Temas Especiales

22 de Ene de 2022

Nacional

Niños pobres piden “justicia” en la Corte

PANAMÁ. Eran por lo menos 50 niños. La más chiquita, Jerusalén Samuel, tenía solamente 5 años. Marco Rojas, 9, llevaba una camiseta que ...

PANAMÁ. Eran por lo menos 50 niños. La más chiquita, Jerusalén Samuel, tenía solamente 5 años. Marco Rojas, 9, llevaba una camiseta que decía, “Gracias a Dios por Wilson Lucom”. Subían la loma hacia la Corte Suprema de Justicia bajo el fuerte sol de las 9:30 a. m.

Pararon en el arroyo frente a las escaleras de la Corte. Comenzaron a gritar, con alegría y sin ira, “¡Justicia, Justicia!” mientras unos desdoblaron dos carteles blancos: “MAGISTRADO ALBERTO CIGARRUISTA, GRACIAS”; “MAGISTRADOS HARLEY MITCHELL Y OYDEN ORTEGA, JUSTICIA”. Venían en busca de su patrimonio.

Se trata del testamento de Wilson Lucom, diplomático e inversionista norteamericano, quien murió aquí en junio del 2006, dejando la mayoría de su fortuna, estimada en 50 millones de dólares, a una fundación cuyo propósito es alimentar niños pobres en Panamá. Su viuda trata de nulificar el testamento, y el caso ha llegado a la Corte Suprema.

“Desde Amador Guerrero a Martinelli, ningún panameño ha hecho lo que hizo este gringo, legar su dinero a los pobres de nuestro país.”

Así dijo Héctor Ávila, dirigente chorrillero y coordinador de la marcha. “En la finca del señor Lucom en Coclé se puede hacer un resorte que genere riqueza, para hacer su legado permanente. Es necesario. Un alto porcentaje de niños sufren de desnutrición”.

Según UNICEF, el organismo de las Naciones Unidas que vela por el bienestar de la niñez, “Panamá es uno de los dos países América Central que han experimentado un aumento en la desnutrición crónica de los menores de cinco años. La desnutrición afecta aproximadamente al 19% de la población”.

Era la segunda marcha que Ávila ha organizado con la esperanza de persuadir a los magistrados fallar a favor de los niños. “El 22 de mayo de 2008 estuve aquí con un grupo de niños,” dijo a representantes de los medios. “ Ese mismo viernes me pegaron cuatro tiros”. Vincula el ataque con el caso Lucom “¿Qué más puedo pensar? ¡50 millones son 50 millones!”.

Alrededor de las 10:30 a.m., con el permiso de oficiales de seguridad del Órgano Judicial, los niños cruzaron la calle y subieron las escaleras. Iban felices. Estaban tomando parte en la formación del destino del país. Mientras la mayoría esperaba allí, Ávila con algunos niños, subieron a la oficina del secretario de la Sala Civil.

Según Ávila, los recibió el licenciado Eligio Marín, quien les dijo que un proyecto de fallo, que decidirá quién va a administrar la fortuna del difunto está circulando entre los tres magistrados. Las posibilidades solo son dos: Su viuda o su abogado norteamericano, Richard Lehman.