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25 de Jun de 2022

Mundo

Un acuerdo esperanzador

Después de 35 años de aislamiento, y padeciendo un durísimo régimen de sanciones desde el 2006, el régimen de los ayatolás ha asumido el...

Después de 35 años de aislamiento, y padeciendo un durísimo régimen de sanciones desde el 2006, el régimen de los ayatolás ha asumido el compromiso de limitar su ambicioso programa nuclear.

El acuerdo alcanzado supone que Irán tenga que frenar en los próximos seis meses la construcción del reactor de agua pesada de Arak, neutralizar las reservas de uranio enriquecido por encima del 20% (clave para la construcción de bombas atómicas), y aceptar las inspecciones del Organismo Internacional de Energía Atómica, para vigilar el desarrollo del Acuerdo. A cambio, EU y el resto de países se comprometen a no imponer nuevas sanciones a Irán, suspender los embargos del sector de metales preciosos, automóviles y petroquímico, autorizar la compra de petróleo iraní a pequeña escala o permitir que el país acceda mejor a las importaciones de alimentos o medicamentos. Todo ello supondrá un importante alivio para la maltrecha economía iraní.

A pesar de que el acuerdo, de cumplirse, puede abrir un nuevo horizonte de paz y estabilidad en la región, la mayor parte de la comunidad internacional lo ha acogido con optimismo y cautela. En todo caso, casi nadie duda de que si Irán implementa seriamente el acuerdo y lo desarrolla con transparencia, está llamado a convertirse en un actor fundamental en Oriente Próximo, inaugurando un nuevo orden en la región. Y esa es precisamente la cuestión que más preocupa a los tradicionales aliados de EU en la región, Israel y Arabia Saudita. La monarquía petrolera, junto con el resto de miembros del Consejo del Cooperación del Golfo, desconfía de la buena voluntad de Irán y piensan que los negociadores iraníes han engañado a EU y a la representante de la diplomacia europea, Catherine Ashton. Por su parte, Israel y sus tradicionales aliados del Partido Republicano estadounidense, consideran que el presidente Obama ha traicionado a su aliado histórico, cometiendo un grave error al confiar en un régimen que califican de terrorista, y al que acusan de estar tras los grandes males de la región. Sin embargo, la posibilidad real de dar una salida pacífica a una situación insostenible que conducía a una escalada permanente de enfrentamientos e inestabilidad, debería acogerse con esperanza por parte de la inmensa mayoría de Gobiernos del mundo.

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