La Estrella de Panamá
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22 de Oct de 2019

Economía

Mecanismo de estimulación y crecimiento económico como potencial fuente de crisis

El proceso de recuperación de una economía tras una crisis no es tan sencillo ya que existen una serie de variables interrelacionadas que deben ser estudiadas y controladas

Luego de los momentos de tensión vividos a raíz de la última crisis catalogada como la peor caída de la actividad económica y financiera mundial desde la Gran Depresión, es a partir del año 2016 que se reportan cifras más estables en cuanto a la recuperación económica. En reciente Informe de Perspectiva Mundial emitido por el Fondo Monetario Internacional (FMI), 2018, se reconoce cómo las economías avanzadas y emergentes han logrado cifras favorables en cuanto al crecimiento, pero al mismo tiempo organismos internacionales llaman la atención a tomar acción y provecho de dicho escenario, dado que la recuperación no debe catalogarse como permanente y una posible desaceleración de la economía podría presentarse posteriormente. Dicha incertidumbre es atribuible a eventos internacionales con relación a materia comercial y materia fiscal, entre otros, que se han originado recientemente entre influyentes naciones como Estados Unidos (EE.UU.) y China, no obstante, se hace mucho más énfasis en las repercusiones de secuelas de la crisis, como lo son altos niveles de deuda corporativa resultado de las acciones tomadas con relación a política monetaria expansiva.

Para hacer frente a las crisis, los bancos centrales proceden a tomar acción, de manera que se implementan mecanismos considerados como los más adecuados para la rehabilitación del estado normal de la economía, es decir, ese estado en el que se encontraba antes de la catástrofe. Y a pesar de que existen estrategias y prácticas establecidas en cuanto a materia macroeconómica, nuevos escenarios pueden requerir que se apliquen métodos no tradicionales.

Entre los participantes de la economía mundial, existen tres bancos centrales influyentes que han sido enmarcados bajo el concepto G3. Entre ellos la Reserva Federal de Estados Unidos (FED), el Banco Central de la Unión Europea (BCE) y el Banco de Japón (BoJ) [CITATION The181 \l 6154 ]. Estas instituciones pertenecen a tres de las economías más importantes a nivel mundial, así lo afirman cifras citadas por el Foro del Banco Mundial (2017), las cuales indican que EE.UU. representa aproximadamente 25%; la Unión Europea, 15%; y Japón, 5.91% de la economía global. Por lo tanto, las decisiones que se tomen en materia financiera, económica, comercial en estas naciones, pueden tener repercusiones significativamente positivas o negativas en el resto de las economías.

Ocurrida la crisis 2007-2008, entre las acciones de los bancos centrales G3, así como de otras naciones, se estableció aplicar herramientas de política monetaria expansiva con el objetivo de reactivar la economía mediante un incremento del dinero en circulación. Para lograrlo, se procede a disminuir las tasas de interés de facilidad crediticia con el objetivo de que aumente el acceso fácil al crédito y por ende exista una mayor demanda de dichas facilidades, no solo por parte de personas físicas, sino también corporaciones y países.

En el mundo ideal, una vez se perciba que la economía ha iniciado a retomar sus niveles de estabilidad y se reflejen alza en los niveles de inflación, lo más probable es que estas tasas sean reajustadas hacia arriba para así controlar de poco a poco el dinero disponible (política monetaria restrictiva). No obstante, el proceso no es tan sencillo dado que existen una serie de variables interrelacionadas que deben ser estudiadas y controladas, de lo contrario los avances pueden retraerse, no lograrse los niveles de estabilidad deseados o incluso generarse otras crisis financieras.

Datos históricos son evidencia de la recuperación de las economías, la cual se puede apreciar en el alza de las tasas de inflación y el crecimiento del PIB reportados en los últimos años. Pero a pesar de ser noticias positivas, también es hora de considerar las repercusiones que puedan tener las acciones que los bancos centrales tomen de ahora en adelante. En el caso de los G3, estos manejan los niveles de inflación y sus objetivos mediante régimen de rangos establecidos. Es decir, que una vez alcanzado el objetivo de inflación lo más probable es que se apliquen ajustes a las tasas. En el caso de la FED, las tasas de interés han aumentado de manera significativa a partir del período 2017 (2016:0.54%; 2017:1.3%) cuando se experimenta un alza de tasa de inflación del 2.50% y crecimiento del PIB del 2017: 2.6% (2016 PIB: 1.5%). En cuanto a las acciones del BCE, las tasas de facilidad de crédito reportan una variación del -37% entre el período 2007 (4.75%) y 2008 (3.00%), para posteriormente reportar su nivel más bajo en el período 2016 (0.25%) y mantenerse en la actualidad sin señales de una posible alza. No obstante, los niveles de inflación de la Unión Europea oscilan el 1.70% y se reporta un crecimiento PIB 2017: 2.9% (2016 PIB: 1.8%).

Entre los tres bancos centrales G3, el BoJ ha aplicado la estrategia no convencional de mantener la tasa de interés negativa. Entre el período 2007-2008, al igual que en el caso de la FED y del BCE, el BoJ se reporta la mayor variación del -80%, posteriormente se reduce a un 0.00% que se mantiene estable entre el período 2009-2016, año en que la tasa se disminuye a -0.1% manteniéndose así hasta la fecha (cifras citadas por Ieconomics.com, 2018).

Acorde a un estudio de S&P (citado por Bloomberg, 2017) el número de corporaciones, entre una muestra de 13,000, cuyo índice de deuda-ganancia reporta un promedio de 5 veces deuda por dólar ganado, ha incrementado 5% durante la última década (2007: 32%; 2017: 37%). El incremento es de crear cuestionamientos ahora que las economías, en el caso de EE. UU, reportan estar alineando sus expectativas de inflación con la inflación real. El alcanzar el objetivo de política expansiva puede conllevar al endurecimiento de esta, es decir, que las tasas de interés sean reajustadas y las corporaciones aumenten su riesgo de incumplimiento de obligaciones. Entre los sectores que destacan con excesos de duda corporativa se listas servicios, materiales y energía. Los potenciales incumplimientos de deuda son preocupantes no solo para las instituciones financieras que han otorgado crédito sino también para cualquier persona física en calidad de inversionista que haya optada por invertir en instrumentos de capital emitidos por corporaciones. Por ende, se cataloga al potencial riesgo de incumplimiento como una fuente de crisis.

FICHA

La autora conduce el segmento ‘Su ventana financiera' en @Estrellaonline

Nombre completo: Laritza del Rosario Lezcano Navarro

Ocupación: Consultora Financiera

Resumen de su carrera: Master en Inversiones y Finanzas y Diplomado de Economía y Finanzas de la Universidad Queen Mary University of London. Licenciatura en Contabilidad, Banca y Finanzas de la Universidad Santa María La Antigua de Panamá. Experiencia laboral en auditoría comercial, análisis financiero e implementación de análisis cuantitativo.