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24 de Nov de 2020

Economía

¡Una fiesta de estadísticas con el Stat Abstract!

La Oficina de Censos alegó que tuvo que suspender la publicación del Stat Abstract por presiones presupuestarias

El Stat Abstract (Compendio estadístico) ha muerto. ¡Viva el Stat Abstract! Como lo saben los lectores habituales de esta columna, he sido un fanático aficionado del Stat Abstract of the United States, que recogía el conjunto más completo y compacto de estadísticas sobre Estados Unidos que haya existido jamás y quizás que nunca vaya a existir. Cuando la Oficina de Censos decidió suspender el Stat Abstract con la edición de 2012, protesté acaloradamente —pero fue en vano’.

Aunque la Oficina de Censos alegaba que tuvo que suspender la publicación por presiones presupuestarias, la realidad era que el ahorro que suponía era trivial, unos $3,000,000 por año, y la pérdida, incalculable. La gran virtud del Abstract no es que incluya tantas cifras. La mayoría de ellas pueden hallarse en otras partes. Su gran virtud es que, al colocar todas ellas en un mismo lugar, proporciona una clase instantánea de temas poco conocidos.

Supongamos que en la actual controversia sobre la muerte de un hombre negro por un policía, uno quisiera saber las tendencias generales en cuanto a homicidios. Podríamos encontrar un cuadro que muestra que los homicidios anuales cayeron agudamente, de 23,040 en 1980 a 14,610 en 2011. Pero la caída afectó a los negros menos que a los blancos y la tasa de homicidios para los negros, aunque drásticamente menor que en 1980, es aún más de seis veces aquella de los blancos.

Afortunadamente, estas comparaciones rápidas son aun posibles. Aunque el gobierno intentó eliminar el Stat Abstract, el sector privado lo recuperó. Mi nueva copia llegó el otro día, y es aun una fuente de información y observaciones.

Algunos países avanzados sufren el estancamiento o la disminución de su población, entre ellos, Japón, Alemania e Italia. Pero no los Estados Unidos. Se proyecta que la población de Estados Unidos en 2050 será de casi 400 millones de habitantes, mientras que en 2013 era de 316 millones. Gran parte del incremento ocurrirá entre los hispanos, cuya población constituye ahora un 18% de la población de Estados Unidos y se calcula que representará un 28% en 2050.

Parece que estamos obteniendo algunos dividendos de todo el dinero que gastamos en la asistencia médica. Entre 1960 y 2011, la tasa de mortalidad por enfermedades cardíacas cayó un 69%; la caída en el cáncer es del 13%. Pero hay un lado negativo. La tasa de mortalidad por Alzheimer se elevó 26 veces (aunque de una base muy pequeña en 1981), en parte porque la reducción en las tasas de mortalidad de las clásica enfermedades mortales significa que la gente vive más y se vuelve más vulnerable a enfermedades cerebrales.

He aquí otros datos interesantes que vi al examinar los 1,416 cuadros del Abstract en una hora:

-En 2011, los norteamericanos fueron dueños de 74 millones de gatos, 70 millones de perros y cinco millones de caballos.

-En 2011, la paga básica media de un jugador de la National Football League era $826,000.

-Entre 1990 y 2008, el número de agnósticos saltó de 1.2 millones a 2 millones. Mientras tanto, el número de judíos cayó de 3.1 millones a 2.7 millones; el número de musulmanes creció de 527,000 a 1.3 millones y el número de budistas aumentó de 404,000 a 1.2 millones.

-En 2013, se reportaron 273,846 casos de robo de identidad.

-En 2011, había 115 cruceros sirviendo a los Estados Unidos, que transportaron casi 11 millones de pasajeros en viajes que, como promedio, duraron una semana.

Por supuesto, guardé las malas noticias para el final. Aunque el Stat Abstract aun está disponible, es más costoso. Bernan Press lo publica en forma de libro y cuesta $179, una cantidad considerable para un individuo pero no para bibliotecas, que son las principales clientas. La versión en línea, vendida por ProQuest, una empresa de información, cuesta $200 anualmente para bibliotecas pequeñas y universidades, y hasta $2,000 para grandes instituciones. Habitualmente, todos los estudiantes y personal docente de una universidad o miembros de una biblioteca tienen acceso en línea.

THE WASHINGTON POST