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22 de Oct de 2020

América

Por qué Colombia quiere entrar en la OCDE

Para Colombia, la OCDE representa un cheque al portador para incrementar su inversión extranjera

El ansia colombiana de pertenecer a la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) ha condicionado la calificación de Panamá, país vecino y hermano, como paraíso fiscal.

Ha podido más la ambición de formar parte del exclusivo grupo que aglutina a los países más desarrollados del mundo, en torno a un código de ‘buenas prácticas’, que los lazos históricos y una larga y provechosa relación comercial con Panamá, ahora en riesgo.

Cumplidos 14 días desde la deshonrosa denominación, las naciones hermanas buscan sin éxito conocido una salida a un conflicto que pone en entredicho la reputación del sistema financiero panameño.

Ambas partes se han pronunciado, Colombia no sacará a Panamá de la lista gris y Panamá no modificará su legislación.

RAZONES

Algunos economistas opinan que la inclusión de Colombia en la OCDE la ayudará a mejorar su imagen mundial, estigmatizada por una tradición de violencia política, asociado, además al narcotráfico. Formar parte de una organismo elitista con un enorme peso en las decisiones de la economía mundial, serviría a Bogotá para atraer nuevo capital.

Tres días después de que Colombia declara a Panamá un paraíso fiscal, el ministro de Hacienda de Colombia, Mauricio Cárdenas, explicó claramente la estrategia durante una entrevista con CNN. Para ingresar ‘al club de buenas prácticas tributarias, tenemos que controlar la evasión, asegurarnos de que los colombianos que tienen activos en el exterior los reportan y los declaran a Colombia’, dijo el funcionario sobre la medida contra Panamá.

Entre otras consignas, la OCDE promueve políticas para lograr el crecimiento económico y la estabilidad financiera interna y externa, para evitar que aparezcan situaciones que pudieran poner en peligro su economía o la de otros países.

Respalda, además, los esfuerzos por reducir o suprimir los obstáculos a los intercambios de bienes y de servicios y a los pagos corrientes, a la vez que mantiene y extiende la liberalización de los movimientos de capital. La OCDE considera paraíso fiscales a los países ‘‘no colaboradores” en materia de información fiscal tributaria.

El Gobierno de Panamá ha rechazado categóricamente la acción de Colombia y ha defendido su sistema financiero alegando que un acuerdo de intercambio de información inmediata y automático, como el que se solicita, atenta contra sus normas territoriales, fundamentadas en la confidencialidad bancaria.

La decisión colombiana no sorprende al expresidente de la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá Adolfo Linares, quien ha señalado que ‘ellos (la OCDE) están detrás de Colombia, empujando esta medida. Quieren que ajustemos nuestras leyes para su beneficio y no el nuestro. Esto es inaceptable’.

Y es que la política de Colombia desde hace algunos años está encaminada a formar parte de la OCDE. El mismo presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, en abril de 2011 en una visita al Consejo del organismo en París, manifestó que para Colombia, formar parte de la entidad es un cheque al portador para incrementar la inversión extranjera en el país. ‘Es el club de las buenas prácticas’, dijo Santos para explicar su propósito.

‘Eso nos garantiza a los colombianos que no solamente les vamos a mejorar la calidad de nuestras políticas públicas, sino al mismo tiempo vamos a mantener esa calidad de aquí en adelante’, indicó.

INGRESO ES UN ERROR

Economistas como Jan Kregel, investigador del Levy Economics Institute of Board College de Estados Unidos, sostienen, en cambio, que Colombia comete un gran error al querer entrar a la OCDE, porque es para países con un grado similar de desarrollo.

La OCDE tiene exigencias nada fáciles de cumplir en igualdad social, tanto a nivel económico como educativo. De hecho, en el mes de marzo del presente año, su secretario general, el español Ángel Gurría, pidió a sus 34 miembros redoblar las estrategias de protección social a los desfavorecidos.

Colombia, que todavía no ha ingresado de manera formal al organismo, oficializó su intención de ser parte del grupo en octubre del año pasado con la implementación de mejores prácticas sociales, aunque su nivel de pobreza supera el 30%.

Saúl Pineda Hoyos, director del Centro de Pensamiento en Estrategias Competitivas de la colombiana Universidad del Rosario, mencionó a elcolombiano.com que un indicador clave en el que Colombia está completamente rezagado es el del papel de las instituciones, con altos niveles de corrupción.

Los índices de equidad social se parecen a países centroamericanos y del Caribe, apenas por encima de Haití, agrega.

Giovanny Reyes, profesor de la Escuela de Administración de la misma universidad, publica en el mismo medio digital que si Colombia quiere ingresar al grupo fiscalizador, tendría que pagar una ‘membresía millonaria’ y probablemente se le reduzca la ayuda humanitaria que le llega de Naciones Unidas, que desde agosto de 2010 a la fecha supera los $600 millones. ‘Solo por esto y más por los otros indicadores, Colombia sería el país más relegado de todos, con el mayor número de desplazados del mundo, sólo superado por Sudán’, indicó.