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30 de Nov de 2020

Nacional

Carrera presidencial: jugando conmigo

Juan Jované tiene a muchos en contra suya. Su misión en esta vida es recoger tanques de gas, pegar propaganda electoral por las noches y...

Juan Jované tiene a muchos en contra suya. Su misión en esta vida es recoger tanques de gas, pegar propaganda electoral por las noches y recoger papeletas fraudulentas de los colegios electorales. Nada más y nada menos. Cuando vienen las ‘racatacas’ a pedirle algo, no se lo piensa y las pisotea. A las billeteras, más bien las usa de escudo. Por suerte solo tiene siete de esas vidas. Y más suerte aún, que no sabe muy bien cómo jugarlas.

Tendrá 67 años, pero de todos los que aparecen en un videojuego que hicieron unos panameños sobre la política electoral en Panamá —Saúl Méndez, Juan Carlos Navarro, Balbina Herrera, Juan Carlos Varela y Ricardo Martinelli— fue el primero en animarse a jugarlo, sin pensárselo dos veces. Tampoco era para menos, la invitación era totalmente inédita y especial: jugaríamos el primer videojuego de este tipo hecho por locales. Su nombre: ‘Carrera Presidencial’.

Estamos dentro del estudio/biblioteca de su casa. El calor es infernal, pero el profesor de economía y candidato independiente a la presidencia de Panamá no falla en verse presentable y usa camisa doble. La idea: ponerlo a jugar esta ‘Carrera Presidencial’ y esperar su impresión.

El juego fue ideado por una compañía panameña de videojuegos —Cerdipuerca Studios— que decidió retratar (y definitivamente, hacer burla de) la carrera presidencial de este país que apenas comienza.

Somos tres en el cuarto lidiando con el calor y con los cientos de libros que no consigue ya lugar donde situarlos. Encendemos su laptop y nos conectamos con el juego, subido a internet (woodensp.com/cp/).

La suya parece más una casa de retiro. No hay muchas señales de que vivan pequeños, por eso es que sorprende el enorme afiche enmarcado de ‘La Guerra de las Galaxias: El Imperio Contraataca’ que está a la entrada de su estudio. ‘¿Y esto, profesor?’, le preguntamos. ‘Es de mi difunto hijo, que era fanático de esa película’, responde a secas.

LISTO PARA EL JUEGO

Ya con el juego encendido vemos que está repleto de caras conocidas del patio político. A pesar de que Balbina y Martinelli, protagonistas del día a día nuestro, no pasan de la portada en esta v ersión del juego, son los demás los que tienen protagonismo y hasta un alias: a Jované lo llamaron ‘Don J’; al candidato presidencial por el PRD lo llamaron ‘Nadarro’, y al actual vicepresidente de Panamá, candidato por el panameñismo y heredero de la principal casa de licores nacionales de Panamá lo bautizaron ‘Warín’.

A sus nombres les siguen su debida descripción: ‘Este es ‘Don J’, entre otras cosas es profesor y catedrático, está apostando a sí mismo pero en la liga de los solitarios’. Al segundo lo pintan así: ‘Luego de una exitosa carrera de sembrador de árboles y dos temporadas en la alcaldía, ‘Nadarro’ decide optar por la silla presidencial’. Y por último, ‘Warín’ es un ‘lobo viejo de mar en las tórridas aguas políticas, este empresario proviene de una alianza política que no funcionó ahora lo apuesta todo a ganador y va por la silla’.

Pasar por los tres niveles del juego no toma más de 20 minutos. Recoges tanques de gas, esquivas a ‘Chaúl Némdez’ (uno de los enemigos de esta historieta animada con pinta de líder sindical), engrapas pancartas políticas en los postes y paredes de la ciudad y pisoteas a testigos electorales. Todo es posible en este juego, si la silla presidencial está en juego. Y claro, si lo haces antes de que acaben con tus siete vidas.

El profesor asume con valentía y toma el control del juego. Ve la pantalla inicial y empieza a reconocer las caras. No evita la sonrisa. Se acomoda en su asiento en la calurosa habitación y empieza a leer las instrucciones de juego. ¿Personaje a elegir?, ‘desde luego ‘Don J’’, dice. ‘Me pusieron bastante bien’, reconoce el economista. Y es que salió mejor retratado que Balbina Herrera, que parece más colonense que capitalina.

Ya preparado, toma su mano derecha y la coloca encima de las cuatro flechas del teclado. Se quita los lentes para ver de cerca. Se toma su tiempo, evalúa los elementos del juego y entiende que tiene que saltar y esquivar los obstáculos para no perder tantas vidas.

Trata de avanzar, pero se le complica hacerlo teniendo que saltar a la vez. Recurre entonces al único y más común ‘‘comodín’’ que tienen los principiantes en estos videojuegos: la otra mano. En el pequeño espacio de las cuatro flechas, toma sus dos manos para esquivar a las primeras ‘racatacas’ que se le atraviesan en el camino. No le va mal. Encuentra esquivarlas y luego de perder unas vidas, empieza a pisarlas para seguir adelante. ‘¡Estoy encima de ella!’, exclama el profesor. ‘¡Eso está feo, eh!’, admite mientras lograba eliminar a otras dos más y agarrar dos tanques de gas para ‘su electorado’.

Pero la suerte de principiante de la que gozaba y sorprendía no le duró mucho. Aún así, sobrepasó las expectativas y no le faltó mucho para pasar victorioso el primer nivel de su carrera presidencial.

‘¿Quiere intentarlo otra vez?’, le preguntamos. ‘No, así creo que es suficiente’. Igual, aprovechamos en enseñarle el resto del juego y resolverlo para la apreciación del candidato de carne y hueso.

Como espectador, no faltaron los comentarios incautos, las sonrisas capciosas y la sorpresa ‘de saber que hay talento en este país con creatividad para hacer estas cosas’.

PRIMERAS IMPRESIONES

‘No me gustó la idea que hay que pisar gente. Es como una visión tradicional de la política... como que un político que regala cosas y la forma para evitar regalarlas es prácticamente pisar, en este caso, a una electora’, empezó el profesor, ya desde la fresca sala de su casa, al pedirle su opinión sobre la experiencia.

‘Quizás sería interesante ver un juego un poco distinto. Como hacer un juego para despertar a la gente a buscar cómo resolver problemas como la canasta básica’, continúo Jované. Y no lo dice en vano: esa tarea es uno de sus principales frentes de lucha para la gestión que propone.

Recordó otro juego que le enseñaron hace algún tiempo, ‘Sim City’, que a diferencia del tratado acá, es mucho más complejo. Ahí se construye desde cero toda una ciudad, enfrentando los riesgos de incluir una planta nuclear en la ciudad, de construir más calles a cambio de menos espacios públicos, etcétera.

‘Ese juego (Sim City) estaba más cerca de cómo se hace una gestión. Este juego (‘Carrera Presidencial’) está gracioso, pero creo que tiene ese defecto de pisar gente, incluso gente con caras. Hay gente que uno reconoce’, dijo.

Ya luego de alabar ‘la calidad de los dibujos’, destacó que el videojuego expresa un poco de cómo es la política panameña: ‘que hay que pisotear al elector, que hay que pegar pancartas y evitar que haya trampa. Es un poco de la política criolla’, admitió.

‘¿Pero esto no implica que la campaña que apenas comienza refleje una realidad y esté siendo vista como un juego?’, le preguntamos al sexagenario. ‘Yo creo que no’, empezó. ‘Hay que entender que estamos en un mundo distinto. El de antes era otro mundo de comunicación más personalizado. Pero ahora estamos en uno en el que la imagen juega un papel más importante. Mucha gente se acerca a los fenómenos por estos videojuegos. De repente es una forma de llamar la atención, por lo menos de decir que habrá unas elecciones y que hay distintos candidatos y que, de alguna u otra manera, sería interesante ver que la gente pueda jugar con sus candidatos. Eso tiene algún valor de comunicación’, analizó el profesor.

JUGANDO SU PROPIA CARRERA

Es reconocido opositor y crítico del actual ‘gobierno del c ambio’, el cual se le adelantó en la competencia pasada -2009- gracias a la particular prohibición de postulaciones independientes presidenciales que establecía el Código Electoral. ‘Hasta que decidimos romper con el código, que era inconstitucional. Y fue hasta que dos días antes de las elecciones falló a favor nuestro’, recuerda el profesor.

Y al igual que en la campaña anterior, a Jované ahora no le faltan ánimos para recorrer el país. No tiene autobús para llenarlo con un equipo de campaña, mucho menos un avión para ir a liderar íntegro sus mítines. No seduce a sus electores con canastas de comida o tanques de gas, su capital inicial es de ‘voluntad’, asegura.

Se mueve por el país gracias al aguante de un Mitsubishi Lancer verde de unos 12 años de vida y el aporte para la gasolina que ponen entre todos los seis integrantes de su equipo de campaña.

Y ahí va, replicando su credo: una canasta básica m ás accesible eliminando la especulación; una política ambiental en contra de la minería a cielo abierto; tratar de mezclar la educación con la salud: ‘Imagina que podamos incluir el almuerzo de los muchachos en las escuelas. Eso traería demasiado progreso’, aseguró; establecer la equidad de género y derechos humanos para todos. Esos son niveles a superar en el ‘juego presidencial’ de este candidato.

‘Uno necesita, para levantar la economía, tantas palancas económicas como objetivos tiene’, argumenta el profesor honorífico de la Universidad de Panamá. ‘Hay que tener en mente qué papel juega la economía: si ella juega a favor de la gente o la gente juega a favor de la economía’, remató.

En cuanto a la firma del pacto ético, esa protagonista del juego que vivimos en la carrera presidencial actualmente, también se refirió: ‘me parece fundamental firmarlo’, empezó. ‘Pero para que sea práctico, tendría que ir más allá de limitar las campañas publicitarias. Cuando gastas mucha plata suceden muchas cosas: alguien te dio la plata para la campaña y seguro querrá algo a cambio, fuera del programa que ofreciste. Hay que preguntar a los candidatos si están dispuestos a firmar eso’.

Queda mucho por bregar en la campaña que va tomando forma. Desde que los partidos tradicionales luchan por definir a la ficha que van a colocar en sus tableros, Jované ya visitaba pueblos, sindicatos, comarcas indígenas, gremios y productores, recogiendo una a una las firmas que lo legitimarán ante el Tribunal Electoral de cara a las urnas definidas de mayo 2014.

Al momento de este encuentro llevaba 3 mil de las 1 6 mil que necesita para antes de enero de 2014. Pero no desespera al decirlo: ‘La gente no niega la firma. Entienden que por lo menos se debe dar espacio a los independientes para que participen. Ya veremos si terminan votando o no. Pero se ve en la conciencia que la discusión de ideas se quiere dar’.