Apicultura, un negocio agrícola que va mucho más allá de la miel

Más que producir miel, las abejas elevan la productividad agrícola. La polinización puede generar hasta 10 veces más valor que la miel y es clave para cultivos como sandía, melón, pepino, tomate y café

La preservación y el manejo sostenible de las abejas son vitales para garantizar la seguridad alimentaria, mejorar la calidad de los cultivos y fortalecer la economía agrícola del país.

Durante un Café Científico organizado por la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (Senacyt), investigadores y apicultores coincidieron en que las abejas no son solo un símbolo de biodiversidad, sino un recurso estratégico para el desarrollo sostenible del país.

El doctor Juan Carlos Di Trani, investigador del CIAPCP-AIP y especialista en manejo de recursos naturales, explicó que el verdadero aporte de las abejas no se limita a la producción de miel, sino que se multiplica en la polinización de cultivos. “Por cada dólar que las abejas aportan en forma de miel, generan diez veces más en polinización”, señaló, destacando que frutas como sandía, melón y pepino dependen casi totalmente de ellas para producirse.

En otros casos, como el tomate o el café, Di Trami explicó que la ausencia de abejas reduce la producción hasta en un 50% y afecta la calidad de los frutos, que resultan más pequeños, menos dulces y menos simétricos.

Destacó que las abejas nativas sin aguijón representan una alternativa estratégica frente a las melíferas, introducidas por los europeos y posteriormente africanizadas. Estas últimas, dijo, aunque productivas, no siempre son eficientes en ciertos cultivos y pueden ser problemáticas en invernaderos por su comportamiento defensivo.

Di Trami comentó que en contraste, las abejas sin aguijón —como las meliponas y tetragonicas— han demostrado ser polinizadoras eficaces y seguras, adaptándose a condiciones tropicales y ofreciendo una solución local para los productores. “Queremos buscar especies de Panamá para solucionar los problemas de Panamá”, enfatizó.

Desafíos

El investigador Hermógenes Fernández, de Indicasat AIP, puso el foco en los desafíos estructurales y ambientales que enfrenta la apicultura en el país.

Señaló que muchos productores carecen de terrenos propios y deben alquilar espacios, lo que limita su crecimiento. Además, los altos costos de insumos y la falta de registros sanitarios restringen la comercialización de la miel en supermercados. “Si no tienes un registro nacional, tu miel no puede ir al supermercado”, advirtió. Fernández también destacó la necesidad de fortalecer la capacitación técnica del Ministerio de Desarrollo Agropecuario y de preparar a los pequeños apicultores —que representan el 98% del sector— frente a los efectos del cambio climático, el uso de agroquímicos y las enfermedades que afectan a las colmenas.

“La apicultura del país está basada en pequeños apicultores, y ellos son los más afectados por el cambio climático”, puntualizó.

El campo

César Antonio González, apicultor de Los Santos, resaltó que su grupo de productores ha logrado mantener un promedio de 12 galones de miel por colmena, superando el registro nacional. “La apicultura nos ha servido no solo para sacar beneficio económico, sino para aumentar la producción agrícola en la zona”, afirmó.

González destacó que la venta de miel se facilita a través de su finca agroturística, pero insistió en que el país debe aprovechar mejor su riqueza floral y fomentar la exportación.

“Nuestra flora duplica la de Cuba, pero producimos una décima parte de su miel. Falta más cultura y más personas que se dediquen a este negocio”, señaló, subrayando la necesidad de organización entre productores y de políticas públicas que impulsen la actividad.

Jennifer Moreno, representante de la Fundación Pro Niños de Darién, por su parte, indicó que hace cinco años con apoyo de donaciones y alianzas institucionales, han logrado una organización en apicultura. Aunque manejan 25 colmenas, advirtió que han enfrentado pérdidas por factores asociados al cambio climático. “Pensamos que la humedad del bosque y las variaciones climáticas han afectado nuestras colmenas”, explicó.

Moreno contó que la fundación desarrolla programas de concientización en comunidades y escuelas para resaltar la importancia de las abejas en la producción de alimentos. “Sin polinización no tendríamos alimento”, recalcó la representante al tiempo que subrayó el vínculo directo entre la preservación de las abejas y la seguridad alimentaria.

Juan Carlos Di Trani
Por cada dólar que las abejas aportan en forma de miel, generan diez veces más en polinización”,
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