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06 de Mar de 2021

Economía

Escollos de la política comercial en EEUU

WASHINGTON. La propuesta de reducir las barreras arancelarias para impulsar el comercio libre puede generarle problemas con sus propios ...

WASHINGTON. La propuesta de reducir las barreras arancelarias para impulsar el comercio libre puede generarle problemas con sus propios correligionarios a los presidentes demócratas que lanzan iniciativas de ese tipo. Los republicanos, más allegados al sector empresarial, pasan a ser aliados y los demócratas, afines al sector laboral, son sus principales opositores.

Barack Obama está experimentando en carne propia esa dinámica, que no es nueva. Ya asoma alguna resistencia entre los demócratas, sobre todo de quienes representan estados industriales, a su pedido de que se le renueve la Autoridad para la Promoción Comercial, como se denomina al permiso conocido como fast track que lo faculta para negociar acuerdos rápidos de libre comercio.

Esos poderes especiales ayudan a acelerar el proceso, pues estipulan que el gobierno negocia por su cuenta y el Congreso solo puede aprobar o rechazar el acuerdo, sin hacer ajustes.

En estos momentos se están negociando dos de esos pactos. Uno es el de la Cuenca del Pacífico —el Acuerdo de Asociación Transpacífico— entre Estados Unidos y 11 países latinoamericanos y asiáticos. El mes que viene se inicia la ronda final de negociaciones y se cree que se podría llegar a un acuerdo hacia fin de año.

La otra negociación, que no está tan avanzada, es el Acuerdo Comercial Transatlántico entre Estados Unidos y países de la Unión Europea. Esta negociación no ha generado tantas controversias como la otra, en buena medida porque Europa es una región de costos altos y sueldos generalmente altos en el campo industrial.

Conseguir una renovación del permiso para negociar acuerdos vía fast track no será fácil para Obama y el panorama se complicará a medida que se acercan las elecciones de mitad de término de noviembre. Los demócratas controlan actualmente el Senado y los republicanos la Cámara de Representantes.

Dos décadas atrás, el presidente demócrata Bill Clinton se encontró con que muchos de sus correligionarios eran los principales opositores al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA). Clinton utilizó el fast track para conseguir la aprobación.

El fast track permitió asimismo que el presidente republicano George W. Bush hiciese aprobar acuerdos comerciales con Chile, Singapur, Australia y Perú.

Barack Obama —un detractor del tema— empleó la misma táctica para conseguir acuerdos de libre comercio con Colombia, Panamá y Corea del Sur, a pesar de la oposición de muchos demócratas.