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13 de Dec de 2019

América

'En Bolivia se consumó un golpe de Estado racista'

'La Decana' conversó en exclusiva con Pastor Segundo Mamani, actual embajador de Bolivia en Panamá, sobre la severa crisis política que vive la nación andina que ha dejado diez muertos y decenas de heridos

Pastor Segundo Mamani asumió en junio pasado como embajador de Bolivia en Panamá.Roberto Barrios | La Estrella de Panamá

Como un “derrocamiento racista y antindígena” calificó el jefe de la misión diplomática boliviana en Panamá, Pastor Segundo Mamani Villca, los acontecimientos que ocurren en su país tras la renuncia del presidente Evo Morales, luego de semanas de protestas postelectorales y la amenaza velada de las Fuerzas Armadas que le “sugirieron” dimitir.

Para el diplomático, abogado y expresidente del Tribunal Supremo de Justicia de Bolivia, desde lo legal como en lo político se trata de un “golpe de Estado” que “se fraguó por etapas” y tenían el objetivo de cambiar el gobierno “sin pasar por las urnas”.

“El golpe estaba planeado antes de la elecciones, la oposición de derecha ya había adelantado que desconocería los resultados si ganaba Evo Morales. Primero denunciaron fraude, luego exigieron segunda vuelta, pasaron después a pedir la renuncia del presidente; era solo parte de los objetivos para justificar sus acciones violentas”, señala Mamani, que considera que las manifestaciones no buscaban solamente una reclamación electoral sino “crear un clima de desestabilización” que precipitara la crisis.

El pasado domingo 20 de octubre se realizaron elecciones en las que el conteo ubicaba a Morales con un 45.28% mientras que el también expresidente y opositor Carlos Mesa mantenía un 38.16%, números que apuntaban a una segunda vuelta.

Ese mismo día, más tarde, se interrumpió la transmisión del conteo preliminar reanudándose posteriormente y colocando a Morales como ganador en primera vuelta; la oposición reclamó fraude mientras que el gobierno argumentó que el vuelco electoral fue por la posterior entrada del voto rural.

Desde entonces las diferencias políticas no hicieron más que profundizarse, con choques en las calles entre simpatizantes y detractores de Morales, cobrando particular relevancia la figura de Luis Fernando Camacho, empresario y líder opositor en el departamento de Santa Cruz, una de las regiones más ricas del país que a su vez concentra la mayor parte de las élites no indígenas de Bolivia, país compuesto mayoritariamente por población originaria.

.Roberto Barrios | La Estrella de Panamá

“El golpe estaba planeado antes de las elecciones, la oposición de derecha ya había adelantado que desconocería los resultados si ganaba Evo Morales (...) era solo parte de los objetivos para justificar sus acciones violentas”.

“El golpe se consumó con la participación de los llamados comités cívicos, que no son otra cosa que fuerzas de extrema derecha violentas, la principal está encabezada por Camacho, que ha mantenido una campaña de odio racial contra los indígenas y los pobres de Bolivia (...) utilizando el nombre de Dios y manipulando”, puntualizó el embajador, en referencia al polémico líder opositor que tras la renuncia de Morales ingresó al Palacio Quemado (presidencia) con la Biblia en la mano al tiempo que algunos simpatizantes quemaban la “whipala”, bandera tradicional de los pueblos indígenas en los Andes.

En cuanto a la auditoría solicitada por el propio gobierno de Morales a la Organización de Estado Americano (OEA), en principio rechazada por Mesa y cuyos resultados arrojó supuestas irregularidades en el proceso, el diplomático consideró que esta se manejó “políticamente” y que solo “agravó” las tensiones.

Dicho informe fue publicado el mismo día que el exmandatario hizo llamado a nuevas elecciones y los militares pedían su salida del cargo.

Sobre la ola de dimisiones dentro del oficialismo, Mamani denunció que algunos ministros, funcionarios y parlamentarios fueron “obligados” a renunciar. “Hay varios casos de miembros del Gobierno y militantes del MAS (Movimiento al Socialismo) que fueron chantajeados con el secuestro de sus familiares y amenazados con quemar sus bienes”, subrayó.

En opinión de Mamani, que en su juventud estuvo detenido por la dictadura de Hugo Banzer (1971-1978), el “destino de Bolivia” y los seguidores del expresidente masista será el de “resistir al golpe”.

“No olvidemos que vivimos una situación de lucha de clases (...) el destino de los pobres de Bolivia, Latinoamérica y el mundo es de constante batalla para lograr derechos y reivindicaciones (...) el pueblo va a resistir, sabemos que van a haber muchos problemas, muchos sacrificios pero es preferible hacerlo por la libertad, la democracia y por la soberanía del pueblo”, sentenció el funcionario, que por el momento continúa como representante del país andino en Panamá.

Al cierre de esta entrevista la diputada opositora y segunda vicepresidente de la Cámara alta de la Asamblea Legislativa boliviana, Jeanine Áñez, asumió como “mandataria interina” hasta que se convoquen nuevas elecciones.