Terremoto aísla Tonosí y golpea la producción de carne y leche

  • 10/10/2026 14:57
El colapso de vías y el daño en los hatos amenazan el abastecimiento ganadero y agrícola; Panamá Oeste activa cadena de solidaridad

El terremoto de magnitud 7.5 registrado este viernes 9 de octubre en Panamá causó graves impactos en sectores clave de la producción agropecuaria nacional. El epicentro del perjuicio se concentra en el distrito de Tonosí, provincia de Los Santos —una de las zonas de mayor rendimiento en ganadería de carne y leche, así como en cultivos de arroz y tomate—, el cual permanece completamente incomunicado tras el colapso de sus vías de acceso.

La gravedad del escenario en Tonosí fue confirmada por Edwin Cárdenas, presidente del capítulo de Panamá Oeste de la Asociación Nacional de Ganaderos (Anagan), tras mantener comunicación directa con el dirigente del gremio en Los Santos, Armando Cedeño.

“Tonosí es un área altamente productiva en lechería, carne, arroz, tomate y muchos otros rubros, y está incomunicado. No se ha podido llegar hasta allá y eso genera una profunda preocupación, porque la producción no puede salir”, advirtió Cárdenas en declaraciones a La Estrella de Panamá.

El reporte inicial en las zonas afectadas confirma pérdidas materiales tanto en las viviendas de los productores como en la infraestructura de trabajo. Varias galeras de manejo y de ordeño sufrieron severos daños estructurales o colapsaron por completo, según detalló el productor de leche y cerdos.

A las pérdidas físicas se suma el impacto biológico y psicológico en los animales. Según Cárdenas, el ganado presenta cuadros de estrés severo debido a la alta sensibilidad de estas especies ante los movimientos telúricos.

Emergencia en la lechería: la urgencia del ciclo diario

Entre las distintas actividades del campo, la lechería enfrenta el riesgo más inmediato debido a la naturaleza perecedera y diaria de su ciclo productivo.

“El tema de la lechería es muy complicado, sobre todo porque es un rubro que no se puede dejar para mañana. La vaca lechera es un animal de rutina que produce leche todos los días. Y todo lo que se produce hay que entregarlo...”, afirmó Cárdenas.

La imposibilidad de trasladar el producto y la interrupción en las rutinas de ordeño amenazan la salud del hato ganadero en dos frentes críticos:

Riesgo sanitario en vacas: La acumulación de leche en las ubres desencadena mastitis, una afección inflamatoria grave que compromete la vida productiva del animal.

Impacto en las crías: El consumo excesivo de leche retenida por parte de los terneros genera diarreas severas y deshidratación acelerada.

“No poder ordeñar a las vacas en estas circunstancias, debido a que no se puede transportar ni entregar la leche, representa una situación delicada”, enfatizó Cárdenas. No obstante, indicó que, de acuerdo con la información brindada por Cedeño, ya se trabaja en la habilitación y mejora rápida de los caminos de acceso para ingresar a las zonas aisladas.

En Cañazas, campesinos también fueron afectados por la destrucción de sus viviendas de quincha.

Contraste en Azuero: aislamiento en la montaña frente a continuidad en la costa

El impacto del terremoto muestra matices según la geografía de la región de Azuero. Mientras los sectores cordilleranos registran derrumbes y bloqueos, la franja costera mantiene la operabilidad de sus vías.

Edwin Pérez, productor de maíz, cebolla y ganado, confirmó que las zonas montañosas de Las Minas, Los Pozos, Tonosí, Macaracas y Mariato sufrieron afectaciones severas debido a su topografía y proximidad al epicentro.

“Son áreas mucho más montañosas y, por ende, mucho más cercanas al epicentro. Sí hay afecciones con relación a derrumbes de camino y esas cuestiones”, indicó Pérez, señalando la urgencia de que el Estado intervenga las vías para reabrir el paso hacia los puntos de acopio y venta.

En contraste, Pérez explicó que en las partes bajas y costeras de Herrera y Los Santos —como Parita, Chitré, Ocú, Acal, Los Santos y Pedasí— las vías de penetración no registran daños. “Por aquí, en el área de Herrera y Los Santos, lo que son las partes pegadas hacia la costa, no hemos tenido daños de camino”, aclaró, añadiendo que en sus parcelas las labores continúan sin interrupciones.

“Estamos en el campo, estamos trabajando, estamos produciendo como se hace normalmente cualquier día de la semana”, afirmó Pérez.

Patrocinio Saldaña, productor de Calobre, señaló que la producción en esa zona “no presenta problemas y que las vías se mantienen en buen estado”. Sin embargo, indicó que “en Cañazas hay campesinos afectados por la destrucción de sus viviendas de quincha”.

Parálisis comercial en el centro urbano

Pese a la movilidad en las carreteras costeras, la actividad económica se encuentra virtualmente paralizada por los daños en los comercios locales. En ciudades como Chitré y Los Santos, establecimientos sufrieron caídas de estanterías y vidrios durante el remezón, forzando su cierre masivo.

“Prácticamente todos los comercios están cerrados. La economía interna en este momento, principalmente en el área de Chitré y Los Santos, está prácticamente al cero por ciento”, sostuvo Pérez.

Afectaciones en Panamá Oeste y Veraguas

El impacto del sismo también se extendió a otras provincias del país. En Panamá Oeste, Cárdenas reportó daños estructurales en cuatro o cinco viviendas de productores en la comunidad de Boca del Lurá, en Coclé, aunque sin reporte de caminos de producción colapsados en esa zona.

En Veraguas, dijo que los reportes procedentes de esta provincia confirman el colapso de rutas agrícolas en el área de Soná, lo que dificulta el tránsito de productos e insumos agropecuarios.

Respuesta gremial y trabajos de rehabilitación

Frente a la emergencia, la junta directiva y los agremiados de Anagan Panamá Oeste organizaron una colecta de víveres y enseres de primera necesidad. La distribución del cargamento se coordinará a través de la dirigencia de Los Santos y el municipio de Tonosí para atender a las familias afectadas.

En paralelo, cuadrillas gubernamentales y autoridades avanzan en las labores de despeje y rehabilitación de las vías terrestres, con el objetivo de restablecer el flujo de alimentos a la brevedad y mitigar el riesgo de desabastecimiento.

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