Temas Especiales

25 de May de 2022

Economía

No hay por qué cargar con el muerto ajeno

No se justifica que se desconozca la ejecución del presupuesto, el crédito y el saldo de los llave en mano

El nuevo gobierno no tiene por qué cargar con muerto ajeno. Las autoridades, principalmente las del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) y la Contraloría General de la República, deben poner sobre la mesa toda la información de las finanzas públicas del país.

No se justifica que se desconozcan las cifras actualizadas de la ejecución del presupuesto de la Nación de las diversas entidades gubernamentales, el informe de la Cuenta General del Tesoro, el crédito neto del Gobierno en el Banco Nacional de Panamá, el saldo y los pagos diferidos de los proyectos llave en mano y la deuda de las entidades separadas del sector público no financiero, entre otras. Hasta el costo de la canasta básica se desconoció durante meses, coincidiendo con un incremento en el precio de los alimentos.

Esta situación, además de haber generado incertidumbre y desconfianza en el manejo de las finanzas del Estado, provocó una lluvia de información económica no oficial, producto de que cada experto presentaba sus propios cálculos.

Como resultado de la falta de acceso y transparencia a los números oficiales, la administración del presidente Ricardo Martinelli heredó una deuda de aproximadamente 24 mil millones de dólares, créditos extraordinarios sin ingresos con qué pagarlos, subsidios que no se tiene capacidad de financiar —como el caso de la electricidad— y una planilla gubernamental que pesa en el presupuesto, luego de haber crecido en cerca de 40 mil funcionarios durante los últimos cinco años.

Es necesario que durante este nuevo periplo de gobierno se facilite el acceso a la información pública, a todos los actores sociales y económicos, a través de los mecanismos que tienen las entidades gubernamentales para dar a conocer sus resultados de trabajo.

Es la manera más eficiente de promover un debate de altura sobre el manejo de las finanzas públicas y el desarrollo económico. Así se evita la desinformación, la morbosidad intelectual y la desconfianza sobre las cifras oficiales.

PRESIDENTE DE LATIN CONSULTING