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- 08/10/2026 19:24
El pulso entre el Poder Judicial de Brasil y la ultraderecha sumó este miércoles 8 de octubre un capítulo definitivo. El Tribunal Supremo Federal (STF) determinó que el exdiputado Eduardo Bolsonaro, uno de los hijos del expresidente Jair Bolsonaro, comience a cumplir de inmediato la condena de cuatro años y dos meses de prisión a la que fue sentenciado por el delito de coacción a la Justicia, tras agotar todos sus recursos de apelación.
La agencia de noticias EFE informó que la orden, dictada por el magistrado Alexandre de Moraes, instructor del caso, establece que la sentencia adquirió la condición de “cosa juzgada”, volviéndola firme e inapelable. Como consecuencia directa, De Moraes dispuso la inclusión en la nómina de prófugos con orden de captura vigente y ordenó la anulación de todos los pasaportes emitidos a su nombre.
El expediente judicial detalla que Eduardo Bolsonaro intentó instrumentalizar relaciones políticas en Estados Unidos —país donde se instaló el año pasado alegando ser víctima de una “persecución política y judicial”— para presionar a los tribunales de su país. Dichas maniobras buscaban frenar el juzgamiento por golpismo contra su padre, Jair Bolsonaro, quien finalmente fue condenado a 27 años de cárcel.
El caso sienta un precedente de alta atención para América Latina sobre los límites del cabildeo internacional y la injerencia política en procesos judiciales soberanos. A esta condena firme se le suma una sanción accesoria de inhabilitación política por 12 años, medida que mantendrá al exlegislador al margen de la vida pública formal hasta 2038.
La ejecución de esta orden de captura irrumpe en un momento de máxima polarización política. Su hermano, el senador Flávio Bolsonaro, disputa la jefatura de Estado tras ubicarse a la cabeza en la primera vuelta presidencial con un 47 % de los votos, frente al 45 % obtenido por el presidente progresista Luiz Inácio Lula da Silva, quien busca la reelección.
Pese a su compleja situación legal, que incluye la destitución en septiembre de su cargo en la Policía Federal por abandono de puesto y una pena adicional de un año por difamación, Eduardo Bolsonaro ha mantenido un rol activo en la contienda política. Sus abiertas aspiraciones de asumir la Cancillería en un eventual gobierno de su hermano convierten esta orden judicial en un factor de alta tensión para la recta final del balotaje del próximo 25 de octubre.