mañana sin encontrar el acceso a las obras, un poco disimulado por la barrera de alambre de ciclón y láminas de zinc con las que se protegen los mil y un trabajos de construcción que hay en la ciudad, finalmente nos detuvimos ante un portón de hierro que, al sonido de la bocina, se abrió rápidamente dejándonos pasar hasta muy cerca de los tres accesos que tendrá esta estación contigua a la Policlínica Pediátrica del Seguro Social, uno en la avenida 3 de noviembre, otro en el cruce de esta y la central y otro en el Museo Afroantillano.

Ante los tres accesos, aún sin concluir, que tendrá la estación 5 de Mayo hacia el andén bajo tierra, ya es fácil imaginarse lo que será el Metro de Panamá, el primero en Centroamérica - aunque no en el Caribe puesto que en 2004 se inauguró el de Puerto Rico - , que se construye 100 años más tarde que el primero en Latinoamérica, el de Buenos Aires, al que le siguió cinco décadas después el de México y los de Brasil y Santiago de Chile, entre los primeros en la región.

ESTE SISTEMA DE TRANSPORTE masivo, que pretende solucionar el problema de movilización de unos 900 mil panameños que viven en la capital y que cada día pierden horas entre un ineficiente servicio de transporte público y embotellamientos permanentes, y mejorarles su calidad de vida, empezó a construirse en febrero de 2011. La línea 1 que es la que se construye actualmente, que va de norte a sur, tendrá un costo de $1,800 millones y estará operando, según lo esperado, en el año 2014. Será seguida por dos líneas adicionales, la segunda que será licitada a fines del actual gobierno y la tercera que quedará en manos de la próxima administración gubernamental.

BAJO TIERRA La parada de la 5 de mayo será una de las estaciones más importantes del nuevo sistema masivo de transporte porque allí se ubicará el centro de control de todo el servicio, será estación de intercambio y zona de pago explica el Secretario del Metro, Roberto Roy, quien, al igual que un guía de turismo va detallando con orgullo el proyecto – el más importante que le tocó liderar - mientras camina rápidamente hacia las escaleras del acceso junto al Museo Afroantillano que conducen a los andenes ubicados 25 metros bajo tierra. Allí nos aguardan trabajadores del proyecto, con cascos blancos o anaranjados y chalecos de seguridad, los mismos que nos son entregados a todos los que llegamos antes de empezar el descenso. Bajamos varios tramos de escalones todavía con el concreto a la vista, que serán revestidos con granito, color gris, “que aguanta más sucio”, caminando al lado de la estructura donde se instalarán la escaleras eléctricas.

A solo 10 metros de la superficie, el ingeniero Roy nos enseña el área donde funcionarán las boleterías y los torniquetes por donde ingresarán los pasajeros para descender 15 metros más hasta los andenes. Mi natural claustrofobia, que me impidió entrar a la tumba de Nefertiti en Egipto, no afloró en esta ocasión y pude disfrutar de todo el recorrido sin ningún percance. A pesar del día húmedo y caliente que nos tocó, abajo se sentía fresco, cómodo y hasta acogedor. Ideal para el tiempo de espera entre uno y otro tren. “Los pasajeros solo estarán unos 4 minutos en los andenes”, dice Roy.

Aunque se está trabajando a todo vapor y las obras, según Roberto Roy, tienen un avance de más del 80%, todavía queda trabajo por hacer, por ejemplo está pendiente revistir las paredes de los andenes con láminas de vidrio vitrificado.

Los trabajadores iban y venían en medio del ensordecedor ruido de golpes, vibración de taladros y rugir de motores, caminando por los rieles que ya están instalados y por donde nosotros, siguiendo a Roy, nos dirigimos a la siguiente estación, la Lotería, para salir a la superficie, ubicada a algo más de 800 metros hacia el norte.

Encontrarse en medio del túnel, perfectamente circular, de 9,70 metros de diámetro que ya está revestido por “dovelas” – placas de hormigón armado – que lo aseguran e impermeabilizan para evitar que se filtre agua desde el nivel freático debajo del que nos encontramos y sabiendo que estamos debajo de la ciudad, es apabullante.

Un millón de toneladas métricas de tierra y piedra fue extraída para hacer estos túneles. Ciclópea tarea de las tuneladoras alemanas Marta y Carolina, lo que hubiese quedado enterrado de otras civilizaciones fue desbaratado en su avance. Nos consuela saber que en todo el recorrido del metro no hay ninguna falla sísmica que pueda provocar una catástrofe.

Caminamos por la misma ruta que hará el metro, recordando el reciente accidente de tren en Galicia, a una velocidad máxima de 80 kilómetros por hora – no nosotros, el tren – que será controlada desde la estación central por un sistema denominado Automatic Train Protection (ATP) que, según Roy, en ningún caso permtirá superar dicha velocidad. “El tren será prácticamente automático, el conductor solo será un facilitador de operaciones”, explica Roy.

Sin miedo a la oscuridad Entretanto, hemos llegado a la siguiente estación por la cual deberíamos salir, pero antes de aproximarnos a las escaleras, se va la luz y las tinieblas nos envuelven. “Se voló un transformador”, dice una voz sin identificar. Va a ser difícil salir por allí, así que nuestro guía, después de consultar si podíamos seguir y ante nuestra afirmación, decide caminar casi una cuadra más hasta la siguiente estación, la del Santo Tomás.

Mientras caminábamos en la oscuridad solo interrumpida por los haces de luz de las linternas o los celulares que llevan algunos de los integrantes del grupo y cuidando de no tropezar con los rieles o durmientes, Roy explicaba que en las horas pico funcionarán todos los trenes que sean necesarios y pasarán cada 3.5 minutos, mientras que en las horas “valle” - de poca afluencia de pasajeros – se dejarán solamente 10 dando el servicio para poder enviar los restantes a patios y talleres, para acondicionamiento, limpieza y revisión.

La ausencia de energía eléctrica me lleva a una pregunta obligatoria. ¿Cuánta energía necesitará el metro para funcionar? Roy dice que 18 Megavatios. El país consume aproximadamente 1,200 Megavatios diarios y su capacidad de generación es de unos 1,400. En caso de un apagón el proyecto contempla la habilitación de una fuente alterna de energía.

Acercándonos rápidamente hacia la estación del Santo Tomás por la cual saldríamos a la superficie, la voz de Roy dice a través de la oscuridad que “el metro de Panamá funcionará con una administración tipo aeropuerto, donde el estado es el dueño del 100% de las acciones”. También que habrá servicio de internet y telefonía móvil tanto en las estaciones como en los vagones.

Ya bajo el área del hospital, varios obreros están esperando que regrese la electricidad y le piden al fotógrafo que haga una foto de grupo. Cuando terminan de posar prorrumpen en silbidos admirativos pues quien sujeta la escalera improvisada por la que saldremos de la trinchera por la que discurrirá el tren, es una mujer con casco y chaleco. Sonríe y los manda a callar mientras me tiende la mano para ayudarme a subir y se identifica como Aracellys Díaz, técnico de seguridad industrial a cargo de esa área con unas 70 personas bajo su control. Apenas tres mujeres trabajan en ese sector y en toda la obra hay unos 3,200 trabajadores.

Aracellys tiene 34 años y en septiembre cumplirá dos de estar en el metro. Su trabajo consiste en velar porque el personal trabaje cumpliendo las medidas de seguridad exigidas. Por fortuna hasta ahora “no hemos tenido accidentes, solo lo normal como algunos golpes, pero son pocos”, cuenta Aracellys con satisfacción.

Regreso al sol Salimos del subterráneo frente a la universidad Columbus, entre el Hospital Nacional y el Santo Tomás donde nos esperan los vehículos que nos llevarán a la estación de Albrook. Roy comenta que habría que hacer una renovación del Barrio de la Exposición – donde nos encontramos – porque es un barrio muy bien trazado y con buena infraestructura y definitivamente, renacerá cuando empiece a funcionar el metro.

Afuera hace calor y ha salido el sol. Se siente la diferencia de encontrarse bajo tierra y luego sentir la brisa en el rostro, también el paisaje es distinto: abajo gris y arriba con los miles de colores que nos regala la luz. Así será el recorrido del metro de Panamá en sus doce estaciones: gris en las 8 subterráneas y color en las 5 elevadas. El tramo elevado tiene 5.12 kilómetros y se extiende del centro comercial Los Andes a Plaza Ágora. Y el subterráneo que va de este punto a Albrook con 6.7 kilómetros más 1.88 en trinchera.

El recorrido completo va desde Los Andes pasando por Pan de Azúcar, San Miguelito, PuebloNuevo, 12 de Octubre, Fernández de Córdoba, Vía Argentina, Iglesia del Carmen, Santo Tomás, Lotería, 5 de Mayo, Curundú (cuya construcción todavía no se ha iniciado), para terminar en Albrook.

El horario de servicio del metro se extenderá entre las 5 de la mañana y las 10 de la noche inicialmente para extenderse posteriormente según la demanda.

Ya en el área de Albrook pasamos por las oficinas de los contratistas fabricadas a base de contenedores, que tienen todas las comodidades para los cientos de ingenieros del consorcio a cargo de la obra, conformado por Odebrecht y FCC. Muy cerca se encuentran el edificio administrativo del Metro de Panamá, el taller de mecánica pesada, los patios de trenes y los “dormitorios”, enormes hangares donde ya aguardan 24 vagones de hasta 250 personas cada uno, que constituyen los primeros 8 trenes - de los 20 que componen el metro - y que llegaron al país a partir de la primera semana de julio pasado, desde la planta francesa de Alstom en España, donde son fabricados. Hasta noviembre próximo se espera que estén todos los vagones en Panamá.

Los vagones huelen a nuevo porque lo son, sus asientos todavía están cubiertos con plástico transparente. Allí dentro es como estar en cualquier metro, subte o como se le quiera llamar, de cualquier otro país que ya goza de este servicio. Los pasajeros sentados o de pie recorrerán en 23 minutos los 13.7 kilómetros que distan de Albrook a Los Andes.

El precio del pasaje, como la fecha de finalización de la obra y el inicio del servicio aún no están definidos. Lo primero se conocerá en septiembre próximo, de acuerdo con el secretario del metro, lo segundo se estima que sea para finales de año 2013.

Cuando el metro empiece a funcionar los panameños sabrán si valió o no la pena soportar los inconvenientes de los tranques provocados por, entre otras razones, la construcción de una de las obras de mayor envergadura en la república de Panamá, después de la ampliación del Canal.

Pero el éxito de esta monumental obra también dependerá del uso que le den sus beneficiarios. Y aquí juega un importante papel la campaña de educación que deberá realizar la Secretaría del Metro de Panamá para introducir un nuevo concepto en la cultura del panameño: la cultura del Metro.