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16 de Jan de 2021

Nacional

Una semana, tres creencias

PANAMÁ. En el interior de la Catedral Metropolitana, un niño juega con los cirios que decenas de devotos han ido encendiendo en el tran...

PANAMÁ. En el interior de la Catedral Metropolitana, un niño juega con los cirios que decenas de devotos han ido encendiendo en el transcurso de la tarde. Varios fieles se han agrupado alrededor del altar conocido como el “Monumento”, que simboliza el sepulcro, donde fueron depositados los restos de Jesús después de la crucifixión. Algunos se arrodillan frente al improvisado tabernáculo, mientras que otros oran de pie, después de depositar unas monedas en una urna plateada.

“Ahora mismo, ellos le están rezando a nada”, explica un señora morena y regordeta que administra un quiosco ubicado enfrente de una de las entradas laterales de la Catedral. La aseveración de la vendedora de libros de plegarias, entre otros artículos, está bien fundamentada, sobre todo si se toma en cuenta que el altar a esa hora se encuentra vacío. Una vez concluida la eucaristía, el “Santísimo Sacramento” será trasladado, en medio de una nube de incienso, por el sacerdote hasta el “Monumento”, donde permanecerá hasta la comunión del Viernes Santo.

Esta ceremonia se repetirá, minutos más tarde, en la Iglesia San José. Un par de antiguos abanicos giran sus aspas en un inútil esfuerzo por contrarrestar el calor reinante. Una creyente se arrodilla hasta posar su frente en el piso, con una intensa devoción que pareciera conmover incluso a la silenciosa efigie de la Virgen.

PASCUA JUDÍA

Si bien durante estas fechas la espiritualidad de los católicos se vuelca hacia una celebración comunitaria, expresada en los actos litúrgicos que tienen lugar en las iglesias o en las procesiones, en el caso de la comunidad judía la celebración tiene lugar a puertas cerradas, en el seno del hogar.

“Es la fiesta hogareña más importante del calendario hebreo”, subraya Gustavo Kraselnik, rabino de la Congregación Kol Shearith Israel, haciendo referencia al “Pésaj”, mejor conocida como la Pascua Judía.

También conocida como Fiesta de la primavera, este año la “Pésaj” ha coincidido con la Semana Mayor de los católicos. La festividad comenzó el miércoles pasado, con la realización de la tradicional cena del “Séder”, que se hace para conmemorar la liberación del pueblo de Israel de la esclavitud egipcia. Durante esta cena, que constituye el ritual más importante dentro de las celebraciones de la Pascua Judía, se acostumbra a relatar las historias recogidas en el libro del Éxodo. “La Biblia nos llama a contar a nuestros hijos lo que Dios hizo por nosotros cuando nos sacó de Egipto”, explica Kraselnik.

El “Séder” se lleva a cabo durante las dos primeras noches del “Pésaj”. Las familias judías se reúnen alrededor de la mesa familiar para degustar la comida típica de estas fiestas, que incluye el matzá o en el pan ázimo (sin levadura), de la que se originó la hostia católica. “También se consumen hierbas amargas que evocan el sufrimiento de los esclavos, y una mixtura de manzanas y nueces, que hace alusión a la argamasa empleada por los judíos para construir las pirámides”, agrega.

Además de las platillos tradicionales, se acostumbra a ingerir cuatro copas de vino en recuerdo “a las cuatro promesas de la liberación divina que aparecen en el Éxodo”. Una de estas copas es ofrecida al profeta Elías, que de acuerdo con la Biblia retornará algún día para anunciar la “llegada de la época mesiánica”.

Al igual que en la fiesta de Pentecostés, durante el “Séder” se recita el “Hallel”, un conjunto de salmos de agradecimiento y alabanza a Jehová.

La Pascua Judía se prolonga por siete días en Israel y ocho días si es festejada en el extranjero. Durante estos días está prohibida la ingesta de alimentos derivados de cereales fermentados.

Antes del año 70 d.C., durante la cena pascual se solía comer carne cordero, el cual era sacrificado para la ocasión. Aunque hoy en día no se consume carne de este animal durante la cena pascual, el rabino comenta que en la mesa del Séder todavía se “coloca un pata de cordero o de pollo” en recordación de aquella época.

LAS CINCO ORACIONES

Sobre la cúpula de la mezquita Medina, una “media luna” dorada, signo inconfundible de la fe islámica, resplandece bajo el Sol de la tarde. Son pasadas las 6:00 p.m. y por las calles de Vista Hermosa se puede observar a hombres de prominente barba vestidos con una especie de túnica y un sombrero triangular que acuden a una de las 5 oraciones que todo musulmán debe realizar cada día.

Antes de ingresar a la mezquita, todo musulmán debe retirarse los zapatos. A esta hora de la tarde encontramos a varios niños en el lugar. Uno de ellos, al ser captado por uno de los fotógrafos de La Estrella en el acto de lavarse las manos, pies y rostro, nos solicita que subamos la foto a “Facebook”.

Luis Ibrahim, representante de la comunidad islámica de la provincia de Colón, explica que “los musulmanes pasan los días de la Semana Santa como los demás días del año”. “Practican sus 5 oraciones diarias, laboran en los fechas laborales y aprovechan los días festivos para convivir con sus familias, amigos y vecinos”, agrega.

Aún así, el Islam considera a Jesús como uno de los cinco profetas mayores, junto con Noé, Abraham, Moisés y Muhámmad. “En el Corán, Dios dice que Jesús no fue crucificado. También niega que viniera a la Tierra con el propósito de cargar sobre sí los pecados de Adán, Eva y toda la humanidad”, señala Ibrahim.