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27 de Sep de 2020

Internacional

Universidad peruana defiende su derecho a llamarse Pontificia y Católica

La Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP) rechazó una prohibición del Vaticano a usar la denominación "Pontificia" y "Católica"...

La Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP) rechazó una prohibición del Vaticano a usar la denominación "Pontificia" y "Católica", y advirtió, en un mensaje en su página web, que continuará empleando ese nombre amparada en las leyes peruanas.

"Tenemos el pleno derecho a seguir utilizando (ambos términos) mientras lo consideremos conveniente. Cualquier decisión que se tome al respecto es potestad de los organismos de gobierno de la propia Universidad", dijo su rector, Marcial Rubio.

"No es la mejor muestra de tolerancia y respeto a las libertades que se decrete que una universidad católica no puede llamarse como tal", precisó.

Rubio subrayó que la PUCP "es una institución constituida en el Perú que se rige por la legislación peruana y no por el derecho canónico" por lo que "tiene registrada la denominación de Pontificia Universidad Católica del Perú".

"Este es nuestro nombre oficial y a través de él somos reconocidos nacional e internacionalmente", remarcó."Por lo tanto, los bienes de la PUCP son propiedad de la PUCP y están protegidos por la Constitución y las leyes peruanas", añadió.

La decisión del Vaticano, que este lunes será analizada en una reunión de la Asamblea Universitaria, fue calificada como "lamentable para todos los que somos católicos y que termina haciendo daño a la misma Iglesia, especialmente en su relación con los jóvenes".

El sábado el Vaticano informó que prohibía a la PUCP, cuna de la Teología de la Liberación, usar los títulos de "Pontificia" y "Católica".

Fundada en 1917, la PUCP, en la que el sacerdote Gustavo Gutiérrez impulsó la Teología de la Liberación en la década de 1960, cuenta con 22.000 alumnos.

En un comunicado, el Vaticano indicó haber solicitado a la universidad desde 1990 que modifique sus estatutos, lo cual no tuvo lugar, lamentó la Santa Sede, que considera haberse visto "forzada" a tomar esta decisión.