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21 de Jan de 2020

América

Guatemala: la era de nuevos fiscales

Son muchos los que han trabajado duro en Guatemala para lograr el triunfo de la razón, la ley y la justicia.

Son muchos los que han trabajado duro en Guatemala para lograr el triunfo de la razón, la ley y la justicia. Pero el papel de la fiscal general, Thelma Aldana, quien además es ser la jefa del Ministerio Público (MP) de Guatemala, encabeza esta mujer la investigación contra la red de corrupción sobre defraudación fiscal aduanera, conocida como ‘La Línea', que –junto a la Comisión Internacional Contra la Corrupción (Cicig), de la ONU- permitió que en pocos días el presidente Otto Pérez Molina renunciara al cargo tras perder su inmunidad, Alejando Maldonado (un discreto desconocido= se convirtiera en su nuevo presidente hasta enero del 2016, y que hoy en las urnas el pueblo guatemalteco pueda elegir libremente quién será el sucesor presidencial (entre 14 candidatos presidenciales) tras los días más inéditos de la historia guatemalteca.

Como un gran caballero de la Mesa Redonda de un rey medieval llamado Arturo, Thelma Aldana emerge en la visión hemisférica dispuesta a redimir la confianza de los pueblos de la región en sus instituciones. Sin caballos, sin armaduras pesadas y sin lanzas, Thelma Aldana se lanzó contra la corrupción y la injusticia que padecen nuestros países producto de redes clandestinas para evadir normas y ocultarse de fiscalizaciones, controles y auditorias deliberadamente mal hechas. Basta dijeron los indignados en las calles y ‘¡Basta¡' habrá dicho ella cuando tomó su cargo hace tan solo un año atrás. El General Otto Pérez Molina cayó en pleno uso de sus funciones presidenciales, acosado por las evidencias, luego de la detención de su vicepresidenta y, luego que el Congreso le quitara la inmunidad, el presidente renuncia y se entrega a la justicia. Sin alardes bufos tan propios de otros presidentes o ex presidentes en la región, que con su cobarde resistencia para enfrentarse a la justicia, resisten con inútiles argumentos y se acogen a cualquier cueva que los cobije como fugitivo. Lo que hoy celebra el pueblo guatemalteco con gran júbilo en las calles, y por supuesto en las urnas también, es la victoria cívica. Así se comportaron los que ganaron esta batalla y los que han sido derrotados. Recordemos que están en juicio son más de 100 personas que aguardan por sus respectivos procesos.

Según declaró la fiscal Aldana a CNN, ‘hoy existen más razones para confiar en la justicia en Guatemala'. El próximo martes, 8 de septiembre, el juez Manuel Ángel Gálvez decida si el ahora ex presidente Pérez Molina, será procesado.

Una nueva ola de jueces y fiscales están emergiendo en una sociedad más consciente de sus poderes. El fenómeno surgió con los acampados de Wall Street en Nueva York, y fuero más tarde replicando en diversas ciudades. En Guatemala los indignados levantaron un muro para proteger el trabajo minucioso de los fiscales, que demostraron que se puede hacer incluso si se trata de personas de tan alto perfil como era el caso de los investigados por el caso ‘La Línea'.

La fiscal Thelma Aldana se enfrentó sin protagonismo alguno a los poderes formales que estaban siendo investigados, y en muy poco tiempo fue directo al corazón de una nación a través de una nueva ética de funcionarios dispuestos a triunfar con su trabajo sobre todos los para luchar contra la corrupción. El expresidente Otto Pérez Molina cayó derrotado por las evidencias y unas semanas antes había sido detenida su exvicepresidenta.

Los que está ocurriendo en estos momentos en Guatemala es un hecho bastante insólito. Es un torbellino de acontecimientos nacionales que evidencian toda una nueva era de trabajadores por la justicia, no solo para ese país centroamericano, sino también para muchas otras naciones de América Latina.

Aldana ha logrado lo que muy pocos fiscales finalmente puede contar, conseguir pruebas contundentes que puedan llevar a juicio a presidentes o ex presidentes. Los altos personajes públicos suelen esconder sus vinculaciones detrás de una alambicada estructura criminal, difícil de esclarecer en la medida que se sirven de ‘subalternos sacrificados mediante el duro soborno'.

La asistencia directa y transparente de la Comisión Internacional para investigar contra la Corrupción, Cicig, en particular su comentado comisionado para este caso, Iván Velásques, fue un factor clave para comprender y armar este complicado caso. Todas las organizaciones de investigación aduanera entendieron que debían aliarse para destrabar la red delincuencial. Lejos de apoyarse en estériles argumentos soberanistas, decidieron avanzar audazmente en conjunto. Y dio resultado.