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10 de Jul de 2020

Mundo

El mundo mira con desconfianza a China por el coronavirus

El virus reportado en diciembre estaba afectando a varias personas desde mediados de noviembre en Europa al estas visitar en octubre en Wuhan, China

Coronavirus
Gobiernos, empresas y particulares demandarán a China por daños, perjuicios y compensaciones.Pixabay

China está bajo fuerte presión para permitir una investigación independiente sobre el origen y la propagación del SARS-CoV-2 desde la ciudad de Wuhan. El nuevo coronavirus ha infectado casi cuatro millones de personas y matado 290,000 en 180 países. Pekín ha reaccionado tratando de censurar las críticas en el exterior como hace dentro de sus fronteras.

El presidente Donald Trump, su secretario de Estado, Mike Pompeo, y Larry Kudlow, asesor económico de la Casa Blanca, según la cadena CNN, han llamado a “docenas” de aliados en el exterior para impulsar una acción colectiva que obligue a China a rendir cuentas por esconder información sobre el origen del brote y la expansión de la pandemia.

“Estamos llevando a cabo investigaciones muy serias. No estamos contentos con China porque creemos que el virus podría haber sido frenado rápidamente y no se hubiera esparcido por todo el mundo. Cometieron un error horrible y no quisieron admitirlo”, dijo Trump en una entrevista con Fox News.

Alemania, Australia, Austria, Corea del Sur, Finlandia, Japón, Polonia, Reino Unido y Suecia han endureciendo su posición frente a China. La máxima representante de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, exigió una investigación para llegar al fondo del asunto. Gobiernos, empresas y particulares demandarán a China por daños, perjuicios y compensaciones.

Pompeo, exdirector de la CIA, marca el paso. “Puedo decirle que hay una enorme cantidad de pruebas de que esto vino de ese laboratorio de Wuhan”, dijo el domingo a la ABC. “El presidente Trump es muy claro, haremos rendir cuentas a los responsables”.

Pompeo habló del historial de China en infectar al mundo y administrar laboratorios de baja calidad. El último coronavirus chino fue el SARS que en 2002 y 2003 afectó al planeta.

Agresividad de China

Josep Borrell, alto representante de Política Exterior de la Unión Europea (UE), reconoció la semana pasada que China lo presionó para suavizar un informe sobre las campañas de desinformación promovidas por Pekín. “No cedimos”, afirmó.

El email de un alto funcionario comunitario citado por The New York Times aseguró que “los chinos nos amenazaron con reaccionar si publicabamos el informe”. The Washington Post editorializó: ante la “creciente beligerancia de China, el apaciguamiento y la censura no pueden ser la respuesta”.

Borrell anunció hace dos días que la UE presentará en la próxima reunión anual de la Asamblea General de la Organización Mundial de la Salud (OMS) un pedido para que se esclarezca el origen de la pandemia del COVID-19.

Un documento de los embajadores de la UE acreditados en la capital china, fue censurado por los medios de prensa comunista. El documento, una declaración con motivo esta semana del 75 aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial, fue enviado al periódico estatal China Daily. Antes de publicarlo la censura china eliminó un párrafo referente al origen en Wuhan de la pandemia mundial del coronavirus.

Los embajadores publicaron el artículo completo en inglés y chino en la web comunitaria y en redes sociales. Alemania, Francia e Italia protestaron públicamente, otros embajadores lo hicieron en privado y los más vulnerables ante Pekín guardaron discreta distancia con el incidente.

El gobierno alemán emplazó esta semana a China a dar una “clarificación del origen exacto” del nuevo coronavirus. La embajada china en Berlín mostró su irritación por la publicación de una demanda del diario Bild, el de mayor circulación en Europa, para que Pekín pague a Alemania $160,000 millones por los daños del coronavirus a sus ciudadanos, empresas e industrias.

El primer ministro de Australia, Scott Morrison, con el apoyo de la oposición parlamentaria, pidió un informe detallado a China sobre cómo se originó y se propagó el coronavirus. Pekín advirtió, en represalia, que podría dejar de comprar productos australianos y borrar al país como destino turístico. Canberra respondió dijo que “no se doblegará ante una extorsión y no negociará resultados sanitarios por resultados económicos”.

Pekín respalda una comisión especial dirigida por la OMS para que analice la experiencia de los 184 miembros y las lagunas en la reacción internacional para contener el coronavirus. La OMS —considerada como agencia de relaciones públicas de Pekín-— había propuesto que China la invitara a participar en las investigaciones sobre el origen animal del patógeno.

China se burla

En una entrevista con la agencia británica Reuters, Trump dijo que el manejo de la pandemia, demuestra que Beijing “hará todo lo que pueda” para hacerle perder la reelección en noviembre.

Acusó a Joe Biden, virtual candidato demócrata, de ser el favorito de los chinos por su fama de blando con la dictadura comunista. La campaña republicana está aprovechándose del pasado de negocios turbios de Hunter Biden con empresas de China, cuando Joe, su padre, era vicepresidente.

China emitió un video burlándose de Washington. Filtró, simultáneamente, un informe de seguridad nacional que advertía sobre el incremento de la chinofobia en el mundo y el aumento del riesgo de un enfrentamiento militar con Estados Unidos.

El video titulado “Había una vez un virus”, es una breve animación armada con piezas similares a Lego, que circuló a través de Xinhua, la agencia oficial del régimen comunista.

Muestra un guerrero del legendario ejército de terracota chino con una mascarilla y una figura de la Estatua de la Libertad, emblema estadounidense.

-Descubrimos un nuevo virus, dice el guerrero.

-¿Y qué?, responde la Estatua de la libertad. Es solo una gripe.

A medida que el guerrero advierte sobre el virus y cuenta la experiencia del brote en China, la Estatua de la Libertad reacciona despectivamente mientras se escuchan sonidos de las conferencias de prensa de Trump en las que minimizó la gravedad de la enfermedad.

-Siempre estamos en lo correcto, aunque nos contradigamos, responde la estatua.

-Eso es lo que amo de ustedes los estadounidenses, su consistencia, dice el guerrero.

Tras el video el régimen comunista filtró a Reuters un informe interno alertando que “el sentimiento global contra China está en su punto más alto desde la represión de la Plaza Tiananmen de 1989”. En referencia a la matanza de 10,000 estudiantes que exigían reformas. Estados Unidos y Europa impusieron sanciones a la venta de armas a China y transferencia tecnológica.

De acuerdo a Reuters, el informe fue presentado a inicios de abril por el Ministerio de Seguridad del Estado a los principales líderes comunistas, incluyendo a Xi Jinping.

El documento señala que Washington considera el ascenso de Pekín como una amenaza a su seguridad económica y nacional y un desafío para las democracias occidentales. China ve un escenario de amenaza a sus inversiones estratégicas en el exterior, entre ellas la nueva Ruta de la Seda, los negocios de empresas como Huawei y la tecnología 5G.

El medio de las tensiones, el viceprimer ministro, Liu He, jefe de los negociadores chinos, conversó por teléfono el viernes con Robert Lighthizer, representante de Comercio, y el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, para salvar la primera fase del acuerdo comercial bilateral firmado el 15 de enero pasado, cuando ya se sabía de la pandemia.

Bajo el acuerdo, China debe comprar en dos años $200,000 millones en bienes estadounidenses, entre otros, $50,000 millones en productos agrícolas, $50,000 en energía y $75,000 millones en manufacturas. Estados Unidos rebajará a la mitad los aranceles, dejándolos en 7.5%, para importaciones chinas por $120,000 millones.

Trump mantiene la presión para que China cese la piratería comercial y tecnológica contra empresas estadounidenses, devalúe su moneda, el yuan, y reduzca los enormes subsidios a empresas estatales.

Estados Unidos acusa a Pekín de agredir a Brunei, Filipinas, Hong Kong, Malasia, Taiwán y Vietnam, entre otros alados regionales de Washington, y de expansionismo en el Mar Meridional de China.

No "damas chinas"

China quieren imponer una amnesia colectiva sobre lo que realmente pasó con el COVID-19. Algo similar a lo que ocurre en octubre de cada año cuando llega el aniversario de Tiananmen. China no admite mención de esa masacre en internet y las redes sociales y está haciendo lo mismo con el coronavirus.

“China debe compensar al mundo por esta pandemia”, advirtió Trump. Lo definió como “un juego muy complicado” y dijo que “podría ser póker o ajedrez”. Pero “no damas chinas”.

Trump adelantó que Pekín debería pagar $10 millones por cada uno de los 80,000 estadounidense fallecidos por la pandemia. Las demandas de indemnización se concentran, por el momento, en el estado de Misouri y bufetes de abogados en Miami, Nueva York y Texas, que representan decenas de miles de ciudadanos en unos 60 países.

Los expertos en Derecho Internacional dicen que para llevar a China a juicio hay que buscar una jurisdicción como la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya.

De acuerdo al abogado británico Wim Muller, director de Derecho Internacional de londinense Chayham House, el Artículo 75 de la constitución de la OMS establece que si un Estado viola obligaciones de salud pública mundial, puede ser demandado por otro Estado ante la CIJ. Muller sostuvo que China debe enfrentar responsabilidades civiles al no cumplir con obligaciones internacionales cuando descubrió el virus en su territorio.

Representantes y senadores estadounidenses están preparando legislaciones para retirarle a China la inmunidad de que goza como gobierno extranjero, con el objetivo de que las autoridades competentes puedan denunciar a Pekín ante los tribunales estadounidenses.

Teorías conspirativas

¿Cuál es el origen del coronavirus? ¿Evolucionó en la naturaleza y después saltó entre especies o fue manipulado de forma artificial y deliberada en un laboratorio?

Según los servicios de inteligencia alemanes, citados por el diario berlinés Der Spiegel, el 3 de enero la Comisión Nacional de Salud de China ordenó que se destruyeran las muestras del virus. Emitió una “orden de no publicación” sobre todo lo relacionado con la enfermedad.

Adicionalmente la agencia de inteligencia australiana, denunció que China destruyó pruebas del virus en sus laboratorios, desapareció médicos y enfermeras y se negó a proporcionar muestras vivas a los científicos internacionales que están trabajando en una vacuna.

Por otro lado, hay informes de la aparición del virus en Europa antes de lo que se pensaba. Se comprobó que una mujer dio positivo en Milán el 20 de diciembre y un francés fue hospitalizado el 27 de diciembre con síntomas del COVID. Dentro del pelotón de 100 miembros de las Fuerzas Armadas de Suecia que estuvo dos semanas en octubre pasado en Wuhan durante los Juegos Militares Mundiales de Verano del 2019, varios enfermaron de lo que parecía una extraña gripe.

Las investigaciones indican que el ancestro común del virus que atacó Francia, Italia y Suecia, ya estaba en Wuhan antes del 24 de noviembre. Un documento oficial visto por el diario South Morning Post, de Hong Kong, data el primer caso en Wuhan el 17 de noviembre.

Botao Xiao y su esposa Lei Xia, investigadores de biomecánica molecular de la Universidad de Tecnología del Sur de China, publicaron el 6 de febrero un artículo de solo 684 palabras en el sitio ReseachGates, con millones de seguidores. El artículo, avalado por la Fundación de Ciencias Naturales de China, concluía que el coronavirus tuvo su origen en un laboratorio de Wuhan.

“Además de tener orígenes debido a la recombinación natural y a un intermediario, el coronavirus asesino probablemente tuvo su origen en un laboratorio de Wuhan”. Días después cuando comenzó a difundirse la noticia en las redes sociales chinas, el documento fue borrado de internet.

Richard Ebright, microbiólogo y experto en bioseguridad de la Universidad Rutger, en Nueva Jersey, defiende la probabilidad de un accidente de laboratorio. “Es considerable porque el laboratorio de Wuhan tiene normas de seguridad cuestionables, los estándares son laxos y deben ser más estrictos”, reconoció. Científicos estadounidenses y franceses que tenían contacto con el laboratorio de Wuhan vieron interrumpidas esas comunicaciones en enero.

El diario británico The Sun publicó fotos de investigadores chinos del laboratorio de Wuhan manipulando murciélagos sin protección ni medidas de seguridad necesarias. Las fotos fueron borradas de la página web del laboratorio en los últimos días. El periódico calificó las fotos como “escandalosas”. Las fotografías muestran a investigadores sin máscaras faciales, ni gafas de seguridad o guantes de protección, recogiendo muestras fecales de murciélagos.

A principios de abril el diario estatal China Daily publicó unas fotos del instituto de Wuhan que mostraron el sello roto de una cámara con 1,500 cepas de virus, incluida el coronavirus del murciélago vinculado con la pandemia actual. Las imágenes fueron borradas posteriormente del archivo del periódico.

El Times, tras hablar con oficiales estadounidenses que han podido leer informes clasificados de la agencias de inteligencia, concluyó que ambas teorías son compatibles. Existe la posibilidad de que un animal fuese infectado con el virus en el laboratorio y después de que un trabajador del laboratorio se contagiase, el espécimen fuese destruido.

Hay quienes aseguran que la paciente cero fue Huang Yanlijng, una antigua alumna del Instituto de Virología de Wuhan, cuyo paradero es desconocido.

“Guerrero Lobo”

El endurecimiento de la retórica china indica la gravedad del peligro que los dirigentes de Pekín anticipan a su posición global. La respuesta ha sido una dura retórica nacionalista, asistencia sanitaria internacional con la exigencia de gratitud y amenazas económicas.

Cada entrega debe ser coreografiada con de propaganda. Líderes de Estado amigos besando y jurado lealtad a la bandera de China, calles llenas de banderas y afiches de gratitud a la amistad con China. Anuncio en los diarios locales y tuiter, cuantas redes sociales existen y llamadas telefónicas de agradecimiento a Pekin,

The New York Times definió como “Guerrero Lobo”, ese estilo diplomático agresivo estimulado por la cúpula del régimen y el poderoso Departamento de Propaganda del PCCh. El brazo ejecutor es una generación de diplomáticos jóvenes, ambiciosos y sedientes de poder, que están mostrando su lealtad a Pekín con mensajes desafiantes y amenazadores en los países donde han sido designados.

“Hay un nuevo tipo de diplomáticos chinos que parecen competir entre sí para ser más radicales y, a la larga, insultar al país en el que están destinados”, dijo al Times, Francois Godement, asesor principal para Asia del Institut Montaigne, con sede en París.

Las reacciones de diplomáticos chinos en Alemania, Australia, Francia, Brasil, Chile, Holanda, Perú, República Dominicana, por citar algunos, son un reflejo de esa nueva conducta confrontativa.

Zi Zhongyun, de 89 años, experto sobre Estados Unidos de la Academia China de Ciencias Sociales, dijo que con esa mentalidad de confrontación -escondida detrás del seudo patriotismo, impreso por Pekín en esta pandemia- “será imposible que China ocupe su lugar entre las naciones civilizadas modernas del mundo”.