Temas Especiales

21 de Sep de 2020

Economía

Sobre las medidas de apoyo al sector agropecuario

El sector primario o agro tiene gran potencial para ser desarrollado en especial en las zonas del interior del país con una visión de calidad, tecnología y de exportación de sus productos.

Panamá gozó de un crecimiento económico promedio de 6.8% en el periodo 2007-2018. Sin embargo, este crecimiento se ha desarrollado principalmente en la llamada región interoceánica, que comprende las provincias de Panamá y Colón. La economía panameña está basada en servicios representando alrededor del 80% del PIB y el resto se divide entre el sector secundario y, representando la menor parte, el sector primario.

El sector primario o agro tiene gran potencial para ser desarrollado en especial en las zonas del interior del país con una visión de calidad, tecnología y de exportación de sus productos. El mismo refleja un crecimiento en los últimos años, aunque la participación del agro con relación al PIB nacional se encuentra perdiendo terreno (al reducirse de 3.9% en el 2007 a 1.9% en el 2018). Según datos del Banco Mundial, entre 2010 y 2015 la participación de la agricultura en el PIB de Panamá fue, en promedio, de 3.3%, por debajo del promedio de 5.2% de América Latina y el Caribe (ALC).

El informe “Análisis de la Políticas Agropecuarias en Panamá 2019”, preparado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), realizará estimaciones sobre el apoyo al productor (EAP) utilizando la metodología de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). La metodología incorpora un concepto de “apoyos” que consiste en todas las transferencias brutas al sector agropecuario, provenientes de los consumidores y de los contribuyentes. Para ello toma en cuenta los desembolsos presupuestarios del gobierno, financiados por los contribuyentes locales. Además, incluye una cuantificación de las políticas de intervención en los precios domésticos, que se reflejan en un diferencial de éstos con respecto a los precios internacionales de referencia.

La metodología también mide el apoyo a los productores (indicador EAP e indicadores relacionados), a los consumidores (EAC), al sector a través de bienes públicos o servicios generales (EASG) y el total de transferencias de políticas al sector agrícola (EAT).

Fortalecer el agro ciertamente contribuirá a mejorar los aportes y participación en la economía del país, a través de la producción, empleo y exportaciones, con un impacto que iría más allá de la región interoceánica.

Enfocándonos en el estimado de apoyo total al sector agropecuario, que contempla todos los apoyos (vía presupuestaria y vía precios), éste promedió casi $319 millones entre 2010-2015. El nivel de apoyo total correspondió al 0.77% del PIB del país, en promedio anual para el período de estudio, con una estructura de apoyos similar a la de otros países de la región, pero muy diferente de la estructura de apoyos de países como Brasil (0.44%), Chile (0.32%) y México (0.55%).

La mayor parte de los apoyos al sector agropecuario (73%) se otorgaron en forma de mecanismos de protección de precios de mercado, por los cuales los productores vendieron sus productos a precios más altos de los que habrían podido fijar en ausencia de estas políticas. De la canasta de productos analizados, los productos pecuarios recibieron mayores niveles de apoyo vía precios que los cultivos.

En menor medida (13%), el Estado panameño proveyó algunos subsidios directos a los productores, principalmente pagos por el uso de insumos agropecuarios.

Las inversiones en servicios generales, que implican transferencias al sector agropecuario en general y no a agricultores individuales, han aumentado en monto a lo largo de los años analizados, mas no en su aporte con respecto al total de apoyos al sector (un 14% del total de apoyos, en promedio).

Ante esta situación, el informe citado recomienda: reducir los mecanismos de transferencias vía precios que distorsionan el mercado; fortalecer los programas e instituciones que brindan servicios y bienes públicos; analizar las necesidades de inversión pública en infraestructura de riego, en logística y en la mejora al acceso a mercados; consolidar los sistemas de información de ejecución presupuestaria y de cartera de las instituciones relacionadas con el sector agropecuario, con el fin de obtener más transparencia sobre el gasto público en el sector; fortalecer los sistemas de información estadística de producción agrícola y de comercio interno y exterior, que reflejen de mejor manera la realidad del sector.

Fortalecer el agro ciertamente contribuirá a mejorar los aportes y participación en la economía del país, a través de la producción, empleo y exportaciones, con un impacto que iría más allá de la región interoceánica.

Analista Económico del Centro Nacional de Competitividad