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Tonosí incomunicado tras el terremoto: el agro en alerta por el bloqueo de rutas de producción
- 13/10/2026 00:00
l potente terremoto de magnitud 7.5 —registrado este viernes 9 de octubre— dejó a los sectores agrícolas y ganaderos del sur de la península de Azuero y provincias centrales al borde del colapso.
Con el epicentro del impacto concentrado en el distrito de Tonosí, provincia de Los Santos, el corte total de las vías de acceso mantiene a comunidades enteras incomunicadas, paralizando la cosecha de arroz, la salida de carne y la distribución de leche fresca, entre otros rubros de la región productora.
Armando Cedeño, presidente del capítulo de la Asociación Nacional de Ganaderos (Anagan) en Los Santos, ofreció a La Estrella de Panamá un balance preliminar de la crisis en Tonosí y áreas aledañas. Destacó que, tras el terremoto, la infraestructura vial quedó severamente maltrecha: caminos de producción intransitables, puentes fracturados y vados destruidos impiden la movilización del producto. “En el caso de la leche, los caminos están intransitables. Hay áreas donde los productores llevan varios días sin poder ordeñar porque no hay forma de sacar la producción. Eso es un daño enorme para la economía de los productores y para el propio animal”, advirtió Cedeño.
La interrupción diaria del ordeño desencadena graves consecuencias veterinarias. Como explicó Edwin Cárdenas, productor de leche y cerdos, la acumulación de leche en las ubres provoca mastitis —una inflamación severa que compromete la vida productiva de la vaca y puede llevarla a la muerte—, mientras que el consumo desmedido de leche retenida provoca diarreas agudas y deshidratación en los terneros.
En cuanto al ganado de ceba, Cedeño confirmó que la parálisis es total. “Del área de Tonosí no puede salir ni entrar nada”, dijo Cedeño, quien alerto sobre el riesgo de abastecimiento en rubros como leche, en carne, cerdo, arroz.
A las pérdidas operativas se suma el estrés traumático que sufren los animales debido a las constantes réplicas.
El impacto sobre el sector agrícola golpea directamente a la producción arrocera. En Tonosí existen alrededor de 5,500 hectáreas sembradas que se encontraban en plena cosecha —tras sobrevivir a los severos embates del verano anterior—. Sin embargo, las grietas e hundimientos en los tramos Tonosí-Las Tablas, Tonosí-Pedasí y Tonosí-Macaracas impiden tanto la salida del grano como la llegada de insumos.
Frente a este escenario, Cedeño lanzó una dura crítica por la lentitud de la respuesta gubernamental. “Le pido a las autoridades que actúen; han estado demasiado lentas en prestar los apoyos, tanto con el agua como con la maquinaria. Las tomas de agua superficiales en Tonosí quedaron completamente terraplenadas por el terremoto. En las carreteras principales solo vi dos compañías atendiendo deslaves con dos cuadrillas para tramos de 57 y más de 60 kilómetros. Debería movilizarse toda la fuerza del país hacia acá para dar respuestas rápidas”, cuestionó el dirigente.
La devastación en la infraestructura habitacional es profunda. Cedeño reportó que en distintas comunidades de Los Santos, Guararé y Las Tablas hay poblados donde colapsaron de 50 a más de 103 viviendas, dejando a las familias en la intemperie.
En Tonosí, donde se registran réplicas cada 20 a 30 minutos —destacando sismos de gran intensidad la tarde del sábado y la mañana del domingo—, la población vive aterrada en potreros, patios y campos abiertos. Comunidades de hasta 100 personas se han agrupado al aire libre, sacrificando sus propios animales (vacas y cerdos) y compartiendo reservas de arroz para subsistir. Además, la pérdida de sanitarios y letrinas en terrenos de tierra suelta incrementa el riesgo de un problema de salubridad.
Ante la falta de respuesta oficial inmediata, los agremiados de Anagan han coordinado apoyos propios enviando camiones con agua embotellada y bolsas de comida, mientras que desde Panamá Oeste y Coclé se organizan colectas de víveres, leche para niños y medicamentos.
El panorama en Veraguas y la franja costera de Azuero
El impacto ambiental y estructural del movimiento telúrico también afectó a la provincia de Veraguas. Omar Spieguel, Presidente del Comité de Productores de Arroz del sur de Veraguas y Soná, relató la magnitud de los daños tras inspeccionar la zona del epicentro. “La península quedó partida de lado a lado por una falla gigantesca. No quedó ninguna edificación en pie en las cercanías; los accesos a los puentes se hundieron y las carreteras se separaron”, dijo Spieguel.
No obstante, aclaró que, aunque las vías están seriamente comprometidas, los campos de cultivo de arroz en el sur de Veraguas no sufrieron daños biológicos ni se registraron víctimas mortales entre las familias de los productores.
Para no agravar el estado de la capa asfáltica, Spieguel recomendó a los agricultores evacuar la cosecha utilizando camiones de carga ligera o con capacidad reducida. Al ser consultado sobre posibles riesgos de desabastecimiento a raíz de esta situación, respondió que “no debe haber”, porque “las zonas productivas están trabajando”
Por su parte, Edwin Pérez, productor de maíz, cebolla y ganado, diferenció los matices del desastre en Azuero: mientras las zonas montañosas de Las Minas, Los Pozos, Macaracas, Mariato y Tonosí sufrieron graves derrumbes por su topografía, en las franjas costeras de Herrera y Los Santos (Parita, Chitré, Ocú, Pedasí) las vías de penetración se mantienen transitables y las faenas del campo continúan. Sin embargo, el comercio en las urbes de Chitré y Los Santos se encuentra paralizado al 100 % debido al colapso de estanterías, vidrios y daños estructurales en los locales comerciales.
De acuerdo con datos del Ministerio de Desarrollo Agropecuario (MIDA) correspondientes al periodo agrícola 2025-2026, las provincias impactadas por el sismo conforman la columna vertebral de la seguridad alimentaria de Panamá. La concentración geográfica de sus rubros evidencia la magnitud del riesgo de desabastecimiento nacional:
“Tonosí es un área altamente productiva en lechería, carne, arroz, tomate y muchos otros rubros, y está incomunicado. No se ha podido llegar hasta allá y eso genera una profunda preocupación, porque la producción no puede salir”, advirtió Cárdenas, también presidente del capítulo de Panamá Oeste, tras mantener comunicación directa con el dirigente del gremio en Los Santos.
La declaración del Estado de Emergencia Nacional tras el sismo de 7.5 (Resolución de Gabinete N.° 108) libera hasta $100 millones para obras, vías y agua potable mediante contrataciones especiales vigentes hasta el 31 de diciembre de 2026. Según explicó el ministro de la Presidencia, Juan Carlos Orillac, los fondos se administrarán vía fideicomiso en el Banco Nacional bajo la fiscalización de la Contraloría.
Esta medida ejerce una presión sin precedentes sobre la región central y Azuero, zonas que ya se encontraban bajo alerta previa por las severas previsiones del fenómeno de El Niño, cuyas previsiones del Instituto de Meteorología e Hidrología de Panamá (IMHPA) apuntan a uno “muy fuerte” hasta febrero de 2027, para posteriormente comenzar a debilitarse. Para mitigar la sequía y la socavación de puentes en provincias como Coclé, Colón y Bocas del Toro, el Gobierno ya mantenía decretada una primera emergencia por $80 millones (Resoluciones N.° 80 y N.° 102-26, vigentes hasta junio de 2027).
El Terremoto asesta así un segundo golpe devastador sobre un sector productivo agobiado. El contraste entre ambas emergencias —que suman $180 millones en recursos extraordinarios— evidencia la extrema vulnerabilidad de un aparato agropecuario que, sin recuperarse de la crisis climática, ahora enfrenta el colapso total de sus rutas de abastecimiento.
Desde el Ministerio de Desarrollo Agropecuario (MIDA) informaron a La Estrella de Panamá que “la prioridad en este momento son los damnificados. Seguramente en esta semana se levante algún reporte por parte de Sinaproc”.