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19 de Sep de 2020

Nacional

Delincuencia sin control en las calles

PANAMÁ. Desde el miércoles los delincuentes parecen haber tomado el control de las calles, principalmente en las ciudades de Panamá y C...

PANAMÁ. Desde el miércoles los delincuentes parecen haber tomado el control de las calles, principalmente en las ciudades de Panamá y Colón.

Una cadena de robos y crímenes que se incrementó en las últimas horas, alimentan la sensación de inseguridad en la población. “Ya uno no se atreve a salir”, dice una testigo de uno de estos hechos al comentar la avanzada criminal.

Desde el miércoles en la mañana los maleantes han hecho de las suyas. Ese día un supuesto agente de seguridad llegó a un cajero en Plaza Conquistador en la Vía Tocumen, asegurando que tenía que reparar el sistema de alarma del sitio.

El hombre portaba el uniforme de la agencia G4, de seguridad y le aseguró a otro agente que custodiaba el sitio su “misión”. Eran cerca de las 10 de la mañana, el que estaba de turno no sospechó nada y permitió la “reparación”. Así el sujeto logró llevarse 90 mil dólares tranquilamente. El robo se descubrió en la tarde cuando otro grupo llegó a realizar la reparación. Por el caso hay cuatro personas detenidas, pero el audaz ladrón sigue prófugo.

El jueves la delincuencia escribió nuevas páginas. Eran poco más de las 4:00 p.m. cuando dos hombres armados entraron en la sucursal de Elektra Noreste en Plaza Carolina, amenazaron a las dos cajeras que estaban de turno y se llevaron unos 5 mil dólares en efectivo. Es la segunda vez en menos de tres meses que asaltan el sitio.

Al mismo tiempo en Colón otros ladrones asesinaron a la comerciante Kwei Yung Chenung de 68 años con cinco balazos, cuando salía del banco HSBC en Calle 11 y Avenida Balboa. Su esposo Chi Hosan Lee de 60 años, fue herido. Fueron despojados de un maletín con más de 40 mil dólares. Uno de los sospechosos fue capturado horas después en una casa de la Calle 13. En la persecución policial tiró el maletín y una calibre 38.

En Panamá Oeste, el cadáver de Enrique Tuñón, quien residía en Capira, fue encontrado cerca de San Carlos. El cuerpo sin vida (por posible ejecución) fue hallado a unos metros del taxi que conducía y que estaba estrellado contra una cerca. Nadie está detenido por el caso.

Ayer viernes la violencia criminal siguió su avance. A plena luz del día cinco hombres se enfrentaron a tiros en Plaza Mirage en la Tumba Muerto, resultando uno de ellos con heridas de gravedad y que después falleció en el hospital.

Más tarde otro tiroteo cerró la jornada. Una mujer, presumiblemente por encargo, le disparó a dos venezolanas.

El asunto empezó cuando la atacante, acompañada de un hombre, persiguió y disparó al Toyota Yaris color blanco, donde viajaban las venezolanas.

La pareja de agresores interceptó el carro de las extranjeras y luego la mujer se bajó disparando e hiriendo a una de las víctimas en una pierna, mientras que la otra fue herida en un ojo. La pistolera y conductor se dieron a la fuga.

La Policía y las autoridades de Gobierno y Justicia no se han pronunciado aún sobre esta nueva ola de crímenes y violencia, pero la ciudadanía siente que los maleantes tienen el control.

Para Rafael Zevallos, que dirige el grupo de Jóvenes en pro de la Seguridad Ciudadana, la razón es simple: el gobierno está 100% equivocado. “Todo el país le ha señalado que hay otras medidas más necesarias que aplicar las leyes DDD. Pero ellos hacen oídos sordos”.

Zevallos se refiere a las medidas que el Gobierno adoptó en agosto pasado bajo el argumentó de que la raíz de todos los males en seguridad es el narcotráfico. Las leyes DDD, dice, “no están relacionados con el crimen común”. Añade que para enfrentar ese flagelo es necesario motivar y equipar a la Policía con lo mejor.

“Pero también hay que ponerle atención al sistema carcelario”, agregó el dirigente, pues según él, en las cárceles quien no se hace mejor maleante, “se fuga o se escapa”. El asunto es que mientras el gobierno se niega a llevar consultas los leyes DDD, la situación de la seguridad ciudadana está cada vez más fuera de control y la ciudadanía se siente a merced del crimen.