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10 de Jul de 2020

América

La Villa Panamericana reabre como el gran hospital de Perú para el COVID-19

Han habilitado dos de los siete edificios, cada uno de hasta veinte pisos, que se encontraban deshabitados desde que en agosto pasado

Villa de los Juegos Panamericanos de Lima 2019
La organización Legado Lima 2019 que muestra a autoridades mientras reabren las puertas de la villa de los Juegos Panamericanos de Lima 2019.EFE

La villa de los Juegos Panamericanos de Lima 2019 reabrió este lunes sus puertas convertida en tiempo récord en el gran hospital de Perú para atender los casos del coronavirus COVID-19, con una capacidad de 900 camas ampliable a 3.000, que lo convertirían en el centro de salud más grande del país.

En apenas dos semanas se han habilitado dos de los siete edificios, cada uno de hasta veinte pisos, que se encontraban deshabitados desde que en agosto pasado finalizaron los Panamericanos, el mayor acontecimiento deportivo de América.

Allí se alojaron durante los Panamericanos unas 10.000 personas en las más de mil viviendas que se construyeron en un complejo de edificios inédito en el país.

En lugar de medallistas olímpicos como el luchador cubano Mijaín López, la velocista jamaicana Shelly-Ann Fraser-Pryce o el baloncestista argentino Luis Scola, ahora el complejo ha sido repensado como hospital de emergencia para albergar a los infectados con el COVID-19 que requieren observación y guardar cuarentena.

Los primeros infectados comenzaron a llegar este lunes en ambulancias a este complejo ubicado en el sur de la capital peruana, que con unos 10 millones de habitantes es el gran foco del coronavirus en Perú, con 639 casos de los 852 contabilizados a nivel nacional hasta el domingo.

PREPARADOS PARA LO PEOR

Con 18 muertos registrados ya en todo el país, el Gobierno ha preparado la Villa Panamericana para el peor de los escenarios: una rápida propagación de la enfermedad que desborde el débil, fragmentado y colapsado sistema sanitario, lo que multiplicaría las víctimas de manera exponencial como ocurre en Italia o España.

Eso es precisamente lo que quiere evitar a toda costa el Gobierno de Perú, uno de los que más rápido y de manera más drástica ha reaccionado a esta crisis, pues el 6 de marzo confirmó el primer caso de COVID-19 y el 15 de marzo, cuando apenas había 71 casos, decretó cuarentena general, toques de queda nocturnos y cierre de fronteras.

Actualmente hay una treintena de pacientes intubados con respiración artificial y el presidente de Perú, Martín Vizcarra, ya advirtió que la disponibilidad de ventiladores mecánicos en el país es limitada.

Además de las 900 camas con sus respectivos equipos médicos, en cada torre de la Villa Panamericana se han instalado áreas de referencia y admisión, Unidad de Vigilancia Intensiva (UVI), tópicos, salas de rayos X y de ecografía y un laboratorio.

A cargo están 250 profesionales del Seguro Social de Salud (EsSalud) entre médicos, enfermeras y técnicos, dotados con el equipo de protección completo para evitar los contagios, del que no hay aún suficientes para todo el personal sanitario del país.

EL HOSPITAL MÁS GRANDE DE PERÚ

En caso de necesitarse las 3.000 camas previstas en el peor de los casos, la Villa Panamericana casi doblaría en capacidad al Hospital Edgardo Rebagliati, el más grande hasta ahora del país con 1.700 camas.

El coste de esta acelerada transformación es por ahora de casi 28,5 millones de soles (cerca de 8,5 millones de dólares), una cifra muy menor a lo que valdría construir un hospital de esas dimensiones, y muy lejos de los casi 500 millones de soles (unos 150 millones de dólares) que costó la construcción de la Villa.

Para agilizar los trabajos de ambas torres se contó con un contingente de cerca de 200 militares de las Fuerzas Armadas del Perú, quienes se encargaron de instalar unas cien toneladas material y mobiliario hospitalario traído en una docena de camiones.

La velocidad de estos trabajos va acorde con el corto calendario que tuvo la construcción del complejo de viviendas, pues se levantó en menos de dos años en una prueba contrarreloj para quedar listos antes de que llegaran los primeros deportistas de Lima 2019.

OTRAS MEDIDAS

La Villa Panamericana no será el único centro médico especializado de Perú en el COVID-19, pues desde el pasado miércoles también funciona el Hospital de Ate-Vitarte, una instalación recién inaugurada que atenderá los casos más graves que requieran cuidados intensivos y ventilación mecánica.

Este centro situado en el este de Lima comenzó a funcionar con 50 camas, lo que amplió la capacidad de camas de UCI para pacientes con coronavirus en el país a 276, aunque el nosocomio dispondrá de 200 cuando esté completamente equipado.

Asimismo, el Gobierno también ha desplegado hasta nueve hospitales móviles en las principales ciudades para ampliar su capacidad hospitalaria.

Con estos centros, Perú parece uno de los países de Latinoamérica que mejor se ha preparado para el desafío del COVID-19, ya que también el amplio sector de sanidad privada del país se ha puesto a disposición de los requerimientos del Estado.