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19 de Apr de 2021

Nacional

Panamá, un país con muchos hipertensos

PANAMÁ. Una de las tantas especialistas en alta cocina que gravitan en la programación de la televisión pagada local define este conocid...

PANAMÁ. Una de las tantas especialistas en alta cocina que gravitan en la programación de la televisión pagada local define este conocido y doméstico mineral como ‘el que le pone el sabor a la vida’.

Añadir sal a los alimentos ha sido una de las formas tradicionales de alargar su conservación.

En nuestro país, se estima que una persona consume entre 10 y 15 gramos de sal diarios. Aproximadamente la mitad de esta cantidad proviene de los alimentos elaborados industrialmente y el otro 50% lo añade el consumidor en la cocina o en la mesa, sin ningún tipo de medidas.

LO QUE DICEN LOS EXPERTOS

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que en el 2005 murieron a causa de enfermedades crónicas 35 millones de personas, lo que corresponde al 60% del número total de defunciones (58 millones) en ese año. De todos los fallecimientos por enfermedades crónicas, el 30% se debieron a enfermedades cardiovasculares.

Los estudios explican que cuando las funciones cardíacas y renales están perturbadas, el trastorno se refleja en la retención de agua. Si esta retención es importante, se traducirá primero en los tobillos y más tarde en piernas, muslos y abdomen.

LOS NÚMEROS NO MIENTEN

Cerca del 80% de las muertes debidas a enfermedades crónicas tuvieron lugar en países de ingresos bajos y medianos, como el nuestro. Además, se sabe que el 80% de los casos de cardiopatía, accidente cerebrovascular y diabetes de tipo II y el 40% de los casos de cáncer pueden prevenirse mediante intervenciones de bajo costo y rentables.

ALTA MORBILIDAD

Datos de la Fundación Cardiológica de Panamá reflejan que Panamá cuenta con aproximadamente 450 mil ciudadanos con problemas de hipertensión. La organización también destaca que el 35% de las muertes en el país es por causa de esta enfermedad.

Como si esto fuera poco, otros estudios científicos revelan que una dieta con mucha sal eleva en un 10 por ciento el riesgo de cáncer de estómago.

Fumadores, diabéticos y obesos ven agravada cualquier disfunción del organismo.

Por otro lado, la osteoporosis también se convierte en protagonista, ya que la salida de sal por la orina produce la desmineralización de los huesos.

¿QUÉ HACER?

Las recomendaciones de los dietistas y cardiólogos apuntan hacia la disminución radical de este mineral de nuestros alimentos.

Por ejemplo, el pan es una fuente considerable de sal.

Una sopa enlatada contiene más del 50% de la cantidad de sal recomendada por día.

Los mismo ocurre con la mantequilla de maní, un paquete de papitas fritas, pop corn, las ‘gallinitas’, el jamón y el ketchup.

Se debe moderar el consumo de alimentos encurtidos, conservas, productos salados (bacalao, carnes, etc.), sodas y cervezas; así como saborizantes artificiales para las comidas (condimentos industriales y caldos concentrados).

Utilizar más los condimentos naturales, como el comino, orégano, cebolla, ajo, romero, albahaca, apio, perejil y la cebollina, entre otros.

CUIDE MÁS A LOS NIÑOS

Lo más importante: reduzca el uso de la sal en los alimentos que ingieren los niños.

Estudios clínicos en las últimas décadas han demostrado que el riesgo de hipertensión arterial asociado al consumo de sal se inicia precozmente en la vida, incluso en etapa preescolar.

Además, puede dañar la densidad mineral ósea de los huesos en niñas en edad escolar. Otra novedad es que las niñas de raza blanca y negra metabolizan tanto el sodio como el calcio de forma distinta, lo que explica las diferencias en hipertensión u osteoporosis registradas en ambas razas