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28 de Jan de 2021

Nacional

Un espacio más para la mujer latina

En pleno siglo XXI aún existen serias contradicciones que no coinciden con las llamadas democracias y libertades mundiales.

En pleno siglo XXI aún existen serias contradicciones que no coinciden con las llamadas democracias y libertades mundiales.

La violencia psicológica, sexual y física es una realidad presente en cada uno de los países del mundo. Panamá no escapa a eso. Somos parte de esa desigualdad de derechos, más una delgada capa de falsedades y espejismo de igualdad.

El pasado jueves en la casa ONU de Panamá, ubicada en la Ciudad del Saber, se inauguró el Centro Regional ONU Mujeres para América Latina y el Caribe.

En una ceremonia colmada de damas en su mayoría, se hizo la presentación oficial del centro, que tiene como objetivo que se hagan realidad muchas de las normas que protegen a la mujer.

Con respecto al tema, La Estrella entrevistó a la venezolana Moni Pizani, directora del Centro Regional para ONU Mujeres de América Latina en Panamá. Con un recorrido de más de 30 años en busca de las mejoras a nivel de participación política de la sociedad y los derechos de genero, Pizani nos explicó la importancia de este día para ella y para las familias y mujeres latinoamericanas.

‘Yo empecé a trabajar en esto cuando estudiaba derecho y me vinculé con la infancia de mi país. Cuando me gradué de abogada, empecé a trabajar en el Instituto Nacional del Menor. Después de pasar ocho años trabajando allí, me di cuenta que si realmente queríamos hacer cambios debíamos invertir en las mujeres’, expresó con seguridad Pizani.

Su recorrido no ha sido corto ni fácil. Esta mujer tiene a cargo trabajar en proyectos que hagan realidad los derechos de los que hablan las normas, leyes y hasta las constituciones en el plano laboral, familiar y diario de cualquier mujer.

Pizani nació y trabajó en un país que tiene una de las constituciones más avanzadas de América Latina. Venezuela es el único país del Cono Sur que habla de ‘él’ y ‘ella’ después de intensas luchas de organizaciones sociales por los derechos de la mujer.

‘Tenemos varias constituciones de América Latina que están avanzadas. La de Venezuela es una de ellas, porque fue una lucha del movimiento de mujeres. Es una constitución que tiene un lenguaje género sensitivo, porque el lenguaje tiene mucha importancia’, explicó Pizani.

Un ejemplo, según Pizani, es que el lenguaje tiene un peso muy importante en nuestra cultura. Esto se nota cuando las niñas no se veían reflejadas como presidentes, pero sí se hablaba de secretarias y maestras. Nunca presidenta.

‘El lenguaje no es inclusivo si sólo se habla de ‘él’’, enfatizó la venezolana, que después de graduarse como abogada inició un camino de lucha desde varias instituciones y redes sociales en su país, siempre con el objetivo de crear espacios de participación en la sociedad que construyeran cambios, pero también responsabilidad civil en cuanto al presente y futuro de los derechos sociales.

SEAMOS RESPONSABLES

En Panamá, aunque se sale a la calle para exigir por los derechos y abusos de poder, no se ve un avance de las organizaciones sociales en cuanto a la construcción de estos derechos que una las necesidades de mujeres, niños y hombres, más allá de diferencias partidistas e ideologías. Discutir nuestros problemas y necesidades sin mirar al exterior es una realidad lejana en nuestro Panamá.

‘Cuando te decía que mis temas de interés son las mujeres y el de la participación, es lo que señalo en un libro que escribí Habitar y ejercer ciudadanía y esa es la gran pregunta, ¿nosotros somos solo habitantes de ciudades y pueblos o realmente ejercemos nuestros derechos?’, se cuestiona Pizani.

Y agregó: ‘Todo pasa por eso. Cuando nosotros somos ciudadanos tenemos un rol muy importante que cumplir, pero hay que trabajar en todos los niveles: las instituciones, el Estado, el Gobierno y las instituciones tienen una gran responsabilidad, pero nosotros como ciudadanos y ciudadanas tenemos una aún mayor, ya que debemos obligar a los gobiernos a que cumplan sus compromisos sociales’.

RETOS

En 1975 se celebró la primera conferencia por los derechos de las mujeres, y desde aquel momento hasta ahora nosotros podemos ver cambios muy importantes, como marcos normativos, legislativos y constitucionales.

Aún existe una gran brecha entre lo normativo y lo real. Y esto es así a nivel global, según explicó Pizani, ya que las cifras señalan que tres de cada cinco mujeres en el mundo sufren de violencia de género.

Mujeres de países desarrollados, subdesarrollados y en guerra padecen de violencia —ya sea sicológica, sexual o física—; varía según el país, pero en fin es uno de los mayores retos a nivel social de las democracias del mundo.

Actualmente en Latinoamérica son pocos los países que contemplan la igualdad de género en sus constituciones: Colombia, Venezuela y Ecuador están en ese camino, aunque todavía quede mucho por construir.

No es casualidad que estos países cuenten con complejos y movimientos sociales bien desarrollados, que a años de exclusión institucional han venido a crear los espacios para la discusión de sus realidades, desde las bases para luego realizar propuestas a niveles legislativos, porque sólo con las luchas nacen los cambios.

ONU mujeres es un ejemplo de ello, hacía años que se realizaban aportes para las mujeres y niños, pero no existía un lugar de ellas dentro de la famosa organización mundial. Hoy existe para nuestra región.

Nuestro género ha obtenido muchas victorias, que en algunos casos han sido traducidas a libertades únicamente económicas y de consumo. Aún existen miles de mujeres que viven sometidas a maltrato y a miseria, y que por no contar con derechos básicos como casa, alimento, estudios y trabajo su futuro y el de sus hijos se ve frustrado.

Está en nuestras manos preguntarse ¿cuáles son nuestros problemas?, ¿cómo crear igualdad de género y respeto hacia las mujeres desde la familia, el trabajo y los medios de comunicación? Las instituciones están, solo hay que despertar. ¿Qué estamos esperando?