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05 de Dec de 2020

Economía

Ingresos de cuatro programas de la CSS han caído

Un análisis de dos consultores identifica un aumento de gasto en los últimos tres años de $360 millones, una cifra mayor en comparación al déficit del IVM. La planilla representa un 88% del incremento del total de los desembolsos

Ingresos de cuatro programas de la CSS han caído

La Caja de Seguro Social tiene un crítico problema de manejo administrativo y operativo que afecta los resultados financieros de la institución. No es solamente el déficit del sistema solidario que debe atenderse, sino también la administración.

Lo anterior es una de las conclusiones a las que llegaron los consultores Jorge Nicolau y Salvador de Frías, quienes durante dos meses analizaron los números de los estados financieros de la CSS y completaron un rompecabezas que refleja las deficiencias y el manejo político a los que está sometida la institución.

Un tema clave son los gastos que tiene la institución. La planilla, por ejemplo, en 2019 la entidad desembolsó $1,050 millones solo en planilla, mientras que los gastos operativos que incluyen medicamentos e insumos quirúrgicos se calcularon en 13% de incremento.

Ingresos vs. gastos

El estudio refleja que año tras año, los ingresos han ido bajando. Una de las razones es que los gastos de la CSS se incrementan cada año. Por ejemplo, en 2016 los gastos ascendían a $1,251 millones, pero en 2019 se contabilizaron en $1,611 millones, mientras los ingresos solo crecieron $362 millones en esos tres años.

En otro punto, los autores determinan que los ingresos del programa Enfermedad y Maternidad (EM) representan el 46% del incremento y el 38% del gasto total. Mientras el programa de Riesgo Profesional alcanza el 10% del incremento y el 8% del total. En cuanto al Subsistema Exclusivamente de Beneficio (SEBD) representa el 36% del total, y el Sistema Mixto, el 44% del total de incremento.

Esto quiere decir que el programa de EM es el de mayor crecimiento de todos los programas que maneja la entidad (4), incluso crece más que el Sistema Mixto. El único programa que presenta déficit cada año es el SEBD, que muestra una caída en 2019 por un incremento en las jubilaciones. Este último, en 2016 estaba en $1,361 millones; en 2017, en $1,457; en 2018 se calculó en $1,539, y en 2019, en $1,669.

Si la variable en cuanto a incremento en ingresos de los programas continúa disminuyendo, afectará los resultados y la liquidez de la institución, ya que todos los programas van cayendo en el incremento.

De los cuatro programas, el SEBD tiene un déficit de $250 millones que ya se había anticipado en las reformas anteriores. Es un sistema insostenible matemáticamente y acentuado por los cambios demográficos en razón de más expectativa de vida, reducción de natalidad, cuotas requeridas y cobro de jubilaciones que no son ahorradas por el cotizante. La tendencia mundial son las cuentas de ahorros individuales.

Planilla, ¿botín político?

El aumento en gasto anual desde 2016 a 2019 fue de $360 millones, una cifra mayor que el déficit del programa SEBD, conocido como el solidario. Es decir que en enero próximo partiremos con este gasto sin que necesariamente se refleje un beneficio en el sistema.

Gran parte de este desembolso se va en nombramientos administrativos. El desglose es el siguiente: en septiembre de 2019 se contaban 16,209 administrativos, mientras que en salud había 19,084, totalizando 35,293 emplanillados en la CSS. Un año después, la relación fue la siguiente: en personal administrativo había 16,212 personas y 19,639 en salud, equivalente a 35,851 funcionarios. Una relación de 1,2 de salud por cada administrativo.

No es un secreto que los directivos de la CSS se vean presionados por diputados u otras figuras de gobierno para que nombren a sus allegados. Los números que detallan los nombramientos por gestión administrativa dan una idea de lo anterior. “Resalta, por lo tanto, prácticamente una relación de un administrativo por uno del personal de salud, cuando en Costa Rica es de un administrativo por casi 6 de salud”, indicó Nicolau a este medio.

El mayor incremento de nombramientos administrativos, según el análisis de los autores, ocurrió durante el periodo de 2009 a 2014. En ese tiempo casi se duplicó la planilla.

Actualmente la CSS cuenta con más de 35 mil funcionarios, un renglón que representa el 88% del incremento del total de gastos, y un crecimiento del 43% a lo largo de las administraciones (ver tabla).

Quien pensaba que el grueso del dinero de la CSS se destina a compra de medicamentos e insumos, se equivoca, pues representa únicamente el 10% del total del incremento de gastos que ha tenido la entidad en tres años. De hecho, al comparar el gasto de medicamentos e insumos con el de planilla, el primero bajó $18 millones en 2017.

Al examinar la tabla de gastos de la institución, llaman la atención las cifras mínimas destinadas a mantenimiento y reparación, que no superan los $10 millones al año.

Programas, en riesgo

Uno de los programas que presenta un monto significativo de déficit es el programa Solidario o SEBD, la caída operativa es de $356 millones, aunque desde 2016 presentaba esta tendencia.

Por otra parte, antes de la llegada de la pandemia, en 2019, los ingresos financieros de la entidad mejoraron $121 millones; los autores sugieren que se puede emplear este dinero para bajar los déficits, aunque no sería insuficiente.

No obstante lo anterior, elogian la iniciativa de la actual administración que por primera vez ofrece cifras sobre el manejo de la institución en aras de transparentar los datos. “Antes no se hacía rendición de cuentas y no se sabía lo que pasaba en la CSS”, exclamó Nicolau.

Ingresos de cuatro programas de la CSS han caído

Otra de las conclusiones del análisis es que se deben implementar las recomendaciones de las cuatro firmas de auditorías más grandes que presentaron sus recomendaciones entre 2011 y 2014.

“No hacerlo pone en duda la integridad de las cifras y la capacidad de identificar correctamente los problemas y actuar en consonancia”.

Además concluyen que debe haber un plan para iniciar y completar el proceso de transformación de la CSS para convertirla en una moderna con los mejores estándares operativos. De lo contrario puede causar graves problemas a la institución, los asegurados y la nación. Sin olvidar que el sistema que se implemente como consecuencia del diálogo nacional debe ser transparente, al día y de acceso público.

Por la pandemia se aceleró el problema de liquidez de los programas operativos y del solidario. Por tanto, el gobierno tendrá que inyectar capital ya que la CSS no tiene reservas suficientes para afrontar la crisis por sí sola.