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18 de Oct de 2019

América

Comicios regionales en Ecuador perfilan presidenciales

El pulso electoral del 24 de marzo de 2019 no será en sí mismo reflejo de ninguna tendencia decisiva

Unos resultados adversos para el actual mandatario, Lenín Moreno, complicarían aún más a su Gobierno.

Las elecciones seccionales ecuatorianas de 2019 comenzarán a dibujar el mapa político nacional de cara a las presidenciales de 2021, en las que no está claro si participará el actual presidente, Lenín Moreno, y en las que la derecha conservadora buscará recuperar el poder que dejó en 2003.

El pulso electoral del 24 de marzo de 2019 no será en sí mismo reflejo de ninguna tendencia decisiva, pero en la siempre efervescente tradición electoral ecuatoriana -donde proliferan partidos y candidatos espontáneos- los resultados en Guayas, Pichincha, Manabí y Azuay aún pueden avanzar una idea de las preferencias de la población.

‘Se refleja únicamente con ciertas ciudades que son polos de desarrollo y que tienen una población electoral muy significativa, como la provincia de Guayas, con un 25 % del electorado, o la de Pichincha, con un porcentaje parecido', explicó a Efe el vicepresidente del Consejo Nacional Electoral (CNE), Enrique Pita.

‘Con eso, uno puede tener una idea muy clara del futuro electoral de este país', aclaró.

Entre las cuatro concentran más del 55 % de los alrededor de 13 millones de electores en el país, entre voto obligatorio y facultativo.

Pero más allá de las tendencias políticas generales, el verdadero problema que estos tendrán será la proliferación de listas, provocada por una mayor atomización del sistema político después de diez años de ‘correísmo' y por estrictas reglamentaciones electorales.

Pita indica que el fenómeno es parte de la ‘democracia', pero no oculta que para el CNE supone también mayores ‘desafíos'.

En Guayaquil, gobernada desde hace más de 20 años por el partido Social Cristiano, el número de listas en liza tras el cierre el viernes de las inscripciones supera la quincena, en comparación con las cuatro de 2014.

‘Una contienda electoral que pinta complicado', tituló este domingo el diario guayaquileño Expreso, al destacar que ‘a los electores les aguarda un 'bombardeo' de propuestas y los candidatos tendrán menos recursos para su promoción'.

En la provincia de Pichincha, de la que Quito es capital, la si tuación no es muy diferente, con más de 15 candidaturas tanto en las provinciales como municipales.

En general, y con cerca de 280 movimientos registrados, se espera una gran dispersión del voto, lo que dificultará la labor del CNE en el recuento y proclamación de ganadores, por no hablar de un serio problema de gobernabilidad después de la investidura.

‘Lamentablemente tenemos que admitir que falta cultura cívica en nuestro país respecto a participación y a actuar con responsabilidad en muchas ocasiones al momento de elegir', dice Pita al explicar la variedad de listas y candidatos.

Otro factor es la oscilación política de muchos de ellos por ‘falta de solvencia y compromiso político', lo que genera a su juicio un ‘caudillismo transitorio' en torno a personajes que hayan podido tener ‘15 minutos' de gloria.

La ley electoral establece además que si en dos elecciones una partido ‘no cumple con cierto porcentaje de votos' se puede ver ‘extinguido', lo que los obliga a participar de la mano de personajes que puedan aglutinar esos votos.

Todo ello dificulta enormemente la interpretación de los resultados regionales en una proyección nacional.

A Moreno, que el pasado febrero consiguió una crucial victoria en una consulta popular que lo desmarcó definitivamente de su predecesor, Rafael Correa, la prueba del 24 de marzo le servirá para reafirmar su capacidad de cambio al frente del partido de centro-izquierda Alianza País y terminar ordenadamente su legislatura en 2021.

El presidente ecuatoriano no ha manifestado interés en ser reelegido -de hecho, más bien al contrario-, por lo que desde hace meses se habla en el sistema político ecuatoriano de una candidatura ‘suprapartidista' encabezada por Jaime Nebot, el conservador alcalde de Guayaquil desde 2000.

De 72 años y ex candidato presidencial en dos ocasiones en la década de los noventa, Nebot se perfila como la gran esperanza de la derecha conservadora, que no ve a uno de sus representantes en el Palacio de Gobierno de Carondelet desde que, en 2003, lo abandonó Gustavo Noboa.

Emblemático representante del Partido Social Cristiano (PSC), que como tal solo ha tenido a dos presidentes, Camilo Ponce Enríquez (1956-1960) y León Febres Cordero (1984-1988), Nebot aún no ha confirmado su intención de aspirar a la presidencia de Ecuador, quizás porque también espera a las provinciales y municipales para conocer su predicamento.

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