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13 de Apr de 2021

Economía

¿Qué representan para la deuda panameña?

PANAMÁ. El 22 de mayo, el Presidente de la Reserva Federal (Fed) de los Estados Unidos, Ben Bernanke, señaló ante el Congreso de los Es...

PANAMÁ. El 22 de mayo, el Presidente de la Reserva Federal (Fed) de los Estados Unidos, Ben Bernanke, señaló ante el Congreso de los Estados Unidos que si la economía estadounidense mantenía su ritmo de recuperación, el Fed disminuiría la compra de deuda americana que hoy lleva a cabo a través del famoso programa QE, o de flexibilización cuantitativa, para mantener bajas las tasas de interés y con ello estimular la economía. Casi de inmediato, la volatilidad de los mercados aumentó dramáticamente, hasta el punto que el mismo Bernanke apareció dos semanas después con un mensaje más calibrado, a fin de calmar los ánimos y ofrecer lo que hoy se conoce en los círculos profesionales como una guía de avanzada para manejar expectativas y con ello, las tasas a futuro.

Si bien los mercados en el mundo desarrollado calmaron los amagues iniciales de pánico, lo cierto es que existen serios retos en los mercados emergentes. Tras la declaración de Bernanke, los mercados emergentes con déficits más acentuados (como India, Indonesia, Malaysia y Turquía) experimentaron fuertes fugas de capital, y hoy enfrentan serios problemas en cuenta corriente. La razón es sencilla: al aumentar siquiera las amenazas de tasas más altas en Estados Unidos, los capitales de más riesgo en la periferia (que ofrecen mayores tasas de ganancia) pierden progresivamente su brillo entre la comunidad de inversionistas internacionales. Disturbios recientes en algunos mercados emergentes, entre los que destacan Turquía y Brasil, aumentaron los nervios de los inversionistas menos avezados. Por eso, siquiera el prospecto de mayores rendimientos en Estados Unidos, país que a pesar de sus problemas consideran como puerto más seguro y estable, inicia el lento proceso de repatriación de estos capitales hacia activos en dólares.

ACTIVEN LAS ALARMAS

Los analistas coinciden que este proceso de repatriación no será tan súbito como el que ocurrió a principios de los ochenta, cuando numerosos países en desarrollo quedaron desprovistos de capital para refinanciar sus obligaciones financieras. El mundo en desarrollo hoy cuenta con una posición macroeconómica más sólida, curtida al calor de esas desgracias – muchos países han acumulado reservas de divisas e iniciaron reformas que dinamizaron la capacidad de generar crecimiento. Sin embargo, esto no quiere decir que el eventual repliegue del Fed no tendrá consecuencias, especialmente en países que no tienen defensas naturales para tales eventualidades. Panamá, como una pequeña economía abierta, es uno de los primeros países en esa lista.

Por un lado, hay que dar la voz de alarma en una cuestión, y mirar con serenidad otros factores que aún permanecen estables. Entre los últimos factores, no existe mayor asonada en el sistema bancario nacional, que si bien mantiene tendencias pro-cíclicas a nivel macroeconómico, todavía tiene bajas carteras de préstamos incobrables. Asimismo, las tasa de interés a corto plazo se mantienen estables, y no reflejan mayor nerviosismo. Sin embargo, sí existe una situación que puede redundar en problemas futuros, y aparece en la tabla ilustrativa de arriba La gráfica habla por sí sola: desde las declaraciones de Bernanke el 22 de mayo, vemos cómo aumentan los rendimientos (es decir, la tasa de interés real de las letras del tesoro panameño) producto de disminuciones en su precio. Asimismo, también aumenta la volatilidad, con picos pronunciados a medida que el rendimiento escala a niveles cercanos a los alcanzados en el 2011, cuando las preocupaciones sobre la viabilidad de la zona euro aprehendían la atención de la economía mundial – y todo lo anterior hoy ocurre sin que se haya disparado el primer salvo en la reducción de la flexibilización cuantitativa y el aumento en las tasas de interés.

EL ESCENARIO LOCAL

Por eso, a medida que la economía estadounidense se recupere, y contrario a la experiencia histórica (ya que Panamá generalmente se beneficia de una economía en EEUU en franca expansión), es posible que existan presiones a la baja a nivel local, especialmente desde la actividad gubernamental. Hasta ahora el Estado panameño ha podido refinanciar exitosamente su deuda, visto el buen manejo de pasivos que existe en el Ministerio de Economía y Finanzas. Sin embargo, un profesional y prudente manejo técnico de pasivos no es antídoto para riesgos sistémicos. En la medida que se encarezca la deuda panameña, el Estado tendrá que ajustar su gasto y con ello, desencadenar efectos que por un lado podrían beneficiar a la población (ya que disminuiría la inflación), pero también causar descontento en la medida que se reduzcan transferencias sociales y rápidamente cambie el humor hacia una austeridad improvisada por las circunstancias. A fin de evitar lo anterior, se podrían iniciar amagues para el re-estructurar y reducir el gasto no esencial para fortalecer la confianza en el papel de deuda panameña, y con ello, intentar aislar algunas de las consecuencias más dramáticas del repliegue del Fed y del capital extranjero en mercados emergentes. En ese sentido, sólo nos queda esperar.